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La nueva situación social, empresarial e incluso de consumo afecta directamente a todos y a todo, y la Inteligencia Artificial no se queda al margen en este caso tampoco. Los modelos creados para el aprendizaje de la IA hasta al momento, se han visto desbordados y han quedado obsoletos ante los nuevos cambios sociales.

La Inteligencia Artificial y su aplicación efectiva dependen mucho de un periodo coherente de ensayos y estudio de datos que no sean especialmente cambiantes y que marquen ciertas pautas previsibles para los algoritmos prefijados, por lo que si de pronto surge un cambio drástico, el sistema se colapsa y da error.

Es precisamente lo que ha pasado con la pandemia por el Covid-19, donde tras hacer lecturas de datos generales muy concretos y lineales, el cambio abrupto en todos los sectores ha hecho que los modelos de aprendizaje de la Inteligencia Artificial queden fuera de juego, ya que resulta complicado o casi imposible de analizar.

El confinamiento ha cambiado las costumbres de la población y la industria en todo el planeta, lo que ha supuesto un quebradero de cabeza a la hora de encontrar lógica lineal en los comportamientos que andaban aprendiendo los motores de aprendizaje de la Inteligencia Artificial, por lo que muchos técnicos han tenido que hacer variaciones e indicaciones a mano para intentar paliar la confusión en la computación de datos.

Desde las búsquedas en Internet, pasando por el teletrabajo, hasta la compra online, en estos últimos meses se ha impuesto un nuevo orden mundial de las cosas, al que a las máquinas, al igual que a los humanos, les ha costado adaptarse, y por ello han surgido problemas que nadie podía prever.

La lucha contra la ciberdelincuencia, que en esta nueva realidad ha encontrado un filón para sus tropelías, empeora aún más la situación para la Inteligencia Artificial, y algunos ya han puesto en duda la estrategia de automatización actual, y sugieren un estudio profundo de la misma para adaptarse los nuevos tiempos.

Los técnicos apuntan que la Inteligencia Artificial estaba preparada para entender y procesar muchos escenarios, incluso con ciertos cambios sociales, pero no tan drásticos como los actuales

Los técnicos apuntan que la Inteligencia Artificial estaba preparada para entender y procesar muchos escenarios, incluso ciertos cambios sociales, pero admiten que los actuales son tan drásticos que ha resulta muy complicado adaptar los sistemas de aprendizaje a algo así, lo que implica la intervención humana para corregir esos errores de interpretación.

Eso sí, la tecnología aprende de la experiencia, y especialmente la IA, por lo que para un futuro ya estará preparada para hacer frente a otra situación como la actual e incluso de un momento peor, ya que la misión de estas Inteligencias es ser operativas, útiles y eficaces en cualquier escenario.