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valor de la IA en SAS

El verdadero valor de la IA reside en el control, no en la velocidad 

El verdadero valor de la IA reside en el control, no en la velocidad  1
Cristina Pérez, AI Customer Advisory en SAS 

Quienes seguimos la actualidad habremos observado que hay un tema que está ganando velocidad: cómo las empresas están invirtiendo en Inteligencia Artificial para mejorar su eficiencia y reducir costes a largo plazo. De hecho, ya comienzan a documentarse casos de referencia en el mercado español, como el de una conocida cadena de supermercados que ha reportado un ahorro cercano al 94% gracias al desarrollo de su propio buscador basado en Inteligencia Artificial. 

Los datos refuerzan esta percepción. Según el último estudio elaborado por IDC para SAS, el 86% de las empresas españolas afirma utilizar ya IA generativa en su operativa diaria. No obstante, el mismo informe pone sobre la mesa una paradoja relevante: únicamente el 40% declara tener la IA verdaderamente integrada a nivel organizativo, es decir, operando de forma transversal y aportando valor en múltiples departamentos. Una brecha que invita a reflexionar sobre la diferencia entre adoptar la tecnología y embeberla en el núcleo del negocio. 

Otra señal de esta adopción acelerada, pero todavía poco integrada, es el Vibe Coding: asistentes de generación de código a partir de instrucciones en lenguaje natural, un acelerador del proceso de desarrollo que contribuye a que perfiles junior o con menor recorrido profesional alcancen niveles de eficiencia que, hasta hace poco, estaban reservados a los profesionales más experimentados. 

Sin embargo, esta accesibilidad inmediata no está exenta de riesgos y abre nuevas cuestiones relacionadas con la seguridad y el control. 

Recursos que están fácilmente al alcance de todos a un bajo coste y que nos agilizan nuestras tareas, ¿quién no lo aprovecharía? Un comportamiento inocente y bienintencionado que puede desencadenar un problema de seguridad crítico. No podemos olvidar que las empresas manejan datos confidenciales, estrategias corporativas e información competitiva fundamental para su éxito en el mercado. Esa información enviada a una IA que está en manos de terceros, y en muchas ocasiones, sin supervisión técnica ni auditoria, puede ocasionar unas pérdidas mayores que los ahorros conseguidos. Es un error cambiar el control corporativo por la facilidad e inmediatez de una tecnología externa, y aunque pensemos que está controlado, a lo mejor no lo está tanto: según un informe publicado por el MIT en 2025, el 90% de los trabajadores utilizan LLMs y chatbots de forma habitual, pero en cambio solo un 45% de las empresas declara haber comprado suscripciones de LLMs.  

Si el objetivo es que la IA sea un motor de competitividad real y no una trampa que nos termine dando más problemas que los que soluciona, la industria debería definir una estrategia inteligente, donde la IA pueda aportar el valor que tiene en un contexto de confianza y seguridad.  

Para lograrlo, las empresas deben entender la importancia de que la IA sea un motor integrado en los sistemas corporativos, como, por ejemplo, con estrategias que no lleven los datos hacia la IA, sino que lleven la IA hasta donde residen los datos de las compañías y sus procesos. Cuando un asistente inteligente opera de forma nativa dentro de una plataforma corporativa analítica y gobernada, el paradigma cambia por completo, porque el asistente hereda de forma automática las reglas de negocio, los permisos de seguridad y el contexto histórico de la compañía. 

De esta manera, una IA empresarial efectiva es mucho más que el vibe coding, es entender y procesar los datos masivos de la compañía, analizarlos, describirlos, presentarlos de manera interpretable, y desarrollar y ejecutar procesos analíticos complejos. En esencia, democratiza el uso de la inteligencia artificial en todo el proceso analítico, haciéndola más accesible y fomentando la colaboración entre perfiles diversos. 

Ya estamos convencidos de que la inteligencia artificial puede aportar mucho valor, el siguiente escalón, el que convierte la inversión en productividad real, consiste en integrarla dentro de los procesos internos, manteniendo la lógica de negocio, la seguridad y los protocolos establecidos. Porque hablamos de algo que va mucho más allá de un asistente que ayude a escribir código. Los sistemas corporativos son complejos y abarcan múltiples funciones a lo largo del proceso analítico y contar con una IA que acompañe ese viaje, de forma gobernada y nativa, será, sin duda, lo que marque la diferencia. 

Cristina Pérez, AI Customer Advisory en SAS 

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