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Compliance

Compliance inteligente: automatización y analítica para el cumplimiento normativo

La presión regulatoria, el auge de la inteligencia artificial y la necesidad de operar en tiempo real están impulsando una transformación profunda del compliance empresarial, forzando a las organizaciones a su adopción. Vivimos en un mundo en el que la tecnología evoluciona a gran velocidad. El gran volumen de datos que manejan las organizaciones hace que los modelos tradicionales de compliance, basados en controles manuales y revisiones puntuales, resulten insuficientes. Es en este contexto donde la automatización y la analítica avanzada cobran todo el sentido permitiendo evolucionar desde un enfoque reactivo hacia un modelo más preventivo y predictivo, capaz de anticipar riesgos, detectar anomalías y facilitar el cumplimiento normativo en tiempo real.

Las organizaciones se ven en la necesidad de avanzar en capacidades como la analítica de datos, la automatización de procesos o la inteligencia artificial. Ayudados por estas tecnologías, pueden reducir tareas manuales, mejorar la eficiencia operativa y disponer de una visión más precisa y en tiempo real de los riesgos y del grado de cumplimiento normativo. Ya no basta únicamente con cumplir; las compañías también deben ser capaces de demostrar, de forma continua y objetiva, que cumplen con los requisitos regulatorios.

Diversos análisis llevados a cabo por empresas del sector revelan que hasta el 30% del coste total de un proyecto de automatización puede destinarse a integrar el motor de workflow con los sistemas documentales y otras aplicaciones corporativas. No se trata de una excepción, sino de una constante en proyectos donde contratos, facturas, expedientes o evidencias regulatorias forman parte central del proceso.

Principales factores que impulsan la adopción

La creciente complejidad regulatoria, la digitalización acelerada y el auge de la inteligencia artificial están transformando profundamente la forma en que las organizaciones afrontan el cumplimiento normativo. Lo que durante años fue concebido como una función de seguridad, ahora se está convirtiendo en un elemento estratégico apoyado en automatización, analítica avanzada y modelos de IA capaces de monitorizar riesgos en tiempo real.

El resultado es el denominado compliance inteligente: un enfoque continuo, basado en datos y orientado no solo a cumplir normativas, sino a anticiparse a incumplimientos, reducir fricciones operativas y reforzar la capacidad de decisión de las empresas.

Normativas como DORA, NIS2 o el AI Act Europeo están acelerando la necesidad de implantar capacidades avanzadas de monitorización, trazabilidad y gestión de riesgos. “Ya no basta únicamente con cumplir; las organizaciones también deben ser capaces de demostrar, de forma continua y objetiva, que cumplen con los requisitos regulatorios”, señala Sergio Postigo Collado, VP Consulting Delivery de CGI.

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A esta presión normativa se suma otro fenómeno: la propia irrupción de la IA dentro de las organizaciones. Marta Fogliacco, Senior AI Consultant & Account Executive de aggity, explica que la transformación está siendo impulsada de manera simultánea desde la base y la dirección de las compañías. “Desde abajo, los equipos de cumplimiento ya experimentan con IA por su cuenta, muchas veces con shadow AI, porque les resuelve problemas reales del día a día. Y desde arriba, la alta dirección y el consejo piden respuestas cada vez más rápidas y mejor argumentadas sobre el estado del cumplimiento y de los riesgos”, afirma.

Ese doble impulso está obligando a acelerar decisiones que muchas organizaciones llevaban tiempo posponiendo. Además, la relación entre IA y compliance empieza a ser bidireccional: la inteligencia artificial transforma la función de cumplimiento, pero al mismo tiempo el compliance se convierte en garante del uso responsable de la IA en el resto de la empresa.

Fernando Ranz, VP y Country Manager Iberia & Latam de Celonis, añade otro factor decisivo: la dificultad creciente de gestionar manualmente normativas y procesos cuando las compañías operan con múltiples sistemas y grandes volúmenes de datos. En este escenario, la automatización aporta visibilidad en tiempo real y reduce significativamente el riesgo de incumplimiento.

También está cambiando la percepción estratégica del compliance dentro de las organizaciones. Pedro Redondo Ballesteros, director ICT Business de Kyocera Document Solutions España, considera que el cumplimiento normativo “se está convirtiendo en un habilitador de negocio”. Gracias a la analítica y al uso inteligente del dato, explica, las empresas no solo garantizan el cumplimiento, sino que mejoran procesos, refuerzan la seguridad y generan confianza entre clientes y socios.

