Esta misma mañana ha tenido lugar un nuevo encuentro informativo organizado por Nueva Economía Fórum (NEF) junto al CEU en Madrid, donde ha participado el presidente de Microsoft España, Paco Salcedo. El acto ha comenzado con un minuto de silencio en recuerdo de las víctimas y de todos los afectados por el accidente ferroviario sucedido recientemente en la localidad de Urda.
El presidente de Microsoft España defiende que la IA debe llegar a todas las organizaciones y sectores, desde las grandes compañías hasta las pymes y las administraciones públicas, para impulsar la competitividad, la productividad y la transformación de la economía. Durante su intervención, abierta a preguntas de los asistentes, ha destacado que la inteligencia artificial ha dejado de ser una tecnología reservada a los departamentos de innovación para convertirse en una oportunidad estratégica que afecta al conjunto de la economía. “Empresas, administraciones públicas y organizaciones de todos los tamaños se enfrentan al reto de incorporar sus capacidades a los procesos de negocio, mejorar la productividad y desarrollar nuevos modelos de actividad. Un escenario en el que España parte de una posición favorable”, ha subrayado.
Durante su intervención, Salcedo destacó que nuestro país está en condiciones de aprovechar esta transformación tecnológica al mismo nivel que las principales economías mundiales. “España está en la pole position, porque no tenemos que esperar años para que llegue la tecnología. Estamos al mismo nivel que los países punteros”, afirmó. A su juicio, esta circunstancia representa una oportunidad para cambiar la forma de trabajar, incrementar la productividad y conseguir que las compañías españolas se conviertan en referentes dentro de sus respectivas industrias.
De las Pymes a las administraciones: Microsoft apuesta por extender la IA a toda la economía
El directivo también puso el foco en la necesidad de extender esta transformación más allá de las grandes corporaciones. En un tejido empresarial como el español, compuesto mayoritariamente por pequeñas y medianas empresas, evitar que la adopción de la IA genere nuevas desigualdades constituye una prioridad. Salcedo reconoció que existe una brecha entre grandes compañías y pymes, cuyas principales barreras están relacionadas con el conocimiento y el acompañamiento necesario para incorporar estas soluciones. Por ello, reclamó la implicación de las empresas tecnológicas y de las administraciones públicas para facilitar el acceso a estas herramientas y garantizar que organizaciones de todos los tamaños puedan beneficiarse de ellas. Microsoft dispone actualmente de alrededor de 12.000 partners en España que son los que ejecutan las soluciones y las acercan a los clientes. Salcedo recordó que existen startups con propiedad intelectual sobre estas plataformas de IA y que «fruto de la creatividad es posible generar nuevas oportunidades de empleo», señaló.
Agilizar procesos administrativos con mayor transparencia
La oportunidad también alcanza al sector público. Para Salcedo, la inteligencia artificial puede contribuir a mejorar los servicios que reciben los ciudadanos, agilizar procesos administrativos y hacer más eficientes las organizaciones públicas. “Es una gran oportunidad para los servicios públicos porque la tecnología ahora es mucho más transparente que antes”, señaló, destacando el potencial de estas herramientas para superar algunos de los cuellos de botella que tradicionalmente han limitado la transformación de determinados procesos.
Del experimento a los resultados
Uno de los principales desafíos que afrontan las organizaciones es conseguir que la inteligencia artificial vaya más allá de los proyectos piloto. Aunque muchas compañías ya están experimentando con estas soluciones, no siempre consiguen trasladar sus beneficios a resultados tangibles. Para el presidente de Microsoft España, la clave está en abordar su implantación con objetivos concretos y una estrategia que permita desplegarla a escala.
“Hay que tener claros los objetivos, qué intentamos resolver. Hay que identificar dónde están los cuellos de botella para facilitar los resultados”, explicó. No se trata, por tanto, de incorporar IA por el simple hecho de hacerlo, sino de identificar aquellos procesos en los que puede aportar un valor diferencial y movilizar los recursos necesarios para conseguirlo.

