Contenedores - por qué el 85% de las organizaciones los utilizará para 2025

La TI está viviendo un periodo de cambios estructurales. La forma en que las organizaciones proporcionan y desarrollan aplicaciones está cambiando en casi todos sus aspectos, siguiendo un proceso conocido como transformación digital.

Esta transformación digital tiene tres elementos principales. En primer lugar, se caracteriza por la activación digital de procesos en el seno de las organizaciones y también hacia fuera, de cara a los clientes, los socios y los colaboradores.

En segundo lugar, se trata de un proceso muy influido por la nube, tanto por el uso en sentido literal de la nube como por la utilización de modelos operativos similares a los de la nube. Y, en tercer lugar, también está cambiando la forma de desarrollar las aplicaciones, ya que se está pasando a un modelo de integración y despliegue continuos que permite unos cambios repetitivos frecuentes.

Por encima de estos tres elementos se encuentra la contenedorización, que aúna la capacidad de desarrollar aplicaciones basándose en un modelo de desarrollo continuo y la de hacer que estas aplicaciones sean muy autónomas, altamente escalables y portátiles, además de granulares en lo que respecta a los componentes de los servicios que encapsulan.

No es exagerado decir que las aplicaciones contenedorizadas – desplegadas y gestionadas mediante una plataforma de orquestación como Kubernetes – jugarán un papel clave en la evolución de la TI durante la próxima década. Según Gartner, el 85% de las organizaciones utilizarán los contenedores en producción en el año 2025, frente al 35% de 2019.

Los contenedores pueden ejecutarse con una densidad mucho mayor que las cargas de trabajo virtuales tradicionales, lo que significa que son necesarios menos servidores. Como consecuencia de ello, se reducen los costes de las licencias y, lo que es más importante, las necesidades de energía. Por estos motivos, estamos empezando a ver que la contenedorización se utiliza para impulsar iniciativas de reducción de costes y casos de negocio más amplios y que las organizaciones se fijan como punto de partida del 25% al 40% de las aplicaciones.

Pero ¿qué pasa con el almacenamiento, la protección de datos, las copias de seguridad, las copias instantáneas, la replicación, la alta disponibilidad y la recuperación ante desastres? Se trata de elementos vitales para la infraestructura de aplicaciones de una organización, pero pueden suponer todo un reto para las operaciones contenedorizadas. Antes de buscar las maneras de resolver todo esto, veamos por qué los contenedores son tan importantes y cómo funcionan.

La agilidad del despliegue de las aplicaciones de contenedores

Supongamos que la actividad principal de una organización conlleva el lanzamiento frecuente de muchos productos nuevos y tiene picos rápidos de demanda, acompañados de necesidades de análisis. Podría tratarse, por ejemplo, de un sistema de gestión de entradas, con picos enormes y repentinos de ventas.

En este caso, las aplicaciones desarrolladas de la manera tradicional, con una arquitectura de tres niveles (cliente-servidor-base de datos), serían lentas de desplegar, no se escalarían bien y tendrían problemas de funcionamiento a altos niveles de demanda. Los contenedores se han concebido para abordar una situación exactamente como esta.

Esto se debe a que los contenedores encapsulan la enorme cantidad de componentes que tiene una aplicación – lo que además significa que estos microservicios son reutilizables a medida que se van desarrollando nuevas aplicaciones – y pueden multiplicarse rápidamente para satisfacer las demandas de escalamiento. Además, los contenedores contienen toda la conectividad API necesaria para los elementos de los que dependen y pueden transferirse a numerosos entornos operativos.

Así que, por ejemplo, se puede hacer frente a un aumento repentino de la demanda de entradas para un evento reproduciendo rápidamente las instancias de servicio contenedorizadas interconectadas y transfiriéndolas en ráfaga a múltiples centros de datos, incluso aquellos situados en la nube pública.

Lo que constituye la base técnica de los contenedores – de manera simplificada – es que se trata de una forma de virtualización. A diferencia de los servidores virtuales, los contenedores se ejecutan directamente en el sistema operativo anfitrión y sin intervención de un hipervisor. Esto significa que los contenedores son una máquina virtual mucho más granular y ligera, que normalmente proporciona componentes diferenciados de toda la aplicación, conectados por código (es decir, por API).

Si bien no hay un hipervisor, y por lo tanto no hay sobrecarga, los contenedores sí que disponen de una capa de orquestación, proporcionada por herramientas como Kubernetes, que organiza uno o más contenedores en uso – cada uno de ellos con su código, su tiempo de ejecución, sus dependencias y sus solicitudes de recursos – en pods. La inteligencia necesaria para ejecutar los pods se encuentra por encima de ellos en uno o más clústeres de Kubernetes.

Contenedores, por qué el 85% de las organizaciones los utilizará para 2025

El reto del almacenamiento y las copias de seguridad de Kubernetes

Sin embargo, uno de los mayores retos que hay que superar con Kubernetes es el almacenamiento y la protección de los datos. Las raíces del problema se remontan al origen de los contenedores, que inicialmente se pensaron para ejecutarse en los ordenadores portátiles de los desarrolladores como instancia efímera y que tenían un almacenamiento de datos que solo persistía mientras el contenedor se ejecutaba.

Cuando los contenedores se convirtieron en el enfoque empresarial dominante para el desarrollo de las aplicaciones, las cosas ya no podían seguir así. La mayoría de las aplicaciones de una organización empresarial son con estado, lo que significa que crean, almacenan e interactúan con los datos.

La orquestación por encima del orquestador

Así que los clientes que quieren desplegar contenedores con un almacenamiento y una protección de datos de clase empresarial tienen que dirigirse hacia un nuevo tipo de productos emergentes.

Se trata de las plataformas de gestión del almacenamiento de contenedores, desde las que se pueden ejecutar Kubernetes y aprovisionar y administrar las necesidades de almacenamiento y de protección de los datos.

¿En qué deben fijarse los clientes de esta categoría de producto?

Uno de los puntos clave en los que hay que fijarse es que cualquier producto de almacenamiento de Kubernetes debe ser nativo de contenedores. Esto significa que los propios requisitos de almacenamiento de una aplicación se despliegan como microservicios contenedorizados, en los que los requisitos de aprovisionamiento, conectividad y rendimiento se escriben como código, con todo el dinamismo y la agilidad que ello implica.

Esto contrasta con otros métodos – como la CSI o Interfaz de Almacenamiento de Contenedores – que se basan en controladores codificados de forma rígida para el almacenamiento asignado a los contenedores.

Por otro lado, una plataforma de almacenamiento de Kubernetes nativa de contenedores y definida por software debe proporcionar acceso al almacenamiento de bloques, archivos y objetos y ser capaz también de utilizar el almacenamiento en la nube.

Y, al hacerlo, debe emular las características y las ventajas principales de la contenedorización y de Kubernetes. Esto significa que los datos deben tener la misma portabilidad que la aplicación contenedorizada, deben gestionarse desde un mismo plano de control y escalarse y recuperarse de manera autónoma.

Por lo que se refiere a la protección de los datos, un producto de este tipo debe proporcionar todos los métodos esenciales para la protección de los datos, incluidas las copias de seguridad y las copias instantáneas, la replicación sincrónica y asincrónica y la funcionalidad de migración. Y debe permitir que la nube sea el origen o el destino de estas operaciones.

Para gestionar la escalabilidad de los entornos de Kubernetes, el producto debe ser capaz de administrar clústeres, nodos y contenedores que se ejecuten por cientos, miles y cientos de miles respectivamente y tener una capacidad de almacenamiento administrable de decenas de petabytes.

Por último, debe ser inteligente, con una gestión automatizada basada en reglas que, por ejemplo, cree, replique y borre los contenedores tal como lo determinen unos indicadores de supervisión y que aprovisione y redimensione el almacenamiento según sea necesario.

Al implementar una solución que cumpla todos estos requisitos, se hace evidente porqué el 85% de las organizaciones confiará en los contenedores en el año 2025.

                       Autor: Adela de Toledo, Country Manager Pure Storage España

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