La compra de CCS por parte de Agresso, una de las más importantes de los últimos años en este sector, se ha llevado a cabo sin grandes titulares en la prensa. El conjunto de las dos compañías dispondrá de una cartera de clientes superior a los 5.000 y una fuerza de trabajo de 700 empleados. Su previsión de facturación para este año está fijada en los 50 millones de euros. Todo un reto. El anterior Consejero Delegado de la firma catalana, Jordi Malapeira, al cierre de esta edición, estaba negociando su salida, aunque no se descarta que pudiera seguir colaborando externamente.