daniel puente

Que faltan profesionales de ciberseguridad es una realidad, pero seguramente tan real como que muchas empresas no acaban de asumir el nuevo coste de estos profesionales, ni la gran segmentación que existe en ellos. Es fácil encontrar ofertas de empleo en las que se busca un full stack security, un profesional de la seguridad experto en casi todos los campos, cuando en verdad lo que se necesita es un equipo de ciberseguridad.

Por supuesto estas realidades dependerán de la empresa contratante, su exposición, su tamaño, su parque tecnológico, etc, pero esos perfiles multicapa suelen ser difíciles de encontrar, caros y muchas veces con un conocimiento no tan amplio en cada tarea como se buscaba, porque en verdad lo que se intenta buscar es un unicornio.

Mención aparte tienen las ofertas que solicitan amplia experiencia en productos totalmente opuestos, y que difícilmente uno puede haber trabajado, buscando el símil futbolístico que tanto suele gustar, es como buscar un jugador que haya militado en el Real Madrid y el Barcelona, haberlos haylos, pero son los mirlos blancos en la bandada.

Es como buscar un jugador que haya militado en el Real Madrid y el Barcelona, haberlos haylos, pero son los mirlos blancos en la bandada

Creo que es el momento de hacer una gran sentada, que las empresas sean conscientes de qué necesitan, qué ofrece el mercado y como llegar a él. Pero no todo está en el tejado de los empresarios, los trabajadores también deben ser conscientes de cuáles son sus campos de experiencia, como aportar más valor a su currículum, y sobre todo, tener claras las franjas salariales en las que pueden/deben moverse.

Mención aparte para los recruiters, sin duda uno de los jugadores con una tarea más desagradecida a los que, en muchos casos, ni siquiera se les ha formado para tal fin. Y esta falta de conocimiento del medio termina desembocando en unas acciones de puerta fría muchas veces solicitando skills que claramente no tiene el supuesto candidato o incluso ofertándole trabajos jerárquicamente inferiores.

Lo que sí parece claro es que no estamos ante la burbuja que muchos pronosticaban, sino ante un nuevo paradigma laboral que quizás ha llegado de forma precipitada: toca adaptarse y sobrevivir.