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Seguridad en dispositivos

Ni la IA ni la computación cuántica: la seguridad sigue empezando por los dispositivos 

Ni la IA ni la computación cuántica: la seguridad sigue empezando por los dispositivos  1
Cristina Lucea, directora de ICT España y Portugal en Canon

Cada año surgen nuevas tecnologías que prometen cambiar las reglas del juego en materia de ciberseguridad. Hoy, la inteligencia artificial y la computación cuántica ocupan buena parte de esa conversación. Sin embargo, la realidad es más simple, y a la vez más incómoda, los ciberataques que realmente triunfan no lo hacen gracias a métodos nuevos o vulnerabilidades inéditas, sino explotando debilidades ya conocidas en los dispositivos de las organizaciones, eso sí, ahora de forma más rápida y a mayor escala. 

Ordenadores de sobremesa, portátiles, smartphones, impresoras o navegadores, siguen siendo uno de los objetivos preferidos de los ciberdelincuentes por su acceso a datos y por las posibilidades de ataque que ofrecen. De hecho, el último Informe de Investigaciones sobre Brechas de Datos (DBIR) 2026 de Verizon confirma esta tendencia: por primera vez en 19 años, la explotación de vulnerabilidades ya conocidas ha superado al robo de credenciales como principal vía de entrada, siendo responsable de un 31% de los casos, un salto notable frente al año anterior. El propio informe señala que la inteligencia artificial está acelerando esa explotación, reduciendo el margen de reacción de las empresas de meses a apenas horas. 

Dominar la seguridad de los dispositivos 

A medida que se ha extendido el trabajo híbrido, la seguridad de los dispositivos ha tenido que evolucionar con ella. Los empleados pueden utilizar dispositivos personales que no están debidamente protegidos, o acceder a sistemas empresariales sensibles desde ubicaciones sin la protección adecuada. Por ello, la seguridad se ha convertido en una iniciativa multicapa, centrada en bloquear amenazas mediante métodos como el cifrado, el control de aplicaciones y la monitorización continua. 

Este desafío no es nuevo, pero demasiadas empresas continúan pasando por alto vulnerabilidades en su seguridad a medida que su infraestructura se vuelve más compleja. Dejar los terminales desprotegidos ofrece a los ciberdelincuentes un acceso fácil al conjunto de la red corporativa, algo que los expertos comparan con dejar abierta la ventana trasera de una casa y sorprenderse después de que un ladrón consiga entrar. 

La importancia de mantener seguras las impresoras 

Las impresoras suelen quedar fuera de la estrategia de seguridad de una organización, a pesar de que manejan con frecuencia su información y sus datos más sensibles. Al fin y al cabo, las empresas no suelen imprimir, escanear o copiar documentos que no sean importantes. 

El último estudio Print Security Landscape 2026 de Quocirca confirma que este riesgo no deja de crecer: el 67% de las empresas sufrió al menos una pérdida de datos relacionada con la impresión en el último año, frente al 56% del informe anterior, y el coste medio de estas brechas supera ya el millón de libras, frente a las 820.000 libras registradas un año antes. El estudio también refleja una preocupación creciente por el papel de la inteligencia artificial en este terreno: un 54% de los responsables de IT teme que la IA facilite ataques más sofisticados, y un 47% reconoce no estar todavía preparado para los riesgos asociados a la IA agéntica. 

La cadena de suministro amplía el riesgo 

Ante la compleja red de dispositivos que deben gestionar las organizaciones, el primer paso es realizar una auditoría que permita conocer la variedad de dispositivos y plug-ins conectados a la red, comprobar que el software está actualizado y contar con mecanismos para detectar problemas. Realizar simulacros también resulta útil para que los equipos directivos entiendan qué ocurre durante un incidente y puedan practicar el plan de acción acordado. 

Las empresas también deben formar recurrentemente a sus equipos y decidir qué grado de flexibilidad conceden a su cadena de suministro ampliada.  

Por ejemplo, el pasado año, unos atacantes accedieron a la red de una gran cadena de distribución del Reino Unido a través del servicio de asistencia de un proveedor externo, un incidente que provocó graves interrupciones durante meses y que tuvo un impacto estimado de 350 millones de euros en el beneficio operativo de la compañía. Proteger la cadena de suministro exige dedicar tiempo a due diligence, para obtener visibilidad sobre cómo gestionan los proveedores la seguridad y asegurarse de que siguen los mismos principios y buenas prácticas para proteger sus propios terminales. 

La inteligencia artificial, arma de ataque y de defensa 

La IA no está creando nuevas amenazas, pero sí está potenciando a las que las empresas ya se enfrentan. La IA ha reducido la barrera de entrada y ha permitido a los atacantes lanzar ataques más sofisticados y operar a mayor escala que antes. La IA puede analizar y responder a grandes volúmenes de datos, lo que permite personalizar los ataques y producir correos de phishing muy elaborados que imitan el tono de la víctima, reflejan su contexto local o incluyen deepfakes convincentes. Los atacantes también empiezan a experimentar con el llamado «vibe coding», en el que la IA se utiliza para generar código malicioso sin necesidad de conocimientos técnicos avanzados. 

Sin embargo, lo que hace útil a la IA para los ciberdelincuentes también puede emplearse para reforzar a los equipos de seguridad. La IA se ha convertido en uno de los mejores recursos en pruebas de tipo bug-bounty, lo que la convierte en una potente herramienta defensiva para identificar brechas de seguridad. Asimismo, ya está ayudando a mejorar el escaneo y la clasificación de vulnerabilidades, a reducir los falsos positivos y a impulsar la caza de amenazas en tiempo real, lo que permite aislar antes los sistemas comprometidos y aliviar la presión sobre los equipos de seguridad. Invertir cuanto antes en herramientas de IA para apoyar a estos equipos ayudará a las organizaciones a responder mejor a la intensificación de las amenazas. 

No perder de vista lo esencial 

Las amenazas a la seguridad evolucionan constantemente. Pero antes de dedicar tiempo e inversión significativos a protegerse frente a amenazas futuras, como la computación cuántica, las organizaciones no deben perder de vista los riesgos a los que se enfrentan hoy. 

Aplicar correctamente lo esencial, como formar a los equipos en buenas prácticas, proteger la cadena de suministro y garantizar que todos los dispositivos están debidamente protegidos, permite a las empresas reforzar de forma significativa su sistema y estar mejor preparadas frente a las amenazas que puedan surgir en el futuro. Porque, en ciberseguridad, el futuro no lo definirá la tecnología más avanzada, sino la solidez con la que se gestionen hoy los fundamentos básicos. 

Por Cristina Lucea, directora de ICT España y Portugal en Canon 

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