Esta transformación requiere, además, establecer mecanismos de gobernanza. El hecho de que la IA pueda empoderar a todos los empleados de una organización obliga a definir reglas, controles y criterios de utilización responsable. En este sentido, Salcedo defendió la importancia de recurrir a soluciones corporativas capaces de proporcionar a los modelos el contexto y los datos necesarios para responder a las necesidades de cada compañía. Una aproximación que permite proteger la información, preservar la soberanía de las organizaciones y desarrollar modelos especializados en ámbitos como la sanidad, las telecomunicaciones o la banca.
“Es la verdadera soberanía de las organizaciones, entendiendo el contexto de una organización y todo lo que creamos por encima de la IA, lo que diferenciará a las compañías”, apuntó. En su opinión, buena parte del valor que las empresas pueden extraer de esta tecnología reside no tanto en disponer de un modelo generalista, sino en adaptarlo a sus conocimientos, procesos y necesidades concretas.
Infraestructuras, talento y seguridad
La expansión de la inteligencia artificial exige también una capacidad de computación e infraestructura que permita responder al incremento de la demanda. En este ámbito, Salcedo recordó la apuesta inversora de Microsoft, que ha destinado más de 120.000 millones de dólares a sus activos tecnológicos y que considera Madrid y Aragón dos enclaves estratégicos. Disponer de estas infraestructuras en España supone, según explicó, una ventaja competitiva para facilitar el acceso a la tecnología, mejorar los niveles de servicio y ampliar la oferta de soluciones disponibles.
No obstante, reconoció que la capacidad actual todavía resulta insuficiente y que será necesario continuar ampliándola. Una expansión que, según subrayó, debe realizarse con criterios de sostenibilidad y sin trasladar efectos negativos a las comunidades donde se desplieguen los centros de datos. “Tenemos el compromiso de costear lo que sea necesario para que no suponga una repercusión negativa en las comunidades donde sea desplegada”, aseguró, en referencia también al impacto energético de estas instalaciones.
Equipos mixtos de personas y agentes
La transformación tendrá igualmente consecuencias sobre el mercado laboral. Salcedo reconoció que algunos puestos y actividades se verán afectados, aunque considera que la aceleración económica que traerá consigo la IA también generará nuevas necesidades y oportunidades profesionales. Desde su perspectiva, el mayor riesgo para los trabajadores no reside tanto en la tecnología como en no aprender a utilizarla. “El mayor riesgo que tenemos como trabajadores es no aprender esta nueva tecnología”, advirtió, al tiempo que reivindicó capacidades intrínsecamente humanas como la creatividad y la capacidad de reinventar la manera de trabajar.

La ciberseguridad fue otro de los temas abordados. Para el responsable de Microsoft España, “ya no se puede garantizar la seguridad sin el uso de la IA”. Sin embargo, esta incorporación también obliga a reforzar la protección de los propios sistemas inteligentes, controlar la identidad de los agentes y establecer mecanismos de confianza que permitan supervisar sus actuaciones.
“El mayor riesgo para los trabajadores es no aprender a utilizar la IA”, destaca Paco Salcedo
Precisamente, el desarrollo de agentes de inteligencia artificial anticipa un nuevo modelo de trabajo en el que personas y sistemas autónomos compartirán tareas y responsabilidades. Salcedo considera que las organizaciones tendrán que acostumbrarse a trabajar con equipos mixtos, integrados por empleados y agentes, pero siempre bajo procesos observables, evaluaciones continuas y mecanismos de control.
Esta evolución también plantea retos relacionados con los costes. Aunque el precio de utilización de los modelos tenderá a reducirse gracias a soluciones más asequibles y modelos abiertos, las organizaciones deberán aprender a controlar el consumo y asignar los recursos de manera eficiente. El directivo considera que cada departamento tendrá que gestionar sus propios costes de IA, de forma similar a como ya sucede con otras partidas tecnológicas.
En definitiva, la inteligencia artificial representa una oportunidad que, en palabras de Salcedo, está en manos de las organizaciones y de la sociedad. Para aprovecharla será necesario experimentar, aprender y establecer las garantías adecuadas. “Lo que hagamos con esta tecnología marcará el futuro de la sociedad”, concluyó.




