
Tras años de pilotos y experimentos, la inteligencia artificial debe empezar a generar valor concreto. En la práctica, esto resulta más difícil de lo esperado. Una investigación reciente del World Economic Forum muestra que una alta adopción de IA por sí sola no se traduce automáticamente en un impacto empresarial sostenido. Muchas organizaciones se quedan, por tanto, en el nivel de implementación: las aplicaciones abundan, pero los resultados sostenibles brillan por su ausencia.
Este patrón también es visible en España. La IA ocupa un lugar destacado en la agenda de las direcciones, las inversiones aumentan y su uso dentro de los equipos técnicos crece rápidamente. Según datos del Observatorio Nacional de Tecnología y Sociedad, el 20,5 % de las empresas españolas de 10 o más empleados ya utiliza alguna solución de IA, una proporción que alcanza el 57,5 % entre las grandes compañías. Sin embargo, pasar de los pilotos y pruebas de concepto a sistemas de producción integrados en los procesos centrales sigue siendo uno de los principales retos para las organizaciones. Las compañías que escalan con éxito la IA no la ven como una herramienta o un proyecto aislado, sino como infraestructura: un servicio básico que conecta datos, tecnología, organización interna y gobernanza.
Platform engineering como palanca para el escalado
Uno de los cambios más importantes en torno a la IA no es técnico, sino organizativo. La responsabilidad de los proyectos se traslada cada vez más a equipos de platform engineering, que tienden puentes entre los experimentos y el despliegue a gran escala. No desarrollan modelos aislados, sino que construyen entornos estandarizados para un uso seguro y replicable de la IA. Las plataformas que agrupan pipelines de datos, orquestación, seguridad y gestión del ciclo de vida evitan la fragmentación, aseguran la gobernanza y generan valor más rápidamente.
Aquí reside una oportunidad para las organizaciones. En lugar de distribuir ampliamente los presupuestos de IA, las empresas pueden invertir mejor en los llamados «golden paths»: infraestructura compartida y estándares de despliegue que permiten a los equipos pasar más rápido del experimento a la producción, sin tener que construir cada vez una base desde cero.
El factor humano
La tecnología por sí sola no determina si la IA tiene impacto. El lado humano es igual de importante. El mercado laboral español se enfrenta a una transformación profunda con la llegada de la IA. Según la OCDE, la exposición a la inteligencia artificial generativa varía considerablemente dentro de España y es especialmente elevada en algunas regiones, como Madrid. Además, las ocupaciones más expuestas a estas tecnologías tienden a concentrarse en sectores intensivos en conocimiento, como las finanzas, los seguros y los servicios profesionales y técnicos.
Pero una mayor exposición a la IA no implica automáticamente una mayor capacidad para aprovecharla. El verdadero reto está en cómo las organizaciones adaptan sus procesos, funciones y formas de trabajar a esta nueva realidad. La IA no solo cambia lo que hacen las personas, sino también cómo se evalúa el rendimiento. El enfoque del trabajo pasa del tiempo empleado a los resultados, mientras que muchas organizaciones aún no han ajustado sus procesos. Por ello, las aplicaciones de IA a menudo permanecen infrautilizadas.
La investigación del World Economic Forum muestra que precisamente el lado humano marca la diferencia. Las organizaciones que progresan adaptan las funciones para que la IA apoye a los empleados. Además, invierten en formación continua y comunican claramente las expectativas. En España, donde conviven retos de productividad con un enorme potencial digital aún por explotar, esto es esencial para generar valor real.
La infraestructura como factor estratégico
Cada vez más organizaciones se dan cuenta de que la elección de un modelo de IA por sí misma no determina el éxito. La flexibilidad de la infraestructura subyacente es igual de importante. Ahí reside la capacidad de cálculo disponible, se procesan los datos y se despliegan las aplicaciones. Estos factores determinan si la IA realmente puede escalarse.
Según el World Economic Forum, modernizar la arquitectura tecnológica mediante plataformas unificadas y capacidades estratégicas de ingeniería es fundamental para escalar la IA. Esto encaja perfectamente con las prioridades españolas y europeas en torno a protección de datos, resiliencia y autonomía digital, reforzadas por marcos como la Ley de IA de la UE. Una infraestructura que permite ejecutar aplicaciones cerca de datos sensibles y, al mismo tiempo, ofrece acceso a potentes entornos de cálculo cuando es necesario, se convierte así en una ventaja estratégica en lugar de una mera elección técnica.
Oportunidades para las empresas españolas
Las organizaciones que quieren ir más allá de la fase de experimentación establecen prioridades claras:
1. Aborda la IA como infraestructura, no como experimentos aislados. Esto implica transformar las inversiones en pilotos en plataformas compartidas para desplegar aplicaciones en diferentes partes de la organización.
2. Otorga un papel central a los equipos de platform engineering. Asegura responsabilidades claras, invierte en «golden paths» estandarizados y posiciona estos equipos como impulsores de la IA organizativa, no como un servicio de soporte interno.
3. Alinea incentivos y procesos con el valor generado por la IA. Al adaptar funciones, indicadores de rendimiento y estructuras de remuneración a resultados en lugar de actividades, desaparecen las barreras organizativas que frenan la adopción.
4. Moderniza la infraestructura basándote en flexibilidad y cumplimiento normativo. Las arquitecturas que combinan rendimiento, costes y soberanía de datos apoyan tanto el entrenamiento como el uso de aplicaciones de IA.
5. Incorpora la gobernanza desde el principio. La confianza, la supervisión y el cumplimiento funcionan mejor cuando forman parte del diseño, no cuando se añaden a posteriori.
Para España, la mayor oportunidad no reside simplemente en adoptar más IA, sino en conseguir que las aplicaciones que ya están demostrando su valor escalen dentro de las organizaciones. Con un sector servicios robusto, infraestructura digital en desarrollo y un marco regulatorio cada vez más claro, España está bien posicionada para utilizar la IA en pro de un crecimiento sostenible de la productividad y la competitividad. Ese éxito depende, en última instancia, menos de los avances tecnológicos que de la voluntad de las organizaciones para escalar realmente las aplicaciones que ya han demostrado su valor.
Por Kevin Cochrane, Chief Marketing Officer de Vultr




