guerra de los semiconductores ee.uu. china

Aquellos que pensaban que la llegada de Joe Biden a la presidencia de EE.UU. iba a eliminar los diferentes vetos a las empresas tecnológicas chinas han descubierto como no sólo no ha sido así, sino que se están ampliando. La guerra de los semiconductores no ha hecho más que empezar: una batalla que puede tener consecuencias para el mercado tecnológico occidental.

Los americanos están plenamente convencidos de frenar a la pujante y lucrativa industria de semiconductores china. Los últimos objetivos se centran en detener los avances de la firma YMTC, creadora del chip de cuarta generación TLC 3D que cuenta con 232 capas de células de memoria y que le permite competir e incluso superar a los chips de las empresas norteamericanas. El producto es tan bueno que Apple fue una de las primeras compañías en indicar que plantea usar esos nuevos chips en sus iPhones. La respuesta del Gobierno norteamericano fue prácticamente inmediata indicándole a la firma de la manzana que se enfrentaría a una investigación del Congreso si osaba utilizarlos.

El pasado mes de Octubre el Departamento de Comercio agregó a 31 empresas chinas a su “Lista no verificada”, lo que les impide efectivamente importar productos estadounidenses controlados por temor a que puedan utilizarse para socavar la política exterior o la seguridad nacional de los Estados Unidos. Entre ellas, está YMTC.

La guerra está servida porque la Casa Blanca está intensificado sus esfuerzos para frenar la industria nacional de semiconductores de China y su política parece que está surtiendo efecto. El objetivo no es otro que el de que las tecnologías de vanguardia más avanzadas no caigan en manos del ejército chino.

El declive norteamericano

El régimen chino, que ya sabe manejarse en este entorno, está realizando fuertes inversiones destinadas a hacer que sus propias industrias sean más auto-suficientes y parecen no estar muy preocupados por las medidas de Biden, al menos relativamente. Lo cierto es que tras las políticas de la Casa Blanca se esconden otras circunstancias: el Gobierno lo que en realidad pretende es impulsar su propia industria de semiconductores ante el avance que está teniendo la tecnología china que cada vez mete más recursos y dinero en su desarrollo. Por eso la Ley de Chips que Biden sacó adelante el pasado mes de agosto.

La guerra de los semiconductores no ha hecho más que empezar: una batalla que puede tener consecuencias para el mercado tecnológico occidental

Aunque esta guerra tecnológica no ocupa tantos titulares, la estrategia de ambos gigantes puede afectar al sector tecnológico tal y como asegura un informe del Financial Times. El diario económico afirma que cortar el acceso a la tecnología china elevará los precios para las empresas y los consumidores de todo el mundo, todo ello en un entorno de inflación desbocada. No va desencaminado el FT: en Reino Unido las empresas de telecomunicaciones están pidiendo más tiempo para poder abandonar la tecnología de Huawei por el costo que esto supone.

Mientras tanto, las nuevas restricciones a la exportación que ha implementado Biden parecen estar afectando a China puesto que las importaciones de semiconductores han caído algo más de un 12,4% durante el pasado mes de septiembre.

El problema para China, según el FT, no está relacionado con la innovación, sino que no encuentre el equipamiento necesario para fabricar sus semiconductores avanzados ya que la mayor parte de los fabricantes que les tienen que proporcionar el material son norteamericanos por lo que si éstos no pueden exportar al gigante asiático, las fábricas chinas se quedarían paradas. Tan sólo podrían acceder al menos riguroso mercado europeo donde empresas como la holandesa ASML podrían exportar el material. Sin embargo, el lobby estadounidense ya está trabajando para que la Comisión o el propio gobierno holandés impongan el mismo tipo de restricciones a la importación.

China no quiere dejar pasar la oportunidad de liderar este mercado y adelantar a los norteamericanos en el que siempre ha sido su jardín del Edén. Así que, con la lección de Huawei aprendida, está inyectando dinero a diversas empresas para que puedan fabricar por ellas mismas los materiales necesarios para la producción de los semiconductores avanzados y de esta forma, contrarrestar las políticas norteamericanas.

Así las cosas, se añade un nuevo conflicto al ya tensionado mundo de la fabricación de componentes. Un conflicto que afectará a todos los fabricantes de hardware dependientes de la producción asiática. La consultora Gartner ya pronostica que los ingresos de la industria global de semiconductores disminuyan un 3,6 por ciento el próximo año, lo que dejaría en prácticamente nada el crecimiento del 4% de este 2022. La cifra aún siendo mala, es peor en el caso de los chips de memoria: sus ingresos caerán más de un 16% el próximo año. Una cifra más a añadir al conflicto tecnológico de las dos superpotencias.