Por Manuel Navarro

Poco a poco los hogares españoles van incorporando la tarea de hacer la compra en Internet en su día a día, tal como hacen ya a la hora de comprar billetes de avión, reservar mesa para cenar o vestirse a la última. Así, en lo que llevamos de 2015 los hogares españoles que llenan su despensa de forma online han crecido un 25% con respecto al año anterior (a junio de 2015), según datos de la consultora Nielsen.

La incorporación creciente de consumidores a la compra online de productos de gran consumo ha permitido que las ventas de este canal crecieran el 12% hasta agosto en comparación con el mismo periodo del año anterior, una cifra superior al 2% de incremento que registra el conjunto del mercado. En particular, desde Nielsen se ha observado un notable aumento de las ventas online en todas las categorías, pero especialmente en aquellos productos sobre los que pesaban ciertas reticencias a su compra por este canal, como los refrigerados, los congelados o la charcutería, que crecen más del 12%.

La cesta de la compra digital es sobre todo habitual en hogares de uno o dos miembros, sin hijos, y de clase media-media alta, trabajando ambos. Además, suelen concentrar mucho las compras en la primera semana de cada mes, coincidiendo con el ingreso de la paga, una tendencia incluso superior a la del canal hipermercado, lo que confirma la venta online como un canal clave en la llamada compra de reposición, con un mix de precio, surtido y conveniencia muy valorado por el consumidor. Una vez hecha esta compra online, uno de cada tres prefiere que les lleven a casa los artículos adquiridos, frente al 23% que opta por la recogida en tienda, ya sea el click&collect (en consigna dentro del establecimiento) o el click&car (cuando un empleado del centro carga la compra en el maletero del coche). En cuanto a los productos más habituales en la compra online de gran consumo, destaca la alimentación para mascotas, en tanto Internet aglutina ya el 7% de todo lo que vende la categoría en el mercado español.

Es verdad, que parece que lo del super online todavía no ha despegado de la misma forma que el turismo o, incluso la ropa. En mi opinión, y aparte de que siempre nos gusta ver cómo nos limpian el pescado o nos cortan la carne, el principal problema de que no siga sin ser atractiva la compra no es por otro motivo que por los costes de envío. Éstos sólo son gratuitos si se supera determinada cantidad (elevada si se hace compra diaria o semanal a no ser que se sea una familia numerosa) y en la mayoría de ocasiones superan los cinco euros por cada compra. Así que si sumamos lo que los gastos de envío suponen al mes, la factura se nos elevará, al menos, en 25 euros.