«Necesitamos hacer cambios, hacer cosas diferentes: donde hay crisis, hay oportunidades  para innovar”,  manifestó José Luis Larrea, Presidente de Ibermática en el curso de su ya tradicional reunión anual sobre la Innovación, en el que presenta su memoria y reúne a casi dos centenares de clientes para mostrar iniciativas relacionadas con esas políticas de futuro.

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En esta ocasión, el grupo vasco, en el marco espectacular del Museo Cristóbal Balenciaga en la localidad guipuzcoana de Getaria, con el sugerente título “Al hilo de la Innovación”, preparó una interesante jornada sobre su relación con el mundo de la moda.  El evento contó también con un diálogo entre Eudald Carbonell, arqueólogo, antropólogo y codirector de Atapuerca, y Luis Miguel Dominguez, naturalista, divulgador y autor de muchos grandes documentales sobre la naturaleza. Alrededor del concepto de la moda, conversaron entre sí, sin un guión previo, para compartir sus ideas y reflexiones.

En una aproximación al concepto de la moda, pero desde la perspectiva de evolución, de sostenibilidad, de consumismo, de utilidad de la creatividad, de inspiración en el pasado y en el entorno y en la naturaleza, hablaron de “incorporar la energía evolutiva para cooperar y buscar el progreso consciente” y de “cambiar la moda para no dejar demasiada huella en el planeta”.

Carbonell recordó que cuando en la naturaleza se produce una crisis climática, “unas especies desaparecen y otras se hacen más fuertes”, pero las crisis provocadas por las personas, en cambio, “no suponen ninguna oportunidad, son el resultado de que las cosas se han hecho muy mal”. “La especie se dirige a una gran transformación y debemos adaptarnos o será un desastre. Para ello, hay que convertir conocimiento en pensamiento, porque hasta ahora desconocemos los mecanismos de integración de la diversidad. No tenemos capacidad para metabolizar esta revolución científico-técnica”, advirtió.

Larrea, tras recordar que su compañía registró el pasado ejercicio unos excelentes resultados -246 millones de facturación, con un beneficio de más de 7 millones de euros- afirmó que para ganar el futuro no va a valer con hacer lo mismo que hasta ahora: “tenemos que inventar un nuevo modelo de relaciones  socio-profesionales que nos permita ganar productividad y competitividad; organizar los procesos de otra manera para ser más eficientes”.

Aseguró que también necesitamos otras maneras de construir modelos de negocio, de buscar oportunidades donde antes no las había y de aplicar la tecnología y el conocimiento, “en una palabra”, dijo, “necesitamos innovar”. La crisis, agregó, es generadora de innovación: “toda innovación tiene algo de destructivo, dejar lo anterior para apostar por lo nuevo; necesitamos activar estrategias de la innovación para ganar el futuro”.

Debate y desfile de moda

Se organizó, asimismo, una mesa redonda que reunió a la diseñadora María Lafuente, al sociólogo Pedro Mansilla, a la directora del Observatorio de Tendencias de la Moda, Victoria Cavia, y al director del museo Balenciaga, Javier González de Durana. Todos ellos moderados por Lourdes Mariño, directora del certamen Cook & Fashion.

El debate profundizó en la moda y la innovación como un proceso que encuentra su sentido y su razón de ser, precisamente, en la necesidad permanente de cambiar. Mansilla explicó que “diseñar moda debe ser un acto de responsabilidad con la sociedad, para poder transmitirle algo” y que la moda “siempre produce contenidos simbólicos para la sociedad”, si bien recordó que “los procesos de creación son muy estresantes cuando tienes tanta gente exigiendo resultados”.

Cavia señaló que “la saturación de la necesidad de cambio ha llevado a la propia neutralización de la moda”, que “la innovación y la creatividad deben estar en toda la cadena de proceso, en toda la pirámide” y que “no todo en la moda de alta costura es rentabilidad económica, también es rentabilidad de comunicación, para vender otros productos asociados a la marca”. González de Durana, por su parte, afirmó que “en el mundo de la moda la innovación es una necesidad autoimpuesta para mantener la capacidad creativa” y que “el negocio de la alta costura ya no se sostiene con la clientela actual”.

Finalmente, Lafuente señaló que “siempre es posible innovar, nosotros lo hacemos cada seis meses, aunque necesitamos una motivación”. Y aseguró que la moda “no se desvirtúa sacando colecciones cada tan poco tiempo. Hay un gran trabajo detrás, el creador se autoerige”. “Es necesario investigar, mucho trabajo, y aprovechar la diversidad. Este no es un mundo banal”, sentenció.

El evento concluyó con un desfile de moda, el segundo que se realiza en el Museo Balenciaga desde su inauguración, con una muestra de la nueva colección de la propia Maria Lafuente. Los actos de presentación de la Memoria tendrán continuidad mañana día 6 en Barcelona y el próximo lunes 11 en Madrid.