Philips ha enviado a nuestra redacción este monitor de 29 pulgadas de formato panorámico. Resolución excelente y un muy buen diseño son sus principales características. Gracias a ese formato panorámico, el equipo es una más que acertada elección para aquellos profesionales que necesiten trabajar con dos monitores al mismo tiempo. Y es que, pueden verse de manera muy clara y trabajar al mismo tiempo con dos aplicaciones. ¿Qué es lo que supone esto? En primer lugar un importante ahorro de costes, ya que no es necesario hacer un desembolso por dos monitores, en segundo lugar un incremento de la productividad, teniendo en cuenta, además que todas las soluciones con las que se trabaje tendrán la misma resolución y en tercer lugar, pero no por ello menos importante, un considerable ahorro de espacio, al no tener en una misma mesa dos equipos y por tanto, reducir la cantidad de cableado encima del puesto de trabajo.


El formato panorámico de 21:09 puede que no sea del agrado de aquellos que sólo trabajan con una sola aplicación en pantalla, pero la realidad es que todos los usuarios trabajamos con al menos tres aplicaciones abiertas el mismo tiempo, con lo que poder ver dos herramientas a la vez, sin necesidad de estar cambiando de aplicación es más que interesante. No sólo eso, sino que gracias a este formato de pantalla, dos ordenadores podrían compartir sin problemas la misma pantalla.

La pantalla utiliza tecnología avanzada de alto rendimiento IPS (AH-IPS) con lo que los ángulos de visión son excelentes, lo que es algo fundamental y exigible en una pantalla de este ancho. Gracias a ello, no existe el parpadeo y tampoco hemos apreciado ruido de fondo. Los colores son brillantes por lo que además se trata de una excelente herramienta para poder visualizar vídeos o presentaciones, lo que hace que este equipo sea una herramienta ideal para aquellos profesionales del diseño o de la edición en vídeo. También se muestra como un equipo muy práctico para la edición de fotografías.


Ergonómico

En este caso, como buena parte de la gama de Philips, uno de los aspectos destacables del monitor es su apartado ergonómico. Una vez montado el equipo en la base, la pantalla se puede configurar en altura, giro e inclinación, lo que favorece que el usuario pueda encontrar la posición más cómoda para trabajar. La pantalla, asimismo puede rotar, con lo que se puede trabajar con un impresionante monitor vertical.


En cuanto a la conectividad el equipo cuenta con cuatro puertos USB, dos HDMI y dos Display Port suficiente para conectar cualquier tipo de equipo, incluso aunque sea muy antiguo. El diseño, es espectacular. Salvo en la parte inferior, donde es un poco más ancho, el marco del equipo se ha reducido a la mínima expresión: todo el juego se le da a la pantalla.


En definitiva nos encontramos ante un equipo muy bien acabado, que ofrece una excelente calidad de imagen y apto para trabajar con más de una aplicación al mismo tiempo. Si hubiera que ponerle algún punto negativo, tan sólo sería el referente a los controles, no por la situación de los mismos, en la parte inferior a la derecha del monitor, sino porque los símbolos serigrafiados en el marco, se encuentran en un gris muy oscuro, confundiéndose con el marco negro del monitor y por tanto haciendo difícil su lectura.