La inteligencia artificial (IA) no es ya una promesa de futuro, sino un motor que está redefiniendo el presente en prácticamente todas las industrias. Así lo ha constatado el Digital Enterprise Show (DES 2025), que convirtió a Málaga en la capital mundial de la innovación durante varios días. Más de 600 expertos, investigadores y directivos analizaron cómo tecnologías como la IA generativa, la computación cuántica o la hiperautomatización están transformando la economía, la política y la sociedad.
Además, coincidieron en que la dimensión ética y el liderazgo digital serán tan importantes como los avances técnicos para consolidar un modelo sostenible.
10 tendencias que marcarán el futuro de la IA y la tecnología
Del debate se desprenden diez grandes tendencias que no solo marcarán el año en curso, sino que sentarán las bases del ecosistema digital de la próxima década. Desde la lucha por el liderazgo geopolítico hasta el auge de nuevos perfiles profesionales, DES 2025 ha dibujado un mapa estratégico que servirá de referencia a gobiernos, empresas y universidades en su camino hacia la nueva era tecnológica.
- Liderazgo geopolítico y digital. La dependencia tecnológica de Europa frente a potencias como Estados Unidos y China sigue siendo un punto de vulnerabilidad. Los expertos alertaron de que la falta de inversión en ciencia y formación, así como la fuga de talento hacia ecosistemas más sólidos, están dejando al continente en una situación de dependencia crítica. “Europa no puede permitirse ser solo consumidora de innovación, debe convertirse en creadora”, señalaron en el foro. A ello se suma el papel de la tecnología como motor de defensa y ciberseguridad, un elemento cada vez más determinante en un contexto de inestabilidad geopolítica.
- Auge de la IA generativa. La IA generativa se consolida como la tecnología estrella, con previsiones de alcanzar un mercado global de 900.000 millones de dólares en 2026. Esta capacidad de crear texto, imágenes, código y soluciones de forma autónoma está transformando tanto la administración pública como las grandes corporaciones. “Estamos entrando en una fase donde la IA no solo optimiza, sino que genera valor nuevo en múltiples sectores”, coincidieron los especialistas. El impacto será transversal: desde mejorar la productividad de los trabajadores hasta permitir que los gobiernos presten servicios más eficientes y personalizados a los ciudadanos.
La inteligencia artificial (IA) no es ya una promesa de futuro, sino un motor que está redefiniendo el presente en prácticamente todas las industrias
- El salto hacia los LQM. Más allá de los modelos de lenguaje actuales (LLM), que siguen siendo herramientas estadísticas, surge una nueva frontera: los LQM (Large Quantum Models). Estos sistemas, apoyados en la computación cuántica, podrán integrar física, química y biología para ofrecer una comprensión más profunda del mundo. Firmas como SandboxAQ ya están desarrollando estas aproximaciones. Según lo expuesto en DES 2025, esta evolución permitirá a la IA pasar de generar estimaciones a transformar realmente entornos complejos, como la investigación biomédica o el diseño de materiales. Se trata de un salto de paradigma que podría redefinir el papel de la inteligencia artificial en la ciencia.
- Ética y uso consciente de la tecnología. El debate ético sobre la IA se posicionó como un eje imprescindible. La necesidad de catalogar y evaluar los sistemas de IA según su nivel de riesgo fue una de las principales recomendaciones. “La tecnología debe estar al servicio del ser humano, no al revés”, advirtieron en el congreso. Además, se propuso incorporar perfiles de IA responsable, comités de ética y oficinas especializadas en las primeras fases de implementación de proyectos. Universidades y organismos reguladores también tendrán que reforzar el componente humanista en la formación académica, garantizando que el avance tecnológico esté acompañado de un desarrollo moral y social.
- Más hiperautomatización. La hiperautomatización está transformando áreas como el retail, los recursos humanos y la logística. DES 2025 reveló que en los próximos años se multiplicarán por 50 las identidades digitales no humanas, lo que supone un reto de seguridad y gestión de credenciales. La automatización permitirá liberar a los empleados de tareas repetitivas y mejorar la eficiencia operativa, pero también exige diseñar mecanismos de control y auditoría que eviten vulnerabilidades. El gran desafío consistirá en equilibrar la velocidad de adopción con una estrategia robusta de protección de datos y supervisión humana en la toma de decisiones críticas.
- Ciberseguridad frente a la IA. Uno de cada cinco delitos ya es informático en España, según datos de la Policía Nacional, y la tendencia al alza preocupa tanto a grandes corporaciones como a pymes. La IA está siendo utilizada tanto para atacar como para defender, lo que genera un entorno de riesgo continuo. Los expertos en DES 2025 recomendaron incluir mecanismos de protección desde el diseño de cualquier sistema, apostando por modelos robustos y monitorización permanente. Además, advirtieron de que el 60% de las pymes no invierten en ciberseguridad, lo que las convierte en objetivos fáciles. La llamada es clara: la protección digital no puede seguir siendo opcional.
- Liderazgo del dato. El dato se consolida como el activo más valioso para cualquier organización. Sin embargo, un 65% de los directivos admite no comprender del todo la información con la que trabaja, y un 58% reconoce tomar decisiones con datos inconsistentes. Este déficit dificulta la transición hacia un mercado único digital en Europa. La clave está en fomentar la interoperabilidad y en establecer estándares que permitan compartir datos con confianza. Según lo debatido en Málaga, solo así podrá aprovecharse el potencial de la analítica avanzada, la economía del dato y su conexión como motor de competitividad.
- Computación cuántica, un futuro con retos. La computación cuántica está llamada a ser uno de los grandes motores de la próxima era digital. Su mercado alcanzará los 72.000 millones de dólares en 2035, pero no estará exento de desafíos. Uno de los más urgentes es el impacto en la criptografía: hacia 2030, muchos sistemas de cifrado actuales podrían quedar obsoletos. Los especialistas propusieron estrategias híbridas que combinen algoritmos tradicionales con fórmulas poscuánticas, además de adoptar modelos Zero Trust para blindar la seguridad. La transición será compleja, pero imprescindible para garantizar un futuro digital confiable.
- Tecnologías inmersivas al alza. La realidad aumentada y virtual (AR/VR) se perfilan como protagonistas en el tejido productivo europeo. Con una tasa de crecimiento anual del 40,96% entre 2025 y 2033, estas tecnologías empiezan a integrarse en sectores como la industria manufacturera, la salud, el retail y el entretenimiento. Durante el congreso se destacó que su potencial va más allá del ocio, ofreciendo entornos de formación, simulación y colaboración que pueden acelerar la innovación. La clave para su expansión será garantizar experiencias inmersivas accesibles y con un retorno claro para las empresas.
- Nuevas competencias digitales. El talento sigue siendo la pieza clave del engranaje tecnológico. En España ya existen más de 4.000 vacantes sin cubrir en áreas de IA y datos, especialmente en disciplinas emergentes como computer vision e IA ética. DES 2025 insistió en que la formación en competencias digitales y sociales debe ser una prioridad. No se trata solo de aprender a programar, sino también de fomentar habilidades como el pensamiento crítico, la creatividad y la ética. Las empresas que consigan atraer y retener este talento estarán mejor posicionadas en un mercado cada vez más competitivo y global.




