El miércoles pasado, todas las operaciones de la Bolsa de Valores de Nueva York (NYSE) quedaron suspendidas durante casi cuatro horas y la decisión de Wall Street de detener la actividad y cancelar todas las órdenes de compra y venta, hizo temer lo peor.

En un principio se pensó en un posible ciberataque pero NYSE aclaro inmediatamente que no era un problema de seguridad y manifestó que se trataba de un fallo del sistema informático, que ha llevado a una caída en cadena de todas las bolsas durante la jornada de ayer.

Este acontecimiento, unido a los fallos de United Airlines, que paralizo 3.500 vuelos aproximadamente, y el del Wall Street Journal, ponen de manifiesto “el peligro de no poder prever un fallo de los sistema o identificarlo rápidamente y resolverlo”, asegura David Jones, experto en rendimiento digital de Dynatrace.

El incidente mostró, una vez más, el  riesgo que asumen las instituciones financieras cuando el rendimiento de sus sistemas y aplicaciones no están optimizados. En una industria donde unos pocos segundos de retraso pueden suponer a pérdidas de miles de millones de dólares, solo existe una opción para las organizaciones, la de ser capaces de identificar y aislar la causa de los problemas de rendimiento en tiempo real.

Los acontecimientos de ayer muestran claramente por qué las empresas necesitan disponer de una visión completa de toda la cadena de distribución de sus aplicaciones y sistemas informáticos. “No garantizar el rendimiento digital significa la exposición al caos, con las consecuencias de la paralización de todas las actividades de cualquier actividad de las empresas”, asegura Jones.