Si no hay un modelo de gobierno, si los cambios no están controlados o si no sabemos medir lo que producimos, la IA, simplemente hará más rápido lo que ya hacíamos mal. Dácil Castelo, CEO de LedaMC, señala cuáles son los principales errores que cometen las organizaciones al evaluar su eficiencia en tecnología y cómo evitarlos.
Entrevista con Dácil Catelo, CEO de LedaMC
¿Qué rol desempeña la eficiencia en TI para el éxito de una empresa en un mercado tan competitivo como el actual?
La eficiencia tiene un papel clave, no hay duda. Tanto en cuestión de control de costes como en su factor estratégico. Las empresas que gestionan bien su tecnología pueden innovar más rápido y responder mejor a las necesidades del mercado, tomando decisiones basadas en datos objetivos.
Nosotros trabajamos con un objetivo muy claro: ayudar a las organizaciones a optimizar sus procesos de desarrollo de software, gestionar mejor a sus proveedores y garantizar que cada euro invertido en TI se traduzca en valor real para el negocio. Y en muchas ocasiones, mejorar la eficiencia en TI significa cambiar la forma en que medimos el trabajo y los resultados, utilizando métricas que nos permitan comparar el rendimiento y decidir con una base sólida.
Sabemos que LedaMC sigue experimentando un crecimiento sostenido en los últimos años. ¿A qué lo atribuyen?
Así es. Seguimos creciendo, el pasado año un 6,5% en facturación. Este crecimiento es el resultado de un enfoque muy claro: aportar valor real a nuestros clientes a través de la eficiencia en TI y la mejora de la productividad en el desarrollo de software. En LedaMC no solo acompañamos a las empresas en la gestión de TI, sino que les ayudamos a optimizar costes y mejorar la calidad de sus proyectos.
Por otro lado, continuamos reforzando nuestra apuesta por la formación y el desarrollo del equipo, porque solo con profesionales altamente cualificados podemos continuar ofreciendo soluciones innovadoras y diferenciales. Paralelamente, potenciamos la innovación tanto en nuestros modelos de servicio y nuestros procesos como en nuestra aplicación Quanter, que evolucionamos de forma continua para contribuir a gestionar mejor los proyectos de nuestros clientes.
2. ¿Cómo puede una gran organización evolucionar desde una relación poco transparente con sus proveedores de TI hacia un modelo de gestión completamente verificable y fundamentado en datos concretos?
La falta de claridad en TI surge al valorar el esfuerzo en lugar del entregable real. Cobrar por «horas-persona» implica pagar por duración, no por resultados, lo que reduce la motivación del proveedor para ser eficiente y limita la capacidad del cliente para auditar.
3. ¿En qué grado la inteligencia artificial generativa puede abordar y reducir la habitual brecha entre el presupuesto previsto y el costo real en la gestión de proyectos de software?
La IA puede ayudarnos mucho, pero no conviene confundir velocidad con precisión.
Es cierto que permite trabajar mejor los requisitos, reducir ambigüedad y acelerar ciertas fases como la estimación desde el inicio y con rigor. Esto es un avance importante. Pero la desviación no nace solo en la estimación, nace en todo lo que ocurre antes y después.
Si no hay un modelo de gobierno, si los cambios no están controlados o si no sabemos medir lo que producimos, la IA simplemente hará más rápido lo que ya hacíamos mal.
4. ¿Cuáles son los principales errores que cometen las organizaciones al evaluar su eficiencia en tecnología?
Uno de los errores más comunes es confundir actividad con productividad, ya que no se mide el resultado final entregado, sino sólo aspectos como líneas de código o horas invertidas. Además, muchas empresas carecen de un sistema uniforme para medir, lo que dificulta comparaciones y aprendizajes. También suelen realizar análisis internos sin considerar el contexto externo, como el crecimiento del mercado, afectando la percepción de su competitividad. Por último, miden sin vincular esas métricas a decisiones concretas, lo que reduce el valor real de la evaluación.
5. ¿Es posible que un responsable de negocio pueda realizar estimaciones confiables en proyectos de software sin depender de perfiles altamente especializados, facilitando así una mayor democratización del proceso?
Sí, esa es una de las ventajas principales de nuestra herramienta Quanter IA. La democratización es factible si logramos traducir automáticamente y con precisión el lenguaje de negocio (como procesos y necesidades del usuario) a métricas de desarrollo de software. Con Quanter IA, un responsable puede describir sus requerimientos en lenguaje natural y obtener una estimación objetiva del esfuerzo y coste, con un nivel de confianza fiable.
No buscamos eliminar el conocimiento experto, sino hacer ese conocimiento accesible sin menoscabo de la precisión. Para que la democratización funcione, debe sustentarse en métodos rigurosos, datos sólidos y criterios claros. La idea es simplificar la experiencia sin diluir la disciplina.
El fin es que el diálogo entre Negocio y TI se centre en el valor y el retorno de la inversión.
6. Y para terminar, teniendo en cuenta la experiencia de LedaMC a nivel internacional (operan en más de diez países) ¿Se aprecian diferencias en cuanto a madurez en gobierno de la productividad tecnológica entre las organizaciones europeas y las americanas?
Aunque existen diferencias, lo interesante es cómo cada cultura aborda el reto de mejorar la productividad en entornos complejos.
En EE.UU., predomina una cultura más orientada a la acción: priorizan resolver problemas con rapidez y generar impacto, incluso con información incompleta, favoreciendo la agilidad y la experimentación.
En Europa, en cambio, prevalece un enfoque más analítico y estructurado, con énfasis en definir marcos de gobernanza y metodologías sólidas, entendiendo bien el problema antes de actuar.
Las organizaciones más maduras combinan ambas capacidades: rigor en el análisis y eficacia en la ejecución.
Actualmente, una tendencia clave es reducir la “caja negra” en la gestión de proveedores, incorporando datos objetivos para decisiones transparentes y alineadas con el mercado.




