Manuel Navarro, Director de Byte TI web

El listón que JuanMa me dejó está muy alto. Cada mes, esta página, la “carta del director”, es una de las más leídas y más valoradas por los lectores. Es imposible, a pesar de haber editado cada uno de los textos de JuanMa, calcar el mismo estilo, rigor y sobre todo, acidez.

Así que no esperen encontrar en estas líneas una copia. Sólo se encontrarán una coincidencia y es la preocupación que tenemos por la evolución del sector TIC, su alta incidencia en la sociedad y cómo se debe convertir en la principal herramienta para mejorar nuestro país, hacerlo más competitivo y que permita codearnos con el resto de países de nuestro entorno.

Conscientes de todo ello, en estas líneas me van a ver hablar sobre todo una cosa: educación. La pandemia ha puesto de manifiesto que las empresas que han empezado su digitalización han podido sortear mejor la crisis. Necesitamos tener empresas más fuertes y ello pasa por la transformación digital y para que esa transformación se produzca es necesario que las organizaciones encuentre perfiles especializados. Esos perfiles no pasan por ser exclusivamente técnicos. En los próximos años, estudios como filosofía o derecho van a ser esenciales pero todo pasa porque, de una vez por todas, algún Gobierno se digne a hacer una Ley de Educación para los próximos 20 años.

Una Ley de Educación que cuente con un consenso mayoritario, que se redacte una vez consultados todos los que conforman el ámbito educativo. Una normativa que descubra los talentos que cada uno de los jóvenes tienen y se potencien, que permita que todo el alumnado se sienta atraído por las carreras STEM, que potencie la formación profesional,… en definitiva, que se adelante a lo que pueda ser el futuro. Si no saben, no tienen más que copiar lo que ha funcionado.

Es urgente que, de una vez por todas, algún Gobierno se digne a hacer una Ley de Educación para los próximos 20 años

Tras la hecatombe de 2008, nuestros vecinos portugueses vieron que la única forma de que la siguiente crisis no fuera tan catastrófica pasaba por implementar un nuevo modelo educativo. Un modelo educativo serio que no se reduce al debate “Religión, sí; Religión, no” o a intentar eliminar la educación concertada o a darle mayores subvenciones. Con esa nueva Ley de Educación, Portugal ha conseguido que el abandono escolar pase del 38,5% al 13,7%. Y con ello, ha crecido la educación pública en detrimento de la concertada. Es fácil: los padres siempre van a elegir aquel centro que, dentro de sus posibilidades, les ofrezca la mejor educación. La ley portuguesa obliga a los profesores a tener una formación continua y les paga altos salarios.

En España, sin embargo, nuestros diferentes Gobiernos han estado siempre (salvo la honrosa excepción de Gabilondo) más interesados en ideologizar la enseñanza, lo que conlleva un mayor fracaso escolar y que las empresas no encuentren los perfiles que se requieren hoy en día: simplemente porque los alumnos no están bien formados y los que lo están, optan por marcharse fuera.

Manuel Navarro Ruiz