Habría que remontarse a la época de Fernando VII para encontrar un personaje tan nefasto para la historia de España como ha sido José Luis Rodriguez Zapatero. Va a tener el triste honor de figurar como el político más inútil que ha parido este país.

Esto ya está. Hasta sus más íntimos defensores ya callan en vista de la evidente dramática herencia que nos ha dejado. Por lo tanto, olvidémonos de él y de todos sus cómplices que, por suerte, lo han pagado en las urnas. A partir de este momento toca trabajar.

El que se piense que Rajoy nos va a resolver todos los problemas es un auténtico iluso. Si confiamos en que va a ser él quien nos va sacar de este pozo, estamos listos. En unos meses, si nosotros no hemos reaccionado antes, será lo mismo que Zapatero: todos los políticos son iguales; alguno, como el propio Zapatero, o Rajoy, al principio, pueden llegar a creerse que tienen la solución, pero, como nos demuestra la historia, al final se les va la cabeza y solo piensan en sus intereses personales y de partido.

Tenemos que ser muy conscientes de que la situación económica de España no se paliará si todos y cada uno de los españoles no ponemos de nuestra parte. Nos hemos pulido lo que no teníamos. Debemos mucho dinero y, por fuerza, hay que devolverlo. El Estado ya se ha gastado todo lo que tenía, no le van a prestar más y, por consiguiente, lo tendremos que pagar entre todos. Cuanto antes nos demos cuenta de esto, antes saldremos de la crisis.

Hay formas de devolver lo que debemos. La más directa, vía impuestos. Pero yo particularmente no creo en ella, porque los políticos se lo volverán a gastar en cosas improductivas.

Lo que planteo como alternativa es crear empleo. Si somos capaces de crear puestos de trabajo, por un lado, solucionaremos el drama social de quien lo sufre, evitaremos que la gente tenga que robar para comer, pero, además, conseguiremos que se reactive el consumo, que es la llave de la creación de riqueza.

¿Cómo creamos empleo? Una propuesta. Que todos los que tenemos la suerte de contar con un trabajo, renunciemos a un quince por ciento de nuestro salario (quitando, tal vez, a los mileuristas). Este dinero lo tendrían que destinar nuestras empresas a contratar nuevo personal, con la contraprestación de no tener que cotizar a la seguridad social por esos nuevos empleos.

Desde ya me comprometería con esta medida. Y no solamente por solidaridad con los que no tienen trabajo y por mi país, sino también por puro egoísmo: si no lo hacemos, va a llegar un momento en el que todo se va ir al carajo y no vamos a tener donde gastar el dinero que ganemos.

Propongo que esta propuesta la debatamos en nuestro sector informático y, si vemos que puede llegar a calar, ampliar el debate al conjunto de la sociedad.

Me encantaría recibir comentarios.

1 Comentario

  1. Me parece una idea estupenda, aún diría más: podemos rebajarnos el sueldo un 50% y así podríamos encontrar salarios comparables a los de los centros remotos en donde se externaliza el trabajo que hace unos pocos años se hacía aquí.
    Para hacer que la economía se reactive, lo que tenemos que hacer es gastarnos el dinero en vez de especular con él. Eso sí, compremos productos de la UE, son más caros, pero al menos parte de ese dinero servirá para pagar a nuestros desempleados y jubilados.