Desde Indra Group, Javier Muñoz Lagaron, director de Desarrollo de Soluciones, Datos e IA, identifica además a los departamentos de compliance como una de las áreas que más rápidamente están adoptando herramientas de IA generativa, debido a su elevada carga documental y a la necesidad constante de interpretar y actualizar normativa. En su opinión, el reto ya no es tanto identificar casos de uso como gestionar adecuadamente el cambio cultural y el upskilling de los equipos.

Ventajas asociadas a la automatización

Los expertos coinciden en afirmar que uno de los principales errores es automatizar procesos sin priorizar los objetivos. El criterio clave pasa por identificar aquellas tareas repetitivas, críticas y con alta carga operativa donde la automatización pueda generar un mayor impacto y un retorno tangible.

Para aggity, el punto de partida debe ser escuchar a los propios equipos de compliance. “Dos preguntas funcionan muy bien: qué les frustra cada día y qué delegarían si pudieran tener un compañero más”, explica Fogliacco. Ese ejercicio suele revelar rápidamente tareas susceptibles de automatización: revisión documental, recopilación de evidencias, controles regulatorios o verificación de información.

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Celonis defiende una aproximación basada en datos reales de operación. Según Fernando Ranz, la monitorización continua de procesos permite detectar exactamente dónde se producen errores, retrasos o incumplimientos, facilitando así la automatización de los puntos de mayor riesgo.

En la misma línea, CGI considera prioritario automatizar procesos ligados a monitorización continua, gestión de riesgos, trazabilidad o supervisión de terceros. “La automatización no debe abordarse de forma genérica, sino alineada con las necesidades concretas de cumplimiento de cada organización”, subraya Postigo.

Indra Group marca diferencias entre automatizaciones tácticas y transformaciones estructurales. Javier Muñoz explica que las herramientas de copilotaje basadas en IA permiten generar mejoras rápidas y muy adaptadas al trabajo diario de los empleados, mientras que las transformaciones más profundas requieren la creación de Centros de Excelencia (CoE) capaces de coordinar perfiles técnicos, funcionales y de negocio.

Kyocera insiste en la necesidad de adoptar una visión end-to-end. “No se trata solo de automatizar tareas aisladas, sino de optimizar flujos completos integrando sistemas y datos”, señala Pedro Redondo. En este punto, “nuestro enfoque en Kyocera pasa precisamente por integrar hardware, software y servicios dentro de un mismo ecosistema, permitiendo a las organizaciones tener control y visibilidad completa de sus procesos y avanzar en su posicionamiento como empresas más eficientes y seguras”, puntualiza.

Tecnologías y herramientas con mayor impacto

Aunque la reducción de errores y el ahorro de tiempo son los beneficios más visibles, el impacto del compliance inteligente va mucho más allá de la eficiencia operativa.

Miguel Ángel González, VP South EMEA, Middle East & LATAM de Appian, resume esta transformación con una idea contundente: “procesos que duraban semanas ahora se ejecutan en horas”. Como ejemplo, cita el caso de Acclaim Autism, organización sanitaria que logró reducir en un 83% el tiempo de admisión de pacientes gracias a la automatización documental y la extracción inteligente de datos.

La automatización también está cambiando el papel de los profesionales de compliance. Según González, muchas organizaciones están desplazando recursos destinadas a tareas administrativas hacia funciones de supervisión y análisis estratégico, aumentando así el valor añadido del área.

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En opinión de aggity, uno de los cambios más relevantes es que el compliance deja de actuar como un freno y pasa a ser un facilitador del negocio. “La información que llega al consejo deja de ser una foto y pasa a ser una visión continua del estado del cumplimiento y de los riesgos”, destaca Fogliacco.

La capacidad predictiva es otro de los grandes avances. Fernando Ranz explica que las plataformas basadas en datos en tiempo real y simulación de escenarios permiten detectar posibles incumplimientos antes de que se produzcan. “El software puede incluso detener automáticamente determinadas operaciones si identifica riesgos regulatorios”, afirma.

Indra Group destaca especialmente el potencial de la IA para procesar grandes volúmenes de documentación legal y normativa dispersa entre múltiples fuentes. Sin embargo, Javier Muñoz advierte de que el concepto “human-in-the-loop” seguirá siendo esencial: “son procesos críticos donde la IA no debe trabajar sola”.

Desde CGI apuntan además que la automatización facilita el poder responder con mayor rapidez a auditorías, inspecciones regulatorias o cambios normativos, gracias al uso de sistemas capaces de operar de forma continua y con trazabilidad permanente.

El dato, el verdadero núcleo del compliance inteligente

Más allá de la IA generativa, los expertos opinan que el verdadero núcleo del nuevo compliance reside en la gestión del dato. “Gobierno del dato, calidad, arquitectura, trazabilidad. Sin esa base sólida ninguna IA va a dar lo que se espera”, resume Marta Fogliacco.

La IA generativa está demostrando gran capacidad para analizar contratos, interpretar normativa o traducir requisitos regulatorios en controles operativos. Sin embargo, el machine learning tradicional sigue siendo fundamental para detectar anomalías, fraude o patrones sospechosos.

Appian apuesta por arquitecturas que combinan agentes inteligentes, automatización y capas de integración de datos capaces de conectar información de múltiples sistemas sin necesidad de moverla físicamente. Según Miguel Ángel González, la clave está en que “la IA opera con acceso a datos verificados, contexto normativo y reglas claras”.

Desde Celonis opinan que el gran salto se produce cuando las herramientas de IA trabajan directamente sobre datos conectados en tiempo real, permitiendo auditar procesos y predecir riesgos sin replicar grandes volúmenes de información.

Indra Group destaca el crecimiento de soluciones basadas en modelos RAG y agentes desplegados sobre plataformas de hiperescaladores como Microsoft, Google o AWS, los cuales resultan fáciles de integrar en los ecosistemas ya existentes. Estas herramientas permiten consultar normativa, contrastar documentación legal e identificar automáticamente posibles brechas regulatorias en contratos o acuerdos.

Kyocera recuerda además que el compliance también afecta a elementos frecuentemente olvidados, como la gestión documental y los sistemas de impresión. “La fuga de información en papel sigue siendo un riesgo real en entornos regulados”, advierte Pedro Redondo.

En cualquier caso, existe unanimidad y todas las compañías coinciden en afirmar que la automatización solo resulta realmente útil cuando existe integración completa entre procesos, datos y herramientas de supervisión.

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Sectores donde el impacto es más visible

Los sectores más regulados siguen liderando la adopción del compliance inteligente. Banca, seguros, sanidad o farmacéutico son algunos de los ámbitos donde la automatización ya está generando resultados tangibles. Sin embargo, varias compañías destacan que la expansión más acelerada se está produciendo precisamente en industrias con menor tradición regulatoria.

“Sectores como industria, energía, transporte o logística están teniendo que implantar capacidades avanzadas de monitorización y trazabilidad para adaptarse a nuevos marcos regulatorios”, explica Sergio Postigo.

Indra Group identifica además importantes avances en empresas con grandes volúmenes de atención al cliente, como telecomunicaciones o Administraciones Públicas, donde la IA permite reducir tiempos de respuesta y ampliar la capacidad operativa de los equipos. “En estos ámbitos, se generan muchas eficiencias al ampliar la capacidad del equipo, reducir tiempos de atención y ofrecer un mejor servicio”, subraya Javier Muñoz.

Celonis destaca especialmente el potencial en cadenas de suministro globales y fabricación industrial, donde la supervisión automatizada permite cruzar información de proveedores, compras y riesgos regulatorios en tiempo real.

Kyocera apunta también al creciente protagonismo de las pymes, impulsado por normativas relacionadas con facturación electrónica, protección del dato o cumplimiento fiscal. “Donde hay datos, regulación y necesidad de control, la automatización deja de ser eficiencia y pasa a ser un requisito operativo”, resume Pedro Redondo.

La IA también necesita supervisión y regulación

La gran paradoja del compliance inteligente es que la misma IA que ayuda a garantizar el cumplimiento normativo debe ser, a su vez, regulada y supervisada. La Ley de Inteligencia Artificial de la Unión Europea (AI Act Europeo) aparece ya como uno de los principales marcos regulatorios llamados a redefinir la gobernanza tecnológica de las organizaciones. Las compañías deberán garantizar explicabilidad, supervisión humana, trazabilidad y control de riesgos en muchos sistemas de IA considerados de alto impacto.

“El uso de la IA en compliance introduce una doble dimensión regulatoria”, explica Sergio Postigo. “La IA puede mejorar la monitorización y la eficiencia, pero también debe ser gobernada para garantizar un uso ético, seguro y transparente”.

Marta Fogliacco recomienda incorporar principios de IA responsable desde el diseño de los proyectos: gobernanza de modelos, trazabilidad de decisiones y supervisión humana en los puntos críticos. Según explica, cuando compliance participa desde el inicio en los proyectos de IA, la adopción resulta mucho más fluida y segura.

Appian establece tres pilares esenciales: responsabilidad humana garantizada, trazabilidad completa y acceso controlado a los datos. Celonis advierte, además, de los riesgos de utilizar modelos de IA genéricos sin reglas específicas de control: “la IA estándar opera en base a probabilidades”, recuerda Fernando Ranz.

Indra Group insiste en que la confidencialidad y el riesgo reputacional hacen imprescindible mantener auditorías periódicas y supervisión humana constante sobre los sistemas automatizados.

La compañía ha detectado en el último año y medio un progreso generalizado en el uso de la IA para la agentivización de procesos en el puesto de trabajo, y la generativa en su sentido más amplio. “La introducción de la multimodalidad real en los modelos ha abierto también un nuevo horizonte de casos de uso. Si antes existían dudas sobre embarcarse en la realización de proyectos, ahora las conversaciones giran alrededor de cómo asegurar la correcta adopción y el cumplimiento normativo, lo cual denota que la IA ya está arraigando en buena parte de las compañías”, concluye su directivo, Javier Muñoz.

Hacia un compliance predictivo e integrado

La evolución del sector con vistas al futuro apunta hacia modelos de compliance mucho más predictivos, automatizados e integrados directamente en los procesos de negocio. Uno de los grandes consensos es el paso desde revisiones periódicas hacia sistemas de monitorización continua capaces de detectar riesgos en tiempo real.

Para aggity, el futuro pasa también por la convergencia entre compliance, sostenibilidad y ciberseguridad bajo un mismo marco de riesgos corporativos. Fogliacco advierte, sin embargo, de que muchas iniciativas de IA agéntica fracasarán si las organizaciones no redefinen adecuadamente sus modelos operativos y de gobernanza. “Los agentes se financian como tecnología, pero operan como workers, y sin una implantación clara de ownership, decision rights y accountability, los proyectos quedan huérfanos. La IA agéntica escala más rápido que sus guardarraíles, y el próximo capítulo no va de tecnología, sino de modelo operativo”, enfatiza.

CGI prevé que la ciberseguridad y la regulación de la IA marcarán gran parte de la agenda futura del compliance, especialmente en sectores considerados críticos o de alto riesgo. Kyocera apunta hacia una integración total del cumplimiento dentro de los propios flujos operativos, apoyada en plataformas cloud y soluciones cada vez más verticalizadas por industria.

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Indra Group estima que el futuro del compliance pasa por un fuerte crecimiento de herramientas capaces de automatizar la supervisión de modelos de IA y los procesos GRC (Governance, Risk & Compliance), facilitando tanto el control técnico como la gestión legal y documental. Appian, por su parte, identifica como tendencia estructural la democratización de la automatización. No obstante, Miguel Ángel González considera que el principal reto no será tecnológico, sino cultural. “El miedo laboral a ser reemplazado es real, pero la evidencia muestra que los empleados se reubican en nuevos puestos”, afirma.

Expone además que la verdadera diferencia es convertir automatización en valor empresarial medible: “no solo números sino tiempo liberado, eficiencia mejorada, reducción de costes y mejora de compliance. En una era de regulaciones complejas, compliance inteligente es la ventaja competitiva del futuro”, concluye.

La doble dimensión del compliance

La automatización y la inteligencia artificial están transformando definitivamente el compliance en una función estratégica para las organizaciones. El nuevo modelo ya no se limita a evitar sanciones o responder a auditorías, sino que aporta capacidad predictiva, agilidad operativa y una visión continua del riesgo. El área de cumplimiento deja así de percibirse como un obstáculo para convertirse en un habilitador del negocio y en facilitar la adopción segura de la IA.

Los expertos que han participado en el reportaje opinan que la tecnología por sí sola no basta. La calidad del dato, la gobernanza, la supervisión humana y la cultura organizativa seguirán siendo elementos críticos para que las compañías puedan tener éxito. En un entorno donde regulación y complejidad tecnológica avanzan al mismo ritmo, las organizaciones que logren integrar automatización, analítica e IA dentro de una estrategia sólida de gobierno del dato estarán en mejor posición para competir a lo largo de los próximos años.

Como nos resume Marta Fogliacco de aggity: “Las organizaciones que entiendan esa doble dimensión, y aborden la transformación con una visión amplia, van a sacar ventajas reales. La tecnología actúa como un amplificador de lo que ya existe. Donde hay cultura sólida, los resultados son muy buenos. Donde la base es frágil, pone en evidencia los problemas que ya existían”.

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