Hoy en día, las amenazas a las que se enfrentan las empresas han sido exponenciales desde que nosotros nacimos como compañía hace ya más de 22 años. Ahora mismo, nuestro laboratorio gracias al sistema de Inteligencia Colectiva detecta 74.000 ejemplares de malware diariamente. Y es que, el hecho de que cada día estemos conectados a Internet implica que la información compartida es mayor, por lo que el número de oportunidades para los ciberdelicuentes aumenta. Emilio Castellote, Director de Marketing de Producto de Panda Security


Así, el modelo que tradicionalmente se utilizaba antes para el análisis de malware resulta ahora inútil, ya que cuando un laboratorio pasa de recibir 100 muestras al día a recibir 74.000 nuevos virus, necesitaría un gran ejército de técnicos de laboratorio que, contra reloj, fueran capaces de procesar todos los nuevos ejemplares que reciben.

Esta situación hace especialmente vulnerables a las empresas, ya sea a través de la distribución de malware o de ataques de denegación de servicio, que temen ser víctimas de un ataque y que tanto su negocio como los datos de la compañía se vean comprometidos. Por esa razón, la seguridad informática se ha convertido en un aspecto cada vez más prioritario para la mayoría de las empresas.


Sin embargo, la problemática con la que se encuentran muchas de estas empresas es que las soluciones de seguridad requieren de tiempo y esfuerzo y de una infraestructura de hardware y software a veces costosa, y para la que en la actualidad no tienen capacidad de inversión.


Además, muchas de ellas se encuentran con una problemática añadida: proteger una red de oficinas repartidas por diferentes lugares a nivel nacional e incluso en el extranjero, lo que implica una gestión de la seguridad más complicada y por ello, es necesario contar con soluciones que permitan realizar esta tarea y estar pendiente de las diferentes oficinas.


Una de las alternativas que mejor se adaptan a este tipo de situaciones, especialmente cuando no podemos desarrollar toda una infraestructura de hardware para nuestro sistema de seguridad en la empresa es optar por soluciones de seguridad en la nube, ya que no requieren de ninguna inversión por adelantado para implementarlas, más allá del coste del servicio.


Las soluciones de seguridad en la nube, de hecho, son la única respuesta capaz de hacer frente a la situación que nos enfrentamos hoy en día: el enorme volumen de malware que se genera día a día,   la protección más eficaz con mínimo impacto sobre el rendimiento de los PCs y la necesidad de reducción de costes de las empresas.


Y es que las soluciones tradicionales de seguridad requieren de inversiones adicionales en hardware y software para la red de la empresa (servidores de administración, repositorios, bases de datos), introducen puntos vulnerables en los que pueden producirse fallos y conllevan gastos recurrentes de mantenimiento y actualización. Es decir, no se trata sólo de llevar a cabo una inversión en la solución de seguridad, sino que ésta conlleva unas inversiones paralelas que obligan a estirar el presupuesto de la empresa.


La seguridad en la nube es, en cambio, un servicio alojado con alta disponibilidad y siempre actualizado con las últimas versiones de las tecnologías y la mayor capacidad de detección, lo que asegura a los entornos corporativos una mayor fiabilidad y una menor interrupción del negocio  por causas como el malware o el spam.


Gracias a las soluciones Cloud, toda la inversión que las empresas deben realizar en hardware y software de seguridad, así como en personal especializado, se reduce al pago de una reducida cuota de servicio, ya que toda la infraestructura y mantenimiento de la solución se encuentra en la nube. Con una solución alojada en la nube el administrador puede monitorizar y configurar las protecciones de forma remota, independientemente de la ubicación de los trabajadores.


Las soluciones de seguridad en la nube cuentan además con varias ventajas técnicas. En primer lugar, el procesamiento de los datos (archivos sospechosos, clasificación del malware, etc.) se hace de manera automática en el laboratorio del proveedor del servicio, y por lo tanto de forma más rápida.El tiempo de reacción ante nuevas amenazas es crítico porque cuanto más tiempo tarde la empresa de seguridad en detectar y procesar una nueva amenaza, aumenta el riesgo de infección en los clientes.


En segundo lugar, estas soluciones cuentan con una base de datos global en la nube, frente a la base de datos local que ofrecen las soluciones tradicionales aportando un mayor nivel de detección. Y en tercer lugar, el hecho de que toda la información se reciba y se procese en la nube, permite tener una visión global de las amenazas existentes, facilitando la posibilidad de frenarlas antes de que infecten a más usuarios, mientras que con las soluciones tradicionales sólo se tiene visibilidad de lo que está ocurriendo en un PC determinado en un momento dado.


Otro de los beneficios es que permite a los clientes delegar la gestión de su seguridad a través de un partner especializado y despreocuparse así de la gestión de la seguridad que queda en manos de los profesionales. También permite que las actualizaciones sean desatendidas, automáticas y compartidas entre los equipos de la red, lo que reduce, por un lado, el tiempo empleado en la gestión de la seguridad y, por otro, el ancho de banda consumido, permitiendo a las empresas optimizar su tiempo y sus recursos.


Por todas estas razones, la seguridad en la nube se presenta como la opción más rentable, flexible y ventajosa para cualquier organización independientemente del tamaño de la misma.