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La transformación digital es un proceso con impacto directo en el mercado audiovisual, en el que la comercialización de contenidos a través de salas de cine o televisión lineal está cediendo paulatinamente ante el avance imparable de los contenidos en streaming. No es una novedad, sino un cambio que se ha visto acentuado gracias al confinamiento, que ha provocado que se acelere esta tendencia ante la imposibilidad de mantener, por ejemplo, los estrenos en sala. Ante esta circunstancia se ha acentuado el crecimiento del conocido Premium Video-on-Demand (PVoD), que permite el estreno de obras directamente en plataformas y por tanto en los domicilios de los espectadores.

Según datos recientemente publicados por el Observatorio Audiovisual Europeo (OBS), el año 2019 ha consolidado las tendencias ya conocidas de antes de la crisis sanitaria, con una clara consagración del mercado de streaming, que por primera vez ha rebasado la barrera de los 100 millones de usuarios, la mayoría de los cuales además acceden a través de suscripciones con carácter estable, hecho en el que han contribuido singularmente algunos actores como Disney, que han mostrado un comportamiento especialmente notable en términos de crecimiento.

En términos más tradicionales dentro del propio mercado audiovisual, las series han continuado copando la atención de los usuarios

2019 ha sido también, según OBS, el año del despegue de un formato aún con mucho recorrido como es el podcasting, entendido en sentido amplio, gracias a su integración en plataformas tradicionales como Spotify o Apple Music. En estrecha relación con este nuevo formato se encuentra el audiolibro, que ya constaba de cierta implantación en determinados países, pero que está prácticamente por colonizar en algunos países como España, donde hay escasa tradición (y por tanto un mercado potencial grande).

En términos más tradicionales dentro del propio mercado audiovisual, las series han continuado copando la atención de los usuarios, con una producción conjunta entre Estados Unidos y Europa de cerca de 500 títulos, muchas de ellas en sustitución de un formato en franco declive como la película para televisión, instrumento usado por muchas cadenas para justificar su inversión en obra europea. Como estrategias de producción, OBS destaca que se aprecia una tendencia a producir temporadas de menos capítulos con el objetivo de retener a potenciales espectadores.

Sin embargo, dado que las cifras son de 2019 aún no muestra tendencias que probablemente empiecen a aparecer en los datos de 2020, a pesar de su evidente particularidad. Por ejemplo, en el año 2019 destaca OBS que el sector se mantuvo, a pesar de lo anterior, relativamente plano, con un crecimiento acentuado del sector SVOD (streaming por suscripción, que es el modelo tradicional de las plataformas), y se constata un indicio que probablemente se convierta en hecho en 2020, como es la migración de la publicidad de televisión a Internet, lo que permitirá probablemente hablar de un despegue del modelo AVOD (streaming financiado por publicidad).

Las cifras, como es obvio, no reflejan el brutal impacto que tendrá el Brexit en este mercado, ya que Reino Unido era el mercado audiovisual más relevante de la Unión Europea, no sólo por la cantidad de usuarios que aportaba hasta la fecha, sino también por la importantísima infraestructura de prestadores y productores que se encuentran radicados en tal país, y cuyo futuro se topa con el obstáculo del Brexit, que implica su salida, entre otras cosas, del Mercado Único Digital.

Sin duda, las cifras de 2020 serán elocuentes de dos aspectos anómalos en la historia europea. Por una parte, la salida de Reino Unido, y por otra el brutal e inevitable cambio de hábito en cuanto a contenidos digitales del consumidor europeo. Pero la transformación sigue.

Diego de la Vega. ECIJA Abogados