La inteligencia artificial está llevando a las empresas a una nueva etapa. Tras una primera fase marcada por la experimentación con modelos generativos y asistentes conversacionales, el siguiente paso pasa por incorporar agentes capaces de interpretar objetivos, tomar decisiones dentro de unos parámetros establecidos y ejecutar acciones sobre los sistemas corporativos. Es lo que Salesforce denomina la empresa agéntica, un modelo que constituye el eje de su estrategia y que ha centrado buena parte de los anuncios realizados durante Dreamforce 2026, su encuentro anual celebrado un año más en San Francisco.
En un encuentro con la prensa, Marco Hernansanz, EVP & CEO para Southern Europe, Middle East and Africa de Salesforce; Natalia Escobedo, country manager para España y Portugal; y Gonzalo Goñi, Solutions Engineering Director de Salesforce Iberia, explicaron cómo la compañía está evolucionando su plataforma para facilitar esta transformación y permitir que los agentes trabajen más allá de las aplicaciones tradicionales.

Uno de los cambios más relevantes afecta precisamente a la forma de acceder al software empresarial. Las aplicaciones dejan de ser entornos cerrados en los que los usuarios deben entrar para realizar una operación concreta. Ahora, sus funcionalidades pueden estar disponibles desde otras interfaces, como Slack, Claude o diferentes plataformas de inteligencia artificial. “La interfaz pasa a ser algo que puede vivir dentro de Salesforce, en Slack, en plataformas de otros fabricantes o incluso en entornos de IA”, explicó Hernansanz.
Esta estrategia se materializa en AIforce, la nueva capa de interfaz de Salesforce, que permite trasladar los datos, aplicaciones y procesos corporativos al entorno de trabajo elegido por cada organización. Entre sus posibilidades figuran Claudeforce, fruto de la alianza con Anthropic; Slackforce, que integra las capacidades de Salesforce en Slack; y Agentforce Coworker, un asistente integrado en Salesforce que permite consultar información y ejecutar tareas mediante lenguaje natural.
El crecimiento de este modelo empieza a reflejarse en las cifras de negocio. Hernansanz destacó que Agentforce registra un crecimiento del 240%, al tiempo que aumenta el número de organizaciones que ya han pasado de las pruebas a desplegar agentes en producción. Según los datos globales presentados por Salesforce, sus ingresos recurrentes anuales vinculados a Agentforce alcanzaron los 1.500 millones de dólares en el segundo trimestre del ejercicio fiscal, mientras que las cuentas con agentes en producción crecieron un 70% respecto al trimestre anterior. También se multiplicó por seis el uso de servidores MCP y de la plataforma headless.
El directivo subrayó que EMEA está creciendo por encima de la media global y destacó el papel que España está adquiriendo dentro de la estrategia de la compañía. En este sentido, recordó el compromiso de inversión de 1.000 millones de dólares en el mercado español durante los próximos cinco años, destinado a reforzar su infraestructura, impulsar proyectos de inteligencia artificial agéntica y desarrollar el ecosistema de talento. “España tiene un papel muy importante y queremos que sea un hub de referencia”, señaló.
Cuatro capas para construir la empresa agéntica
Desde el punto de vista tecnológico, Gonzalo Goñi explicó que una organización necesita cuatro elementos fundamentales para evolucionar hacia este modelo: datos, agentes capaces de ejecutar acciones, modelos de lenguaje que permitan razonar y planificar, e interfaces que faciliten la interacción entre personas y sistemas inteligentes.
Salesforce ha estructurado su propuesta alrededor de cuatro capas. Data 360 proporciona el acceso unificado a la información corporativa; Customer 360 reúne las aplicaciones, procesos, permisos y reglas de negocio; Agentforce aporta la tecnología para crear y desplegar agentes; y AIforce permite llevar sus capacidades a diferentes entornos de trabajo.
La combinación de estos elementos busca resolver uno de los principales obstáculos de la IA empresarial: conseguir que los modelos no se limiten a generar respuestas, sino que puedan actuar sobre los sistemas de una organización con garantías. Para ello, Salesforce apuesta por combinar la capacidad de razonamiento probabilístico de los grandes modelos de lenguaje con la lógica determinista de las aplicaciones corporativas, donde se establecen los permisos, las reglas y los procedimientos que deben respetarse.
En este escenario también destaca Koa, el modelo de razonamiento desarrollado por Salesforce específicamente para operaciones CRM y construido sobre NVIDIA Nemotron. Según la compañía, está entrenado con escenarios sintéticos, sin utilizar datos reales de clientes, y busca mejorar la precisión en tareas habituales de gestión empresarial. Goñi insistió, además, en que la estrategia no pasa por imponer un único modelo: “La filosofía de Salesforce es que los clientes puedan utilizar el modelo que ellos quieran”.
La interoperabilidad constituye otra de las prioridades. Mediante protocolos como MCP y A2A, las organizaciones pueden conectar agentes desarrollados con diferentes tecnologías y permitir que colaboren entre sí. En este ámbito se sitúa Agent Fabric, integrado en la propuesta de MuleSoft, que permite descubrir, conectar, orquestar, gobernar y supervisar agentes de distintas plataformas. El objetivo es que una empresa pueda controlar qué hacen sus agentes, a qué información acceden y qué recursos consumen, sin importar quién los haya desarrollado.
De la experimentación a los casos de uso reales
La estrategia también contempla facilitar la adopción mediante agentes preparados para desempeñar funciones concretas, sin necesidad de que cada organización tenga que construirlos desde cero. Entre las novedades de Dreamforce figuran agentes especializados en atención al cliente, ventas, gestión de oportunidades y procesos internos, además de Agentforce Coworker, concebido como un compañero de trabajo capaz de coordinar tareas y consultar información de diferentes fuentes.
“Cualquier empresa con tecnología Salesforce puede ser agentica”, destaca Gonzalo Goñi, Solutions Engineering Director at Salesforce Iberia
Para Natalia Escobedo, esta evolución ya no está limitada a las grandes corporaciones ni a proyectos experimentales. “La IA agéntica ya es una realidad en empresas de cualquier tamaño”, afirmó. La directiva destacó que más del 70% de las compañías del IBEX 35 son clientes de Salesforce y que la adopción se está extendiendo a sectores muy diferentes.

Entre los ejemplos españoles mencionó a CaixaBank, que está incorporando distintas soluciones de la plataforma; la Universidad Europea, que utiliza agentes para facilitar la captación y atención de futuros alumnos; y diferentes iniciativas en el ámbito público, como los servicios del Ayuntamiento de Barcelona y el Centro de Atención a Usuarios de la Comunidad de Madrid.
La compañía quiere acompañar esta evolución también desde el desarrollo de talento. Escobedo señaló que su actividad en España incluye programas para incorporar jóvenes profesionales, como los Graduate, así como acuerdos con universidades y proyectos orientados a fomentar la innovación.
El reto, por tanto, ya no consiste únicamente en disponer de modelos de inteligencia artificial más potentes. La transformación exige conectar los datos, integrar los procesos, coordinar agentes y establecer mecanismos de control que permitan llevar estas tecnologías a la operativa diaria. Salesforce quiere situarse en el centro de ese cambio con una plataforma abierta, capaz de trabajar con diferentes modelos y sistemas, en la que personas y agentes compartan cada vez más tareas y responsabilidades.




