Movil con pantalla rota
Movil con pantalla rota

La ruptura de pantalla es, desde la aparición de los primeros dispositivos móviles táctiles, uno de los principales quebraderos de cabeza que puede darnos nuestro teléfono en caso de caída o golpe accidental. No en vano, casi un 40% de los españoles con smartphone declara haber roto la pantalla de su terminal en algún momento de su vida.

Es un dato de la firma SquareTrade, recogido por KAZAM, y que refleja una tendencia puesta también de manifiesto por IPSOS. Esta empresa de análisis encontró que entre los incidentes más habituales de los jóvenes españoles con sus móviles se encuentra la rotura de pantalla (34.1%), el robo (24.5%) y el derrame de líquidos sobre el terminal (15.7%).

Asimismo, según este último informe, el 62.4% de los jóvenes de nuestro país afirma haber sufrido algún problema de este tipo con su smartphone y el 85.5% no tiene ningún seguro o protección adicional que cubra los daños sufridos por su dispositivo.

El coste de restaurar una pantalla rota, según los datos que se manejan en el sector, puede superar los 116 euros de media en un servicio de soporte técnico oficial, cifra que baja hasta los 40/50 euros en el caso de las cadenas de reparación no oficiales. Sin embargo, en estos últimos casos el usuario pierde automáticamente la garantía del teléfono, con lo que se expone a mayores riesgos (y potenciales gastos asociados) en el caso de sufrir cualquier nueva incidencia con su smartphone.

Llevar el móvil con el cristal roto supone una importante incomodidad a la hora de utilizar el dispositivo, pudiendo llegar a imposibilitar su correcto uso, así como un desperfecto estético muy notorio. Sin embargo, los peligros de llevar nuestro smartphone en estas condiciones van más allá, incluso provocando daños a la vista al distorsionar las letras que se muestran en la pantalla, según afirman desde el Colegio Nacional de Ópticos – Optometristas.

Por otro lado, la rotura de pantalla también supone un peligro directo para la salud, al poderse desquebrajar el cristal que protege la pantalla, desprendiéndose pedazos que pueden ocasionarnos cortes en los dedos al pulsar sobre la pantalla.