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Paralelamente al cierre de este número de Byte TI, cerró las puertas el GSMA Mobile World Congress 2013 de Barcelona con un notable éxito, tanto de participación de expositores como de visitantes.

He repetido aquí muchas veces que la viabilidad de la ferias informáticas pasan siempre por la rentabilidad. Rentabilidad, obviamente, para el que se gasta dinero en llevar sus productos a la exposición, y para el usuario que saca un provecho de la visita. Esto es lo que está consiguiendo el certamen barcelonés.

Los organizadores del GSMA han sabido tocar las teclas adecuadas: un lugar, Barcelona, espléndida para todos; un modelo en el que han conseguido que se haga negocio; unas jornadas técnicas donde se aporta valor al asistente; y, sobre todo, un lugar donde se puede tocar realmente lo último que la tecnología ha puesto en el mercado. Solo ha faltado Apple, que nunca va a estos saraos, pero que ya se nota, y en la feria fue un clamor, que empieza su cuesta abajo. Más que les pese a algunos, Samsung ya ha tomado el relevo, comiéndose una parte importante de la manzana.

Por si fuera poco, el Gobierno de Rajoy le ha adjudicado a Barcelona una ayuda de 30 millones de euros, para acompañar diversos proyectos paralelos al certamen en los próximos cinco años. Un poco excesivo, me parece, teniendo en cuenta lo poco que están dejando para el resto de esta industria.

A nivel europeo ya solo queda este evento y el CeBIT alemán. A otro nivel, el CES de Las Vegas cierra el círculo de exposiciones que valen la pena para nuestro sector. ¿Suficientes? Pues parece ser, porque, hoy por hoy, no veo que el SIMO levante cabeza. Después del fracaso de los últimos años, dudo que se atrevan a celebrarlo de nuevo. Sus directivos han tenido unos cuantos años para visitar y copiar el modelo del GSMA, pero, al parecer, ni siquiera saben hacer eso, copiar. Así les va.