Tras entrar en la Comunidad Europea en 1986, España se vio obligada a homologar los títulos universitarios de informática. En nuestro país, por razones históricas, cuando se crearon las Facultades de Informática de Madrid, Barcelona y el País Vasco (1976), se les dio esa denominación y se llamó “licenciatura” a los títulos que se otorgaban. Lógicamente, Europa nos dijo que eso era un disparate, que la informática era una tecnología y que correspondía otorgar títulos de ingeniería. Y se hizo el cambio.


Entre los requerimientos de unos estudios de ingeniería se incluye la necesidad de terminar los estudios con un Proyecto Final de Carrera (PFC) que permita coordinar los conocimientos adquiridos en diversas asignaturas de la carrera y afrontar un proyecto ingenieril global cual corresponde a la realidad de la profesión.


Por ello, desde el Plan de Estudios de 1991, en la Facultad de Informática de Barcelona (FIB-UPC) tenemos esa asignatura, digamos que “final”, que es realizar un Proyecto de Ingeniería Informática. No voy a hablar ahora de cómo, entre los más teóricos de los profesores, eso creó bastantes problemas y, al final, el “escaqueo” puro y duro de asesorar y ayudar a estudiantes que finalizaban sus estudios como directores o ponentes de esos Proyectos Final de Carrera. (Aclaremos aquí que “ponente” es quien supervisa un PFC hecho en una empresa).


Como ex-profesional, siempre me han parecido sumamente importantes esos PFC’s. Temo ser de los profesores que, en estos más de veinte años, ha intervenido en mayor número de PFC’s, como director o ponente y, también, en justa reciprocidad, como Presidente de los tribunales que han de juzgar muchos de esos PFC’s. En este semestre, por ejemplo, soy director o ponente de 13 de esos PFC’s y estoy como Presidente en otros 11 tribunales que van a juzgar PFC’s en los que no intervengo como director o ponente. No es poco trabajo, pero me parece imprescindible. Y aporta un mínimo de realidad a los estudiantes antes de obtener el título.


Viene todo esto a cuento de que, como pueden suponer, en más de veinte años se me acaban las ideas para proponer nuevos Proyectos Final de Carrera. Y, por todo ello, hace unos años se me ocurrió proponer como PFC’s la implementación en ordenador de diversos juegos de estrategia (o juegos de mesa o de tablero, como también se les conoce).


Seguro que mis compañeros en la FIB-UPC debieron pensar que se trataba de otra de esas “locuras” mías, pero hay muchas razones que justifican esa temática.


Por una parte, implementar con ordenador un juego de estrategia supone una parte importante de informática gráfica, una interfaz compleja y también implementar las reglas del juego y el control de los movimientos o acciones que sean realmente permitidos. Y, además, suelo pedir que el juego se pueda jugar por Internet con otro u otros jugadores que participen desde su casa. Y, claro, también hay que implementar estructuras de programa (en el argot se les conoce como “inteligencias artificiales”) que jueguen al juego utilizando diversas de las estrategias posibles. Como puede verse: interfaces, gráficos, reglas lógicas, comunicaciones e inteligencia artificial. No es poca cosa. El implementar un juego parece ser un buen ejercicio para relacionar diversas materias que durante la carrera se ven separadamente.


Y, por si ello fuera poco, el juego informatizado es hoy algo de gran importancia en el mercado. El negocio de los videojuegos ya ha superado en cifras al negocio del cine y se está convirtiendo, por una parte, en una especie de cine interactivo. También están llegando nuevos juegos, sumamente simplones y descaradamente adictivos, de esos para jugar con el smartphone.


De momento les diré que, tras proponer yo diversos juegos como PFC’s, ahora ya tengo estudiantes que me piden sea ponente de su PFC, que desarrollan en una empresa y que consiste, precisamente, en implementar juegos que se van a comercializar en el mercado. Ahora, mis compañeros ya no consideran que esté “loco” (al menos, no por haber propuesto juegos como Proyectos Final de Carrera…).


Aunque de todo ello, los nuevos juegos y el nuevo negocio que representan, hablaremos el próximo mes.