No podemos hablar de nuestro sector Informático, y de su futuro, al margen de la economía general. Si ésta funciona, nosotros mejoraremos. Si no, lo tendremos complicado. Por ello, después de tantos años en los que el último mes era peor que el anterior, cuando comprobamos pequeños detalles que nos delatan que, por lo menos, hemos tocado fondo, que no vamos a seguir retrocediendo, a mí, por lo menos, me da una sensación muy placentera, que no de alivio total. “Lo que estamos notando es que los clientes nos preguntan más sobre nuestros productos, y por eventuales ofertas, con la idea de comprar más adelante”. Es un comentario de José Luis González, director de Concatel Vanture, recogido en uno de nuestros desayunos tecnológicos que publicamos en este número, y que traigo a colación para intentar ilustrar el momento económico que vivimos. Quien no quiera reconocer que las cosas van mejor está manipulando la realidad, pero también es evidente que nos queda mucho camino por recorrer para poder afirmar tajantemente que estamos salvados.
Hemos entrado en el punto de inflexión necesario para remontar. Es radicalmente decisivo aprovechar el clima de optimismo que está calando y olvidarnos para siempre del pesimismo melancólico que nos ha venido invadiendo en estos últimos años.
Las constantes macroeconómicas están mejorando todas. Las agencias de calificación, que tanto daño nos hicieron en el pasado, bajándonos la nota de solvencia cada dos por tres hasta que no había más fondo, ahora nos la suben y nos dan confianza. Este cambio es de radical importancia porque los grandes inversores se fían de esas notas a la hora de invertir sus dineros.
Ya nadie pone en duda que nuestra economía está creciendo y, aunque a niveles moderados, lo seguirá haciendo en los próximos meses. El déficit público sigue alto, pero parece controlado. Las exportaciones continúan ayudando y parece que los recortes han tocado fondo.
Nos queda lo más importante: el empleo. Y lo más complicado. Es un auténtico drama porque cuando intentas valorar o analizar dónde podemos crear puestos de trabajo, te das cuenta de que es tremendamente difícil encontrarlo. Es necesario, por consiguiente, hacer un esfuerzo común para crear medidas extraordinarias, en las que participemos todos, para intentar paliar el problema.
La cosa va ir lenta, pero tenemos que trabajar y luchar para que no se detengan los buenos augurios que disfrutamos ahora. Hace poco me conformaba con no empeorar; ahora bramo por no perder esta pequeña inercia que nos está moviendo. Y si este Gobierno nos ayuda un poco con inversión productiva, que no se puede llevar a cabo sin las herramientas que proporciona nuestros sector tecnológico, seguro que seremos más felices.


Vuelven los rumores sobre una posible salida de Javier Monzón de la cúpula de Indra. Es arriesgado hacerse eco de esos comentarios porque desde el segundo día en que entró en la compañía (en 1993) se está especulando con su relevo. Ahora se habla del que fuera presidente del Partido Popular, Antonio Hernández Mancha, o del ex Ministro, Eduardo Serra, como posibles sustitutos. Pues ¡vaya mejora!

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