Más de tres cuartas partes de la población española están convencidas de que es posible tener la misma calidad de vida gastando menos dinero. Así se desprende de los resultados de un estudio sobre los hábitos de ahorro realizado por la operadora simyo a partir de una muestra de 1.695 personas seleccionadas en el ámbito nacional.

En concreto, el 76,6% de la población piensa que es posible gastar menos y disfrutar de la misma calidad de vida, siempre que se comparen bien los precios y se busquen oportunidades. A ellos se suma un 5,8 % de la población, que piensa que efectivamente es posible, pero que el esfuerzo de tanto comparar no vale la pena.

Por el contrario, un 15,2 % de los encuestados afirman que, aunque se puede ahorrar mucho, es imposible vivir igual gastando menos, y un 5,2 % subrayan que no sólo es no es posible sino que además lo barato sale caro.

Según los datos de la encuesta de simyo, en el momento actual un 95,4% de la población española concede mucha o bastante importancia al ahorro en sus vidas. Sin embargo, no hay unanimidad de respuestas en cuanto al tiempo que la crisis va a seguir afectando a las economías familiares y el comportamiento del consumo: un 32,9% piensa que sólo va ser un año, un 31% que cinco años y un 28% que ya nunca será igual que antes de la crisis.

Respecto a las costumbres alteradas por el ahorro, un 40,6% de los encuestados dicen que su primera opción para reducir gastos es renunciar a comer o a cenar fuera. Un 24% prescinde de salir de cañas o copas, un 16% opta por gastar menos en ropa y un 14.1% por no moverse en coche. Sólo un 2,3% está dispuesto a renunciar a Internet para ahorrar dinero.

MÁS DE 10 EUROS, EXCESIVO

Asimismo, un 47,3% de los encuestados consideran que pagar más de 10 euros al mes por una tarifa de móvil es excesivo. En el caso de que la tarifa incluya acceso a Internet el porcentaje de usuarios dispuestos a pagar algo más aumenta, pero un 54,3 % de la población considera igualmente que pagar más de 15 euros al mes es desproporcionado.

En esta línea, un 47,4% de la población piensa que donde es más sencillo ahorrar con menos esfuerzo es en la tarifa del teléfono, mientras que un 31,1% afirman que es más fácil hacerlo en la cesta de la compra. Un 15,3% piensa que es en los viajes en avión donde se puede ahorrar con menos esfuerzo y un 6% en el consumo de gasolina, comparando los precios entre las diferentes estaciones de servicio.

MARCAS BLANCAS Y LOW COST

En cuanto a las compañías low cost, casi una tercera parte de la población (un 31,9%) se considera fan, mientras que un 56,5% confiesan usarlas habitualmente. Un 10,3% aunque desconfían, muestran su intención de probar sus servicios y sólo un 1.3% las rechaza frontalmente.

Respecto a las marcas blancas, su porcentaje de aceptación supera en algunos puntos al de las compañías low cost. Un 35,2% de los encuestados se declara fan, un 60,9% las compra con regularidad, un 2,9% quiere probarlas a pesar de no fiarse del todo y un 0,9% las considera un timo.

SENSACIÓN DE EUFORIA, ENFADO O DESCONFIANZA

El estudio de simyo revela también que la sensación más común que produce al ahorro es la de euforia. Un 38,4% de la población se siente más lista que sus congéneres al descubrir un chollo u oferta que le permite ahorrar. Sin embargo, para un 28,7% de los encuestados la sensación que produce el ahorro es la de enfado, ya que les conduce a pensar que otras compañías o establecimientos les han estado timando. Por último, un 26,4% de la población vive el ahorro con cautela o desconfianza, pensando que un producto o servicio más barato es de peor calidad.