Miquel-Barceló esperanza matemática

Desde su creación en febrero de 2004, una empresa como Facebook vive de un negocio que antes, simplemente, no existía: vender los datos que voluntariamente le regalan sus usuarios. Se trata de un nuevo modelo de negocio que era insospechado hace tan solo quince o veinte años.

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Hoy, Facebook cuenta con más de 2.200 millones de usuarios y ha adquirido otras empresas también importantes en el mundo de las redes sociales como, por poner sólo un par de ejemplos, Instagram (desde 2012) o WhatsApp (desde 2014).

Las condiciones de la licencia ofrecen a Facebook la propiedad comercial de todo lo que tiene que ver con la información sobre la vida privada de cada usuario. Es la venta, primero con fines publicitarios y, posteriormente, incluso políticos y electorales, lo que ha construido el gran negocio que hoy es Facebook.

Tal vez por ello, dar de baja una cuenta a Facebook es prácticamente casi imposible: la empresa mantiene la cuenta activa por si acaso el usuario quiere reactivarla. Incluso se guardan los datos cuando el titular muere…

El negocio está bien montado.

Desgraciadamente para Facebook, algunos analistas empiezan a pensar que 2018 puede ser el inicio del fin de esta situación de predominio y bienaventuranza económica para la empresa. Algunas de las situaciones que se han dado este año han empezado a poner en entredicho la bondad de este sistema y empiezan a crecer todo tipo de dudas.

Un estudio reciente (diciembre 2018) de Toluna-analytics preguntaba “en cuál de estas compañías confía menos en cuanto a su información personal?”. La respuesta ha sido terrible para Facebook con un 39,6% de usuarios desconfiados. En contrapartida, Twitter obtenía un reducido 8,0%, Amazon un 7,7% y Google un 6,1%. Claro que existe otra manera de ver las cosas: un 60% de los usuarios todavía confía en Facebook. Siempre ha habido ilusos en el mundo…

Tal vez estemos ante el principio del fin del predominio de Facebook y su modelo de negocio en las redes sociales

La razón de esta pérdida de confianza son los diversos problemas que han surgido durante el año 2018. La crisis más fuerte estalló en marzo de 2018 cuando diarios de gran influencia (The New York Times, The Times, The Guardian / Observer) publicaron que una consultora (Cambridge Analytica) tuvo acceso a datos de Facebook sobre 87 millones de norteamericanos antes de las elecciones que llevaron Trump a la presidencia. Y, según parece, esos datos fueron usados. En abril de 2018, el creador y propietario de Facebook, Mark Zuckerberg, tuvo que testimoniar ante el Comité de Comercio, Ciencia y Transporte del senado estadounidense, en relación con este asunto. Salvó (entonces) el valor en bolsa de su compañía, pero tuvo que reconocer que Alexandr Kogan, el investigador que vendió los datos a Cambridge Analytica los vendió también a otro “puñado” de empresas especializadas.

Marc Zuckerberg había sido nombrado por Time, en 2010, como uno de los 100 personajes más ricos e influyentes del mundo, pero sólo ocho años después la revista Wired le ha incluido en la lista de la gente más peligrosa en Internet durante 2018. Parece que empieza a haber dudas sobre la persona y su empresa.

Más tarde, en septiembre de 2018, la Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU) demandó a Facebook (y a otras diez empresas) “por discriminar ilegalmente por motivos de género”. Y eso no es todo. Paso a paso, 2018 ha conocido diversos “descubrimientos” de todo tipo que no mejoran la confianza que la empresa requeriría: dimisiones de personas importantes (incluso fundadores) de la compañía, hackers que roban los datos de 30 millones de usuarios, intentos de parar la investigación sobre la trama rusa en las elecciones norteamericanas de 2016, errores de seguridad que permitían que hasta 1500 aplicaciones pudieran tener acceso a fotografías de los usuarios de Facebook y otros casos en absoluto deseados por Facebook.

Todo esto ha determinado una enorme pérdida de credibilidad traducida incluso en un fuerte descenso del valor de Facebook en la bolsa a finales de año. Tal vez estemos ante el principio del fin del predominio de Facebook y su modelo de negocio en las redes sociales. Sólo el futuro lo sabe…