Por Sean Ginevan, director senior de Estrategia de MobileIron

El reciente lanzamiento del Apple Watch tuvo una espectacular acogida por parte de los medios de comunicación (por no hablar del casi el millón de pedidos previos al lanzamiento), lo que lleva a pensar que probablemente cada vez más empresas contemplen el lanzamiento de wearables en los próximos meses y años, si es que no están ya inmersas en ello.

En términos generales, los wearables son dispositivos capaces de almacenar, transmitir y/o mostrar contenido corporativo. Y sus nuevas versiones (un buen ejemplo es el anuncio hecho por Apple de su nuevo WatchOS 2 en la WWDC la semana pasada) no hace más que ampliar sus aplicaciones Por este motivo, es muy probable que un gran número de profesionales prevean utilizarlos en su entorno laboral. No obstante, al igual que con la revolución del trabajo móvil, la tecnología wearable podría presentar una serie de retos para los departamentos informáticos: desde la ampliación de la variedad de sistemas operativos hasta los requisitos de administración de los nuevos dispositivos.

Este general, es importante reflexionar sobre la forma en que los wearables afectarán al lugar de trabajo y cómo los departamentos informáticos harán frente a los retos que conlleva este cambio tecnológico.

Tecnología wearable en la oficina

Todo lo que se diga es poco sobre las implicaciones de la tecnología móvil en el lugar de trabajo. Además de su influencia en nuestra forma de trabajar, está dando forma a toda una generación de profesionales que apuestan por el trabajo móvil para llevar a cabo sus tareas diarias.

No es de extrañar que este grupo demográfico (profesionales con hijos de menos de 18 años y hombres de entre 18 y 34 años) sea más propenso que cualquier otro a liderar el cambio a «lo wearable». Un reciente estudio descubrió que el 42 % de este segmento de la población tiene pensado adquirir un dispositivo wearable con el fin de realizar tareas como leer correos electrónicos, visualizar documentos y mantenerse al día con los recordatorios. Si las empresas todavía no han visto a sus empleados llevando un Apple Watch o un Samsung Gear, lo harán pronto.