La ciberseguridad se consolida como una de las máximas prioridades para los CIOs en España en este ecuador de 2026. El aumento de los ciberataques y la sofisticación de las amenazas sitúan el phishing, la ingeniería social y el ransomware como los principales riesgos para sus organizaciones, según el II Barómetro de la Ciberseguridad en la Mediana Empresa, publicado por Cylum, la unidad de negocio de Factum.
Este tipo de amenazas explotan el factor humano para comprometer credenciales, acceder a sistemas corporativos o distribuir malware, aprovechando entornos empresariales cada vez más digitalizados y distribuidos.
La preocupación no es casual. España cerró 2025 con más de 122.000 incidentes de ciberseguridad gestionados por INCIBE, un 26% más que el año anterior, mientras que los casos relacionados con phishing superaron los 25.000 incidentes. Además, el país ya se sitúa entre los cinco países más afectados del mundo por campañas de spam y phishing.
“Los ciberdelincuentes siguen entrando por vectores relativamente sencillos, como el phishing o la ingeniería social, pero una vez dentro utilizan técnicas mucho más sofisticadas para moverse lateralmente y comprometer sistemas críticos”, explica David López, director de operaciones y preventa de Cylum.
El ransomware mantiene en alerta a las empresas
Junto al phishing, el ransomware sigue siendo una de las principales preocupaciones para los equipos de TI debido a su capacidad para paralizar operaciones y provocar importantes pérdidas económicas. En España, este tipo de ataques continúa afectando tanto a empresas privadas como a infraestructuras públicas y operadores esenciales.
A ello se suman las vulnerabilidades en sistemas y aplicaciones, agravadas por la complejidad de los entornos híbridos y las dificultades para mantener políticas de actualización eficaces. De hecho, en España, se detectaron más de 237.000 sistemas
vulnerables durante 2025, lo que evidencia los retos que muchas organizaciones aún afrontan para proteger sus entornos digitales.
De la prevención a la detección y respuesta
Las empresas empiezan a asumir que la ciberseguridad ya no puede depender únicamente de la prevención. El aumento de ataques más sofisticados está impulsando estrategias centradas en la detección temprana y la capacidad de respuesta rápida ante incidentes.
En este contexto, tecnologías como EDR y XDR ganan protagonismo al permitir detectar y contener amenazas antes de que impacten en el negocio. Para muchas medianas empresas, combinar estas herramientas con servicios gestionados de monitorización y respuesta se ha convertido en una forma eficaz de reforzar su seguridad sin ampliar sus equipos internos.
“La velocidad de detección se ha convertido en un factor crítico. Hoy el objetivo no es solo evitar un ataque, sino ser capaces de identificarlo y contenerlo antes de que genere un impacto real en el negocio”, apunta López.
Además, la entrada en vigor de normativas, como NIS2, están acelerando este cambio de enfoque y elevando las exigencias en materia de protección y gestión de incidentes.
La visibilidad, el gran reto pendiente de los CIOs
La falta de integración entre herramientas de seguridad se ha convertido en uno de los principales desafíos para los CIOs de la mediana empresa. La falta de visibilidad unificada dificulta interpretar riesgos, priorizar alertas y tomar decisiones con rapidez en un entorno cada vez más complejo.
La entrada en vigor de normativas, como NIS2, están acelerando este cambio de enfoque y elevando las exigencias en materia de protección y gestión de incidentes
Ante esta situación, las compañías buscan modelos que permitan centralizar la información y entender de forma más clara cuál es su situación real de ciberseguridad. La necesidad ya no es incorporar tecnología, sino conseguir que los sistemas trabajen de forma coordinada y con contexto.
Plataformas como Cylum Hub responden a esta tendencia, ayudando a simplificar el gobierno de la ciberseguridad y ofreciendo una visión continua y estructurada del estado de seguridad de la organización.




