Pero las redes IP no sólo abaratan los costes de las llamadas. Realizar sesiones de videoconferencia o interconectar a todos los empleados de una compañía a través de dispositivos IP son sólo algunas de las bondades que ofrece el Protocolo de Internet.
Las operadoras tradicionales están viendo como su antiguo negocio se puede venir abajo en unos años. De hecho, los antiguos monopolios europeos están comenzando a investigar nuevos productos y servicios con vistas a reforzar sus ofertas primarias, dado que muy posiblemente la telefonía tradicional se convierta en algo minoritario.
El número de usuarios de Internet aumenta sin cesar y la empresa conectada es hoy una realidad. Así que no es normal que hasta ahora la telefonía IP no haya triunfado. El principal problema que ha tenido la comunicación por voz a través de Internet hay que encontrarla en la baja calidad que había hace unos años. Sin embargo esta situación ha cambiado.
En principio todo son ventajas para la empresa: se libera de pagar un coste mensual por las líneas de teléfono contratadas (sólo tiene que pagar la línea de conexión DSL), el mantenimiento es mínimo y se ahorra dinero en llamadas de larga distancia y en viajes de trabajo gracias a las posibilidades de la videoconferencia. Y es que, el tráfico IP está aumentando a una tasa que supera el 67 % anual, lo que potencia el crecimiento de soluciones a través de IP.
Empresas como Cisco están obteniendo, desde hace ya varios años, crecimientos muy importantes en un sector como el de las TI en el que cada vez es más difícil ver aumentos de más del 10%. Con la ventaja añadida de que no sólo la gran empresa está apostando por este tipo de soluciones. También la pyme y el usuario doméstico.

Microsoft y los tribunales europeos

Se confirmó la felonía: Microsoft tendrá que pagar 497 millones de euros por imposición de la Unión Europea. El fallo del recurso, dado a conocer el mes pasado, ha dado lugar a infinitos comentarios y posturas, pero yo me voy a quedar con dos que me han llamado poderosamente la atención. Uno, el del titular de El País del día siguiente (“Aplastante derrota de Microsoft en Europa”), junto con su correspondiente editorial donde este periódico vuelve a hacer gala de un desconocimiento supino del asunto. El otro, la alegría de IBM, como uno de los patrocinadores de la lucha “europea” contra la compañía de Bill Gates. ¿Qué hubiera pasado si hace veintiséis años IBM no se hubiera descolgado del acuerdo que tenía Microsoft en torno a MS DOS y que luego dio paso al éxito de Windows? ¿O es que ya nadie se acuerda de que Big Blue apostó en solitario, y creyendo que se merendaría a Gates, por un OS/2 que más tarde resultó ser un fracaso y que les dejó fuera de la lucha por el mercado del PC que ella misma había creado? Un poquito de memoria, por favor.