Una parte fundamental de mi trabajo es escuchar a mis clientes y para poder ofrecerles la solución que mejor se adapta a sus necesidades, y nunca deja de sorprenderme la recurrencia con que algunos temas salen a la palestra y que son síntomas de que hay un gran número de empresas que comparten las mismas preocupaciones. Uno de ellos es cómo obtener los mayores niveles de disponibilidad de las aplicaciones o de las cargas de trabajo.

Yo, que trabajo en Stratus, lo tengo claro, y el punto clave estriba en que el cliente tiene que tener en su punto de mira esta cuestión: cuándo puede sobrevivir con solución de software de alta disponibilidad y cuándo tiene que optar por un sistema tolerante a fallos (FT) que le asegure una disponibilidad continua. ¿Sencillo, verdad? Parecen conceptos muy conocidos pero pienso que la distinción no está lo suficientemente clara..

Las soluciones FT van más allá de las soluciones de alta disponibilidad (HA) cuando se trata de conseguir un entorno que no puede sobrevivir a un fallo, es decir, cuando hablamos de aplicaciones críticas para una empresa.

Virtualización en diferentes capas

Según el modelo de Kusnetzky Group, la tecnología de virtualización opera en diferentes capas que hacen que las aplicaciones y las cargas de trabajo tengan una mayor disponibilidad. En resumen, sería esto:

  • Virtualización de acceso: el acceso a las aplicaciones se puede virtualizar. Si el sistema de backend falla, el usuario de la aplicación se conecta a otro sistema que ofrece la misma aplicación. Tanto Microsoft y Citrix disponen de excelentes productos en esta área. Las soluciones de software de virtualización de acceso más sofisticadas pueden hacer que este proceso sea automático. Incluso los productos más sofisticados en este campo recordarán el estado de la aplicación y darán la impresión de que nada ha fallado. Hacer esto último, sin embargo, por lo general implica otras formas de virtualización. Este fallo sobre el proceso, por cierto, es poco probable que sea instantáneo.
  • Virtualización de las aplicaciones: las arquitecturas de las aplicaciones puede que ofrezcan balanceo de carga y failover. La infraestructura se monitoriza, ya sea para detectar el incumplimiento de los objetivos de nivel de servicio o algún otro fallo, y cuando esto ocurre la aplicación debería iniciarse en otra máquina. Este proceso también podría ser automático o manual. Si están en uso otros tipos de virtualización también se podría salvar el estado actual de la aplicación durante el proceso. Aunque esto se haga rápido, es probable que los usuarios perciban una pausa o una ralentización.
  • Virtualización de procesos: la virtualización, que incluye clustering, procesamiento en paralelo y software de máquina, puede ofrecer capacidades de failover y balanceo de carga similares a las incluidas en el nivel de virtualización de las aplicaciones para algunas aplicaciones seleccionadas o para todas las que funcionan en un sistema determinado. La diferencia se encuentra en que mientras que cuando se virtualiza una infraestructura de aplicaciones, los fallos sólo afectan a dicha arquitectura, pero cuando hablamos de procesos, afectarían a aplicaciones, productos de gestión de datos e incluso a servicios básicos del sistema. En este nivel, subsanar el fallo puede llevar algún tiempo.
  • Virtualización del almacenamiento: virtualizar el almacenamiento es a menudo una necesidad para el resto de niveles de virtualización porque, al fin y al cabo, porque qué sentido tiene mover una aplicación a otro sistema, si los datos que se están procesando ya no están disponibles. La virtualización de almacenamiento se podría implementar utilizando un software de propósito especial sobre sistemas de propósito general o moviendo la función completa de almacenamiento a un servidor específico almacenamiento.

Qué sucede cuando un fallo o interrupción no es aceptable

Realmente cualquier tipo de virtualización traslada unos beneficios a la empresa, pero ¿qué sucede, sin embargo, si no se detecta un posible fallo en una aplicación específica o la carga de trabajo? Ahora estamos entrando en el reino de los sistemas de FT. En este caso, las configuraciones redundantes de hardware desplegadas disponen de una arquitectura lock-step. Si un componente del sistema falla, el otro continúa trabajando y la aplicación no falla.

La pregunta clave que cualquier departamento de TI tiene que hacerse es: ¿qué grado disponibilidad es suficiente?