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Cinco medidas que los CIO deben aplicar para cumplir con la Ley SAC en 2026

La Ley de Servicios de Atención a la Clientela (Ley SAC) ha cambiado el rol de los departamentos de TI en las organizaciones. Durante 2026, las empresas están desplegando las medidas necesarias para cumplir con un marco regulatorio que exige atención humana bajo demanda, tiempos máximos de respuesta inferiores a tres minutos y una trazabilidad completa y auditable de las interacciones.

El reto ya no está en interpretar la norma: está en hacerla operativa. Y, en esa transición, las direcciones de Sistemas están teniendo que rediseñar arquitecturas, procesos y modelos de atención para tratarlos como servicios críticos. Compañías tecnológicas con experiencia en entornos regulados están sirviendo como referencia para CIOs que necesitan acelerar la adaptación sin comprometer la operación. Estas son las cinco decisiones que cualquier CIO debería estar tomando ya.

1. Preparar la infraestructura para picos reales de demanda

La Ley SAC fija un umbral innegociable: el 95 % de las llamadas deben ser atendidas en menos de tres minutos. Este estándar obliga a diseñar arquitecturas con capacidad para responder no solo en situaciones normales, sino también en picos de tráfico asociados a incidencias, campañas o ventanas de alta estacionalidad.

Las organizaciones están adoptando arquitecturas elásticas, con balanceo de carga y crecimiento automático de recursos. La experiencia de centros de servicio con alta presión operativa —como los modelos multicliente que funcionan en el CGS y el CSM de Seresco— muestra que la clave está en unir capacidad tecnológica y disponibilidad humana en un mismo sistema capaz de adaptarse al volumen en tiempo real.

2. Construir trazabilidad completa para que cada interacción sea demostrable

La ley SAC exige registrar y poder justificar el recorrido completo de una interacción: canal de entrada, tiempos de espera, desvíos entre agentes, resolución y motivos asociados. Esto está promoviendo una integración profunda entre sistemas de telefonía, CRM, gestión de tickets y monitorización.

Las empresas más avanzadas están implantando identificadores únicos de interacción, normalizando eventos y eliminando tareas manuales que dificultan la coherencia de los datos. Los modelos de atención que funcionan con expedientes digitales completos —donde cada llamada se convierte en una unidad trazable y auditable— están marcando el estándar que la SAC exige en esta fase de adaptación.

3. Revisar workflows para ajustarlos a tiempos regulados

La Ley SAC convierte los procesos internos en un elemento clave del cumplimiento. Si un circuito de escalado obliga a múltiples aprobaciones, si un agente debe abrir varias herramientas o si un desvío no arrastra contexto, cada uno de esos pasos consume segundos críticos.

Por eso las direcciones de TI están rediseñando sus workflows con tres prioridades:

•            Reducir rebotes y pasos innecesarios,

•            Automatizar clasificaciones y asignaciones,

•            Asegurar que toda la información relevante viaja con la llamada o el ticket.

Es un enfoque que coincide con el de los centros de atención que ya trabajan con alta presión operativa: simplificar para asegurar que la tecnología no añade fricción y que los tiempos regulatorios pueden cumplirse de forma consistente.

4. Tratar la continuidad como parte del cumplimiento normativo

Con la Ley SAC, la continuidad operativa deja de ser un asunto únicamente técnico para convertirse en una condición de cumplimiento legal. Una caída del servicio de atención —aunque sea breve— puede poner a la organización fuera de los tiempos exigidos y, por tanto, fuera de norma. Por ello, muchas empresas están reforzando sus estrategias de resiliencia incorporando alta disponibilidad, redundancia geográfica y mecanismos de recuperación ante fallos que garanticen que el servicio permanece operativo incluso en escenarios de degradación.

Además, la continuidad ya no se mide solo en términos de “estar arriba”, sino también en la capacidad de preservar la trazabilidad y la medición de tiempos durante una incidencia. Los centros de servicio que operan en entornos 24×7 —como es el caso de los modelos de Seresco— integran estos requisitos dentro del propio diseño del servicio, asegurando que la atención no se interrumpe y que los datos que exige la auditoría siguen generándose de forma fiable.

5. Adoptar modelos híbridos de atención para aliviar la carga sobre TI

El despliegue de la Ley SAC ha revelado la creciente complejidad operativa y regulatoria que recae sobre los equipos internos de TI. Muchas organizaciones están apostando por modelos híbridos, donde las áreas de Sistemas mantienen el control estratégico y de arquitectura, mientras que parte de la operación diaria se apoya en centros de servicio especializados.

Es en este punto donde modelos consolidados de atención multicanal —como los que Seresco opera en sus centros CGS y CSM— están sirviendo de referencia de buenas prácticas: integran trazabilidad automatizada, SLAs exigentes, monitorización continua y capacidad para absorber picos sin comprometer la calidad del servicio.

No se trata de externalizar por coste, sino de complementar capacidades para sostener el cumplimiento mientras TI se centra en la transformación digital y la evolución de sistemas críticos.

2026 es el año en el que muchas compañías están descubriendo que cumplir la Ley SAC implica tratar la atención al cliente con la misma disciplina que aplican a sus plataformas financieras, sus sistemas transaccionales o sus servicios 24×7.

Las organizaciones que integran escalabilidad, trazabilidad, resiliencia y modelos híbridos están avanzando con mayor solidez en esta transición. No solo cumplen la ley: construyen un modelo de atención más robusto, más eficiente y alineado con lo que exige un entorno regulado.

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