smartcities

Hasta hace pocos años, era casi imposible pensar en las ciudades inteligentes fuera de una perspectiva utópica y futurista. Desde el sector nos encargábamos de realizar predicciones y hablar sobre tendencias que llegarían de la mano de unas mejoras tecnológicas de las que ya podemos disfrutar. Una de ellas –y, sin duda, una de las principales– es la interconexión: la capacidad de conectar de forma privada, directa, segura y ultrarrápida a compañías, partners, objetos o dispositivos.

Publicidad

La clave de la transición de una ciudad analógica a una digital está en saber adaptar la tecnología a toda una sociedad, por muy heterogénea que sea. Dicho de otro modo: hacer el uso de la tecnología como algo accesible a toda la población, de forma que no se convierta en algo complicado, sino que sea incluso más sencillo que antes de aplicar esta nueva tecnología.

Comunicar, gestionar y vivir: el lenguaje de las ciudades es con unos y ceros

Intercambiamos ideas, pensamientos e información con mayor rapidez y facilidad que nunca. El inicio de la era digital y la irrupción de la conectividad global representan algunos de los mayores hitos de la historia de la comunicación, incluida la transmisión de información en tiempo real, en la que la creciente interacción entre los seres humanos y las máquinas desempeña un papel fundamental. Ya estamos habituados a pagar con tarjetas de crédito mediante sistemas NFC, a pagar un servicio de transporte a través de una aplicación o a aparcar una bicicleta en una estación conectada que recarga su batería e indica al resto de la red su disponibilidad para otro usuario. En Equinix tenemos ejemplos de infinidad de usos que nuestros clientes llevan a cabo gracias a nuestra infraestructura.

Para ello, es absolutamente fundamental contar con infraestructuras IT capaces de recoger y analizar esos datos en tiempo real para poder ofrecer un servicio eficaz. Una ciudad inteligente es, en esencia, un municipio que gestiona los datos de forma instantánea para que el servicio se adapte a las necesidades en cada momento y así hacerlo de forma eficiente. Esto se consigue a través de lo denominado como Internet de las Cosas (IoT): internet en todo y para todos.

Internet de las cosas: la clave de las smartcities

Cuando hablamos de IoT nos referimos a los objetos cotidianos conectados que se comunican entre sí y con las personas. En todo el proceso de digitalización, que como sociedad estamos llevando a cabo desde hace años, el número de dispositivos inteligentes capaces de establecer interconexión entre sí ha seguido creciendo imparablemente. Según un estudio de Juniper Research, el número de estos aparatos conectados al IoT crecerá hasta alcanzar la cifra 50.000 millones para el año 2022; por tanto, no es descabellado definir al IoT como el “internet del todo”. Los futuros conceptos de ciudad ya no pueden imaginarse sin la aplicación de esta tecnología: para que una Smartcity pueda ser una realidad, debemos contar con sensores capaces de recoger datos –como, por ejemplo, el volumen de tráfico actual– y las plataformas digitales en las que se reúnen estos datos, que están interconectadas y son capaces de analizar cada información.

Recogida de datos y su interconexión: la base del funcionamiento de las smartcities

Pensemos en cómo se puede aplicar la tecnología en un municipio a través de algunos ejemplos: la regulación del tráfico por carretera, el alumbrado público en toda la zona y la gestión fluida de los residuos son tres servicios y procesos típicos dentro de la infraestructura urbana. En los tres casos, son necesarias soluciones digitales basadas en el IoT que optimicen el proceso para lograr un proceso que no genere fallos, que sea respetuoso con el medio ambiente y que además sea seguro a nivel de software y a nivel de hardware.

Para poder garantizar un transporte rápido y eficiente, son fundamentales los sistemas inteligentes de semáforos que, a través de sensores, ajustan de forma flexible la frecuencia en función del volumen de tráfico para evitar atascos y ahorrar tiempo, dinero y energía.

Además del tráfico, también se buscan soluciones para mejorar la situación de la disponibilidad de plazas de aparcamiento en horas punta que, además de molesto, provoca colapsos de tráfico y contribuye activamente a la contaminación del aire. Los sistemas inteligentes pueden resolver este problema identificando los vehículos que dejan libre un espacio del área de estacionamiento, informando al conductor que está buscando a través de una app.

Incluso los sistemas inteligentes de alumbrado público son una parte integral de las ciudades del futuro. Los sensores para farolas y luminarias pueden ayudar a ahorrar energía y utilizarla con sensatez ajustando la luminosidad en función de cuántos peatones y usuarios de la vía pública pasan por la zona o, incluso, detectar inmediatamente los accidentes y enviar una señal de aviso a los servicios de emergencia.

Para conseguir que las smartcities puedan funcionar, lo fundamental es contar con una plataforma global de interconexión

La gestión de residuos urbanos es un tercer ámbito de aplicación que sirve como gran ejemplo para hablar de ciudades inteligentes. La mayoría de los comercios siguen vaciando los contenedores de basura de acuerdo con el modelo de horarios inflexibles y con una frecuencia y volumen de recogida que siempre suele ser el mismo. Si se aplicaran soluciones de IoT para este tipo de problemas y se instalaran sensores en los contenedores, se podrían establecer rutas diarias y optimizadas para su vaciado, economizando la energía y el trayecto de los camiones y favoreciendo el tráfico del resto de vehículos que se paralizan cuando un camión está vaciando un contenedor; trayecto que, hoy en día, se realiza estén llenos o vacíos dichos contenedores.

Cada componente –semáforos inteligentes, gestión inteligente de residuos o las innovaciones como coches autónomos o sistemas inteligentes para el hogar– constituye los engranajes que hacen de la Smartcity una realidad. En el futuro, el objetivo no solo será hacer avanzar las tecnologías individuales; también vincularlas entre sí.

¿Cómo conseguir que funcionen las smartcities?

Para conseguir que una ciudad inteligente pueda funcionar, lo fundamental es contar con una plataforma global de interconexión que actúe de forma neutral y pueda operar con cualquier proveedor. A corto y medio plazo, será necesario afrontar la inclusión de redes de fibra óptica, de cobertura 5G y de soluciones de interconexión para todos los elementos de una Smartcity. Para lograrlo, las administraciones públicas de los municipios deben rediseñar sus infraestructuras IT y apostar por plataformas de interconexión global, apoyadas en soluciones híbridas, con capacidad suficiente para recoger y procesar todos esos datos de forma flexible, escalable y segura.

Platform Equinix cumple con esos requisitos, ya que actualmente es la mayor plataforma a nivel global de interconexión formada por más de 200 data centers International Business Exchange (IBX) preparados para poner proporcionar la infraestructura IT detrás de una ciudad inteligente.

Aunque las Smartcities siguen considerándose un escenario de futuro, serán una realidad para las próximas generaciones y la forma de desarrollar su vida dentro de la ciudad cambiará significativamente. Hasta entonces, está en manos de las administraciones públicas apostar por un futuro inteligente y en las nuestras el seguir creciendo e innovando para ser la llave de lo que está por venir.

Ignacio Velilla, Managing Director de Equinix en España