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El mundo de los servicios se ha pasado a la nube. Han sido sobre todo las pymes las que se han lanzado de cabeza a este nuevo modelo. Empezar de forma rápida con un proyecto, hacerlo a bajo coste y poder desestimarlo en cualquier momento, son algunas de las características de este nuevo modelo. Por Manuel Navarro Ruiz
 
El principal cambio que está aportando el Cloud Computing es la flexibilidad derivada de la transformación de todo el IT en un servicio. Hasta la irrupción del Cloud Computing, las compañías disfrutaban, en el mejor de los casos, de servicios de IT externalizados a través de contratos de Outsourcing, pero prestados sobre sus propias infraestructuras, lo que permitía cierto grado de flexibilidad. La irrupción del Cloud ha traído consigo la flexibilidad total, permitiendo que los servicios se contraten o no en función del volumen de negocio real. La realidad es que tal y como afirma Alberto Martínez, Director de Soluciones Cloud de HP Enterprise Services para Italia, Francia, España y Portugal, “En la actualidad, los servicios cloud dan respuesta a la creciente demanda por parte de las empresas de mayor  flexibilidad y agilidad en TI, así como de mayor capacidad de respuesta, fiabilidad, seguridad y eficiencia, al mismo tiempo que  reducen sus costes. De tal modo, contribuyen a un mejor cumplimiento de los requerimientos empresariales mediante la implementación de nuevas aplicaciones y servicios en plazos más cortos con un menor coste operativo. No hay que olvidar que los servicios cloud ayudan a la reducción de los costes derivados del mantenimiento y de las actualizaciones que consumen una parte importante de los  recursos y capital de las empresas, que habría de dedicarse a la incorporación de nuevas tecnologías y proyectos de innovación para modernizar e impulsar la actividad de negocio en las compañías. En definitiva, los servicios cloud ayudan a reducir el coste total de IT a la vez que mejora los ratios de gasto en operación e innovación”. Por su parte, Pedro Prestel, presidente de Eurocloud España cree que para valorar el mundo de los servicios en la nube “quizás podríamos hablar de democratización en IT. La gran ventaja de Cloud es que todos, tanto grandes como pequeñas empresas, tienen acceso al mismo tipo de tecnología, con igualdad de condiciones. Lo siguiente, quizás, sería la innovación, dada la flexibilidad, la escalabilidad de las plataformas, su disponibilidad y el acceso global, esto da acceso a un mercado potencial enorme. Y eso permite a las empresas, replantearse los procesos de negocio y mejorarlos, así como dirigirse a un mercado global más fácilmente. Lo tercero a remarcar, sería el cambio de modelo de costes, la computación bajo demanda se paga según se utiliza, como la luz o el agua. Se adapta a lo que necesitemos, es flexible”.
La computación y el almacenamiento en la Nube permiten a las compañías, independientemente de su tamaño, la posibilidad de utilizar servicios que si