Fernando Jofre trabajadores en remoto correo

Así es, la nube se elevará a lo más alto de la atmósfera. Microsoft acaba de anunciar Azure Space, un conjunto de alianzas, servicios y una estrategia global para de esta forma integrar el cloud y los satélites de tal forma que será posible poder conectar cualquier dispositivo en cualquier parte del mundo.

Además de desarrollar capacidades cloud para satisfacer las exigencias propias de la industria espacial (como por ejemplo simulación de misiones espaciales o la extracción de conocimiento de los datos ofrecidos por los satélites), se trata también de satisfacer la creciente necesidad de acceso a datos y de disponibilidad de ancho de banda de alta velocidad y baja latencia en zonas remotas y difíciles. Suministrando para ello una capacidad multiorbital, multibanda y multiproveedor de tal manera que se podrán llevar los datos de los clientes de los satélites en órbita geoestacionaria directamente a Azure.

¿En qué se traducirá todo esto? Además de favorecer el Edge Computing, se confirma la posibilidad de poner centros de datos en cualquier parte del mundo. Lo que se conocen como Azure Modular Datacenter (MDC), con los que la compañía podrá desplegar Azure allá donde se necesite y además de una forma autónoma. Porque para ello bastará satisfacer unos requisitos mínimos. Estos centros de datos podrán conectarse mediante fibra, redes de bajo ancho de banda o incluso sin conexión alguna a la red gracias a la conexión vía satélite a través de diferentes alianzas de Microsoft con SATCOM.

Esto me recuerda la noticia reciente del proyecto Natick de centros de datos submarinos en el que Microsoft consiguió poner en marcha 864 servidores funcionando durante dos años en el fondo marino de las Islas Orcadas en Escocia. A 36 metros de profundidad, y con una atmósfera de nitrógeno dentro de una cápsula sellada que contribuyó entre otras cosas a una tasa de fallos ocho veces inferior a lo esperado.

Entre la conectividad 5G, de la que tanto se habla pero que va lenta pero muy lenta, y estas iniciativas, quién sabe si se mejorarán las condiciones de nuestra “España vaciada”.

Unos ser irán más arriba, al cielo, acompañando a nuestro querido Juanma, y los demás nos quedaremos aquí abajo, trabajando un poquito más lejos de las ciudades.