Cegid publica su nuevo estudio denominado «El momento de la verdad de la IA en la empresa», realizado por OpinionWay entre 2.006 profesionales en Europa (Francia, España, Portugal y Alemania). La investigación analiza el avance de la inteligencia artificial en el entorno laboral español y alerta de un fenómeno que empieza a consolidarse en las empresas: la llamada “IA en la sombra” o uso de herramientas de inteligencia artificial por parte de los empleados sin conocimiento de sus organizaciones.
Según el mismo, España se sitúa a la cabeza en la adopción de inteligencia artificial en el entorno laboral. Según los últimos datos del estudio, el 82 % de los empleados españoles ya utiliza herramientas de IA en sus tareas diarias, lo que representa un incremento de 9 puntos respecto a 2025.
Retos en protección de datos
Sin embargo, el verdadero factor diferencial radica en la frecuencia de uso: el 40 % de los profesionales del país recurre a esta tecnología de forma habitual, la cifra más alta entre los mercados analizados y tras experimentar un crecimiento récord de 16 puntos en solo un año. A este grupo se suma otro 42 % que la utiliza de manera ocasional.
Sin embargo, esta intensidad de uso también plantea retos para las organizaciones. Entre los empleados españoles que ya han utilizado IA, el 82% reconoce haber recurrido a herramientas no proporcionadas por su empresa sin informar de ello: un 23% lo hace regularmente, un 40% a menudo y un 19% alguna vez.
Este escenario pone de manifiesto la rapidez con la que los empleados están incorporando la IA a sus rutinas profesionales, en ocasiones por iniciativa propia y al margen de las herramientas y políticas definidas por sus organizaciones. Una realidad que plantea nuevos retos para las empresas en ámbitos como la protección de datos, la confidencialidad de la información, la seguridad y la gobernanza del uso de estas tecnologías.
La IA se incorpora al trabajo antes que a las políticas corporativas
La elevada adopción de herramientas de IA contrasta con el ritmo al que las empresas están estructurando su despliegue. De hecho, solo el 45% de las organizaciones cuenta ya con algún tipo de rol o equipo dedicado a la implantación y gestión de la inteligencia artificial, mientras que un 22% está estudiando crear este tipo de funciones y un 28% no tiene previsto hacerlo.
La brecha también se observa en la formación: menos de la mitad de los empleados (44%) afirma que su empresa le ha da dado formación específica sobre herramientas de inteligencia artificial, frente a un 56% que no ha recibido este tipo de capacitación. Esta falta de estructuración se refleja también en la integración real. Según los encuestados en España, solo el 9% de las organizaciones ha logrado una integración completa de la IA en sus prácticas diarias, mientras que el 37% mantiene una integración parcial y el resto aún está en fase de pruebas sin integración duradera.
El resultado es un escenario en el que la IA avanza desde abajo hacia arriba: los profesionales descubren y adoptan nuevas herramientas para resolver tareas cotidianas, mientras las compañías todavía están definiendo cómo integrar estas tecnologías de forma segura, estructurada y alineada con sus objetivos de negocio.
Al preguntar por la percepción que la IA genera entre los profesionales, el 81% de los españoles manifiesta una actitud positiva hacia la IA, siendo la curiosidad, la confianza y el entusiasmo las más mencionados. Este dato supone el porcentaje más alto de entre los países europeos analizados, lo que refleja una acogida favorable de esta tecnología en el entorno empresarial.
Uso de la IA en la sombra
En este sentido, Javier Torres, General Manager de Cegid en Iberia, Latinoamérica y África, considera que “la velocidad con la que los empleados están incorporando la inteligencia artificial en su trabajo diario demuestra que ya no estamos ante una tecnología de futuro, sino ante una realidad presente en las organizaciones. La IA en la sombra evidencia que los profesionales ya están transformando su forma de trabajar. Ahora, el desafío para las empresas es liderar ese cambio e integrar la IA en los procesos donde realmente aporta valor, mejorando la productividad y ampliando la capacidad de los equipos de forma segura”.
El resultado es un escenario en el que la IA avanza desde abajo hacia arriba
En este contexto, la transición desde una IA utilizada de forma individual hacia una IA integrada, segura y gobernada por la empresa se presenta como uno de los grandes retos de la transformación digital. Además de garantizar la protección de la información y la privacidad de los datos, “el reto pasa por conectar la IA con los procesos críticos del negocio y con información fiable y contextualizada, para convertirla en una herramienta capaz de aportar valor tangible a la organización”, concluye Javier Torres.




