Es posible que, aunque los tiempos avanzan que es una barbaridad y las noticias se suceden unas a otras a velocidad de vértigo, todavía lo recuerden.

A mediados de julio, el día 19 precisamente, en la inauguración en Barcelona de los XV Campeonatos Mundiales de Natación (BCN2013), se pitó (y mucho) el himno español en la sesión de inauguración de los campeonatos.

Está mal, muy mal, pero responde tal vez al síndrome de estos tiempos en los que Cataluña está gobernada por gente poco capaz que parece haber preferido la huida hacia adelante, hacia una absurda independencia fuera de Europa; en lugar de ejercer su trabajo y enfrentarse con seriedad a las dificultades reales.

Pero, ante esa pitada, le faltó poco a Juan Carlos Gafo, del que luego nos dijeron que era el «número dos» del proyecto Marca España, para opinar. Lo hizo mal y en el peor lugar posible: Twitter. Pese a ser un diplomático avezado y con experiencia, al señor Gafo no se le ocurrió otra cosa que soltar en Twitter un airado mensaje motivado por esa pitada: «Catalanes de mierda, no se merecen nada«.

Está mal, muy mal. Las generalizaciones son terribles y siempre injustas. Incluso yo, que soy catalán, sé que hay unos cuantos «catalanes de mierda» aunque también sé que la mayoría somos gentes decente y buenas personas. De la misma manera, seguro que ha de haber algunos «madrileños de mierda» pero la mayoría son gente decente y buenas personas (y me consta: he vivido cinco años en Madrid). Y también debe poder decirse que ha de haber, por ejemplo, algunos «finlandeses de mierda» pero que la mayoría son gente decente y buenas personas.

Pero el mal ya estaba hecho: el señor Gafo tuvo que dimitir (¡lógico!) y unos cuantos catalanes más se debieron apuntar a la huida hacia adelante que representa el desear la independencia de España (y de Europa, que nadie lo olvide…).

Hasta aquí paz y después gloria.

Pero yo soy un tipo raro. Cuando alguien me muestra la Luna con el dedo, suelo mirar la Luna, apreciar su belleza y, al mismo tiempo, me pregunto porqué ese dedo apunta a la Luna, qué pretende quien me la muestra (la podría ver yo por mi mismo). En definitiva, debo reconocer que soy de esos tontos que cuando alguien apunta con el dedo a la Luna intento también mirar al dedo… por si acaso.

En este caso, la anécdota se convierte en categoría si nos preguntamos cómo puede ser que un diplomático avezado, experto, con una carrera diplomática brillante en su curriculum, olvide toda su capacidad diplomática para poner ese twitt.

Imagino que se enfadó porque esa pitada emitida por televisión echaba un tanto al traste ese proyecto de Marca España, ya que en todo el mundo se vio claramente que parte de esa España, a la que promociona la Marca España, no está por la labor. Ni la labor de la Marca, ni la labor de España.

Esa reacción con ese twitt desgraciado puedo considerarla incluso posible en personas digamos «normales», pero no en un diplomático con experiencia. Y, pese a todo, el señor Gafo cayó en ese disparate: envió un twitt irreflexivo a un lugar (Twitter) en el que, inevitablemente, debía ser visto por muchos y, por si acaso, retwitteado aún más.

¿Qué tiene Twitter para que esas cosas ocurran? ¿Cómo puede ser que eso de «dar voces al pregonero» cuando se hace con la cobertura tecnológica que permiten las nuevas tecnologías parezca lo más acertado del mundo? ¿Cómo puede ser que gente inteligente piense que sus opiniones (expresadas, además, en menos de 140 caracteres, prácticamente sin matices posibles…) puedan interesar a millones de personas?

No lo sé y sigo perplejo ante un fenómeno como Twitter que, como demuestra la anécdota del señor Gafo y sus «catalanes de mierda», puede llegar a costar una prometedora carrera diplomática.

No acabo de entenderlo. ¿Tan importante es que nuestra opinioncilla sea conocida por otros? Y, que no se olvide, se trata de una voz entre millones y millones de opiniones, lo que prácticamente garantiza que sólo las más rotundas imbecilidades o las tan escasas genialidades se difundan realmente. Cosas veredes amigo Sancho…

3 Comentarios

  1. Miquel, tu crees que «…estos tiempos en los que Cataluña está gobernada por gente poco capaz que parece haber preferido la huida hacia adelante, hacia una absurda independencia fuera de Europa;…» estas convencido de lo que dices ?
    No crees que la situación actual de Catalunya seria otra, si a lo largo de los años no se hubiera tratado tan mal a catalunya ? Tratar mal a Catalunya es tratar mal a España, en palabras suyas, por tanto, ahora algunos tienen toda la razon diciendo que mejor fuera que dentro. Vamos,España es victima de la mala gestion que ha hecho con Catalunya. El resultado esta por venir. Un saludo.

  2. Sí, sinceramente creo que ahora hay gente poco capaz en el gobierno de Cataluña (por ejemplo: un consejero de economía que, hace un par de navidades, retuvo el IRPF de un dinero que no había pagado todavía…).
    Y, con independencia de eso, me preocupa que algunos catalanes quieran hacerse ahora independientes de Europa… No es mi opción.
    Y, evidentemente, el trato recibido (y el dado) es siempre algo subjetivo. Es difícil demostrar ese mal trato. Al menos así lo pienso yo.
    Pero, sobre estos temas es siempre lícito que haya opiniones encontradas. La mía es la de un catalán (lo soy y a mucha honra) que no quiere independizarse de Europa, ni tampoco de España. Creo estar en mi derecho, ¿no? Y me temo que, como decía Raimon,: «som molts més dels que ells volen i diuen».
    Salut i força.