El estudio e interpretación de los grandes volúmenes de información o Big Data se ha convertido en una herramienta fundamental para las empresas debido a los trillones de datos que se generan en la red cada día: más de un billón de consultas en Google, unos 250 millones de tuits, 60 horas de vídeos subidos por minuto en YouTube, 800 millones de actualizaciones en Facebook, 10.000 transacciones con tarjeta de crédito por segundo. Vivimos inmersos en un mar datos que las compañías, inmersas en plena transformación digital han de saber explotar.

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El valor competitivo que aporta el Big Data tiene su impacto en el mundo laboral, con la aparición de nuevos perfiles profesionales capaces de lidiar con los nuevos retos y necesidades que se presentan. Hace ya un par de años que la revista Harvard Business Review calificó el análisis de Big Data como la profesión más atractiva del siglo XXI y una de las mejores remuneradas, debido a la creciente demanda y a la escasez de expertos preparados para afrontar esta tarea. También la consultora McKinsey apunta en esta misma dirección, al señalar que en 2018 se necesitarán entre 140.000 y 190.000 data scientist a nivel mundial, y en España se generarán más de 100.000 empleos a corto-medio plazo.

El valor competitivo que aporta el Big Data tiene su impacto en el mundo laboral, con la aparición de nuevos perfiles profesionales (científico de datos) capaces de lidiar con los nuevos retos y necesidades que se presentan

Otros estudios, como el desarrollado por LinkedIn, demuestran que ya existe una alta demanda de este tipo de perfiles expertos. De hecho, según esta red social para profesionales, la palabra datos es un término que muchos futuros empleadores desean ver en los currículums de los candidatos, tal y como revela su ranking de habilidades clave en 2016. Dicho informe destaca la demanda en competencias tecnológicas como una necesidad transversal a diferentes niveles en varias industrias, siendo el Business Intelligence y la Analítica de Datos algunas de las capacidades más solicitadas por los empleadores tanto a nivel mundial como en nuestro país.

La labor de este denominado “científico de datos” consiste en recopilar grandes cantidades de datos en diferentes formatos (documentos de texto, páginas web, archivos de imagen y vídeo, contenidos en redes sociales, dispositivos móviles, apps, sensores, etc) y traducirlos en información relevante y útil para la empresa. A diferencia de otros roles relacionados con el Business Intelligence y la Analítica más ligados con la programación, un científico de datos requiere un perfil multidisciplinar, con otro tipo de aptitudes más personales que tienen que ver con la capacidad de correlacionar los datos para descubrir vínculos y patrones entre ellos.

Y es que los datos ya no son solo dominio del departamento de Tecnologías de la Información, sino que toda la plantilla, desde el área de Marketing a Ventas, ha de utilizar y saber interpretarlos para desempeñar su trabajo y generar nuevas oportunidades de negocio. En este escenario, cobran mayor relevancia, las plataformas tecnológicas que permiten poner en manos del usuario final la capacidad para realizar sus propios análisis, que sean potentes pero a la vez fáciles de utilizar, que incluyan herramientas de visualización de datos para que los usuarios puedan crear sus propios gráficos, mapas y visualizaciones avanzadas de forma sencilla e interactiva, y que ofrezcan la posibilidad de combinar los datos empresariales sin importar la fuente de dónde procedan, ni su tamaño ni su formato, incluyendo los datos desestructurados, que suponen el 80 por ciento del volumen que se maneja en una compañía. Es importante también poder integrar las distintas fuentes de datos con el fin de presentar la información de forma coherente, clara y visualmente atractiva para el usuario, así como establecer conectividad en tiempo real, un factor clave en entornos de toma rápida de decisiones.

En definitiva, las empresas más punteras ya han incluido el Big Data entre las principales prioridades en sus planes estratégicos. Son estas mismas compañías, las que ya están incorporando tanto la tecnología más avanzada para facilitar su gestión, como los profesionales más adecuados para hacerse cargo de ello. Por el momento, la oferta de este tipo de perfiles es escasa ya que no abundan los planes de formación especializada. Son profesiones relativamente nuevas, lo que supone una auténtica oportunidad para quienes sepan anticiparse, la misma que para aquellas organizaciones capaces de aprovechar todo el potencial que brinda el Big Data.