Pero el mundo de las TI cambia tan rápidamente que los motores de interfaz HL7 ya no son suficientes. La información se comparte entre múltiples usuarios y organizaciones, los profesionales necesitan más datos y acceder a ellos rápidamente para mejorar la calidad asistencial y controlar costes. A ello se suma la necesidad de analizar en tiempo real los flujos de información entre las distintas aplicaciones de la organización.

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Estas necesidades están siendo satisfechas por una nueva clase de plataforma de integración que permite diseñar entornos de Sanidad Conectada y hace posible la interoperabilidad de sistemas, desde la UCI hasta Finanzas, desde el director médico hasta el gerente, abarcando a toda la comunidad clínica y asistencial. Cuando se habla de integración de aplicaciones, sobre todo en entornos complejos, es especialmente importante aplicar los criterios adecuados en la elección de una plataforma que debe conectar, sin problemas,   personas, procesos y aplicaciones de la organización.

Uno de esos criterios o factores principales es la fiabilidad. La capacidad de una solución para minimizar el tiempo de inactividad durante la recuperación automática de fallos de hardware, sin pérdida o corrupción de datos, no es una opción. Su rendimiento debe garantizarse de forma absoluta, en entornos complejos o sencillos, de forma que los datos críticos estén disponibles en el punto de atención y en el momento en que son necesarios. El retraso o no entrega de mensajes y la pérdida de datos se evitan cuando la propia plataforma cuenta con una BBDD de alto rendimiento embebida. Un buen ejemplo fue la disponibilidad de la información sanitaria del centro de datos de Santiago de Chile, en el terremoto de 2010, cuya magnitud alcanzó los 8,3 (escala de Richter) y provocó un apagón que afectó al 93% de la población.

La escalabilidad es otro factor esencial. El aumento en el número de dispositivos conectados y el crecimiento de las organizaciones provocan un importante aumento del tráfico de mensajería que el sistema debe soportar. Es crucial que la plataforma seleccionada utilice los recursos eficientemente, proporcionando una escalabilidad económicamente rentable.

Desarrollar un entorno conectado en una gran organización es más complejo que desarrollar interfaces. Así, la facilidad para el desarrollo constituye sin duda el tercer factor a tener en cuenta. Es esencial disponer de un entorno de desarrollo único y consistente; poder crear interfaces que soporten distintos protocolos y estándares (X12, HL7, ASTM, SWIFT, etc.) sin necesidad de programar; permitir que el usuario experto amplíe las funcionalidades del sistema sin tener que recurrir a un entorno externo de desarrollo; contar con herramientas gráficas para modelar los procesos de negocio y la orquestación, reglas de negocio, flujos de trabajo y transformación de datos; por último, hacer uso de un potente motor de reglas de enrutamiento de mensajería.

Otro factor crítico en la elección será la facilidad de gestión que permita reducir el tiempo empleado en diagnosticar y resolver problemas operacionales, llevando a un ahorro muy considerable en costes. En el contexto que tomamos como ejemplo, la Sanidad Conectada, las soluciones pueden ser muy difíciles de gestionar porque vinculan componentes de aplicaciones dispares que abarcan plataformas, tecnologías y Sistemas Operativos distintos. Una plataforma de integración debe proporcionar un portal único y consistente, para monitorizar y gestionar todos los componentes de la solución.

Sus características idóneas incluyen paneles de monitorización del sistema; alertas automatizadas vía email u otros medios; capacidad para parar, arrancar y actualizar interfaces específicos en caliente; y trazado de cualquier mensaje del sistema, para comprobar cómo se transforma y detectar cualquier error asociado.

Pensando en el futuro, toda organización necesitará intercambiar información con cada vez más colectivos profesionales: clínicas externas, laboratorios, agencias gubernamentales, compañías aseguradoras, proveedores, etc. La necesidad de integrar procesos de negocio con terceros  aumentará en paralelo a la necesidad de eficiencia y de control de costes.

Para obtener mejor visión y maximizar el rendimiento de nuestra organización, es crucial poder analizar en tiempo real la información procedente de, potencialmente, cientos de aplicaciones. Una plataforma de integración, con una BBDD embebida, capaz de soportar todo el tráfico de mensajería, opera como corazón del sistema y se convierte en la fuente idónea de datos para este análisis. Los datos antiguos, almacenados en data warehouses, no permiten tomar el pulso a las organizaciones actuales, que necesitan información en tiempo real.

Por último, una plataforma debe asegurar la innovación y permitir que la organización incorpore nuevas funcionalidades sin perder las antiguas. La plataforma que elijamos ha de responder a los cambios organizacionales y los requerimientos del negocio, tras su elección y durante los siguientes diez años o más.