Que Whatsapp no es seguro es algo muy conocido dentro del mundo tecnológico. A pesar de ello y de existir alternativas más fiables y seguras, los españoles seguimos prefiriendo el uso de esta aplicación porque pensamos en aquello de «a mi no me va a pasar»… hasta que ocurre.

Desde la multinacional española de seguridad Panda Security se afirma que a pesar de todas las medidas que pueda tomar un usuario para ocultar los detalles de su vida digital, muchos de los datos que trata de esconder siguen estando a merced de terceros. Y da igual que cambie los ajustes de privacidad, porque cualquier fisgón interesado puede enterarse de cuándo se conectas.

Según Panda Security, «WhatsApp sabe de la existencia de esta grieta desde finales del año pasado; no obstante, no ha hecho nada por cubrirla. Los usuarios no suelen ser conscientes de este agujero, por lo que ha pasado desapercibido. A pesar de todas las medidas que se tomen para ocultar los detalles de una vida digital, muchos de los datos que un usuario trata de esconder siguen estando a merced de terceros. Y no importa que cambie los ajustes de privacidad, cualquier fisgón interesado puede enterarse de cuándo se conecta ese usuario.

WhatsApp sabe de la existencia de esta grieta desde finales del año pasado; no obstante, no ha hecho nada por cubrirla. Los usuarios no suelen ser conscientes de este agujero, por lo que ha pasado desapercibido.

La multinacional española informa de que ahora, el holandés Maikel Zweerink ha desarrollado una aplicación que permite monitorizar fácilmente toda la información privada de cualquier usuario: WhatsSpy Public. El nombre se parece al de otra herramienta, WhatsSpy, que presumía de tener características similares (o aún más invasivas) que WhatsSpy Public, pero resultó ser un fraude.

¿Que hace esta aplicación? Muy sencillo: aunque un usuario tenga deshabilitada la opción de mostrar la hora de su última conexión, la nueva app indica cuándo está conectado, si ha estado disponible antes y la hora de desconexión, además de cualquier modificación que haya hecho últimamente en tu perfil. Según Panda security «el objetivo de Zweerink no es brindar a los entrometidos la estrategia perfecta para espiarnos, sino alertar sobre el grave riesgo para tu privacidad que Whatsapp ha pasado por alto».

Todo comenzó como un experimento; Zweerink solo quería crear un ‘robot’ para su uso personal, pero se percató de que alguien podía utilizar una herramienta parecida para seguir el rastro digital de otras personas. Desarrollar una app para mostrarlo abiertamente le pareció la mejor manera de alertar a la sociedad. Una vez que la aplicación está instalada, todo lo que hay que hacer para ver la información de cualquier número de teléfono es agregarlo a contactos y abrir una ventana de chat. No es necesario pedir permiso a la otra persona, que no se dará cuenta de nada.

El ‘robot’ muestra todos los datos en la ventana, como si se el usuario se hubiera suscrito a la cuenta de ese otro individuo cuya información le interesa. A los más fisgones la herramienta podría servirles para vigilar a todos sus contactos, aunque el holandés advierte que su aplicación no está hecha para soportar un gran número de peticiones.  Zweerink considera un engaño que los ajustes de privacidad no funcionen como deberían. La empresa estaría dando una falsa sensación de seguridad a los usuarios al garantizarles que nadie puede ver cierta cuando no ocurre así.

El creador de la herramienta también advierte de que el uso de esta información no solo puede interesar a los contactos y conocidos de un determinado usuario, sino también a ciertas empresas. Si algunas compañías de Internet utilizan el rastro que se deja en la web (páginas que se visitan, gustos en redes sociales, etc.) para diseñar campañas de publicidad personalizadas, podrían hacer algo parecido con los datos de actividad en WhatsApp.

Recientemente, un representante de la empresa ha respondido a las acusaciones del holandés afirmando que no se trata de ningún fallo de seguridad, sino que la aplicación de Zweerink solo recopila una información que está ahí y que los usuarios pueden ver de todas formas. El problema, según el investigador, es precisamente ese: que puedan verlo igualmente.