IMAGEN DEVOPS AHORA

Desisto de hablar de DevOps en un plano teórico. Porque, cuatro años después de empezar a aplicarlo en nuestra compañía, sigo asistiendo a debates y leyendo sobre si es una cultura, una metodología o una serie de herramientas y habilidades, si elimina barreras entre departamentos de desarrollo y operaciones en empresas de desarrollo de software o es totalmente transversal, que si es una evolución de la agilidad, o una aplicación diferente de esta, si tiene cuatro pilares o tres… Todo ello tiene su grado de certeza y diversas líneas de argumentación.

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Pero me empeño en la aplicación de DevOps en el plano práctico, al menos, de nuestra concepción de DevOps. En nuestra organización lo tratamos como una política global de empresa orientada a facilitar la comunicación y el desempeño entre distintas áreas con el fin de generar el mejor negocio. Hace ya cuatro años nos decidimos a dar un giro inequívoco hacia la agilidad y, desde esa posición, apostamos por abordar DevOps como una realidad más avanzada.

Tuvimos que eliminar las barreras existentes entre las diferentes áreas, que hasta hacía muy poco, se trataban de departamentos con diferentes niveles de estanqueidad. Tuvimos que favorecer la comunicación, el desarrollo de la empatía y la visión global. Por supuesto ahondamos en la aplicación de determinadas prácticas que fuimos ajustando a nuestra realidad. En aquellos ámbitos que lo requerían, aplicamos herramientas concretas no sin antes trasladar las habilidades necesarias con las personas implicadas. Y tuvimos que trabajar con las personas, en su evolución, adaptación, incorporación, e incluso sustitución.

El bucle infinito DevOps es un objetivo fácilmente entendible pero que se constata complicado de alcanzar

Esta transformación no es sencilla ni rápida. Tardamos 3 años en ver resultados y establecer indicadores de medición adecuados. La aplicación de DevOps es más natural en una fábrica de software como la nuestra, que en una empresa de otro sector, pero ni mucho menos es obvio. La aplicación DevOps conlleva menos sobresaltos cuando tratamos del área de desarrollo y de operaciones, que abriéndola a otras, pero para nada es trivial. El bucle infinito DevOps es un objetivo fácilmente entendible pero que se constata complicado de alcanzar.

La buena noticia es que lo hemos conseguido y, la mejor, que no dejamos de profundizar en este nuevo modelo de organización. Porque permanentemente hay que ahondar en esta cultura si realmente queremos mantener el foco en la eficiencia, en la calidad percibida por el usuario, en alcanzar la excelencia, en y entre, los procesos de innovación y operacionales; todo ello con el fin de maximizar el negocio.

De hecho, estoy convencido de que quien no sea DevOps no permanecerá en el mercado. En mi opinión esto es indudable en empresas de desarrollo de software. Pero la tecnología está presente en todos los negocios, éstos mejoran aplicándola del modo más adecuado, y los nuevos modelos tienen en ella (tanto software como hardware) y en cómo se lleva al usuario actual (al uXer, en el que prima la experiencia) su principal componente del éxito. Para mí, de algún modo, DevOps es la respuesta adecuada para ahondar, resolver y desempeñarnos en todo este contexto que nos rodea e influye en el que tratamos sobre rendimientos acelerados, organizaciones exponenciales, entornos VUCA, lean startup y demás conceptos y modelos que aparecen y constatan continuamente. En nuestra compañía habría sido imposible consolidar el modelo y la estrategia ligada a AHORA, lanzar al mercado una plataforma LowCode como Flexygo o desarrollar un proyecto de innovación disruptora como GlobalSingular, si DevOps no hubiese impregnado nuestro ADN.

Ignacio Herrero, Director General de AHORA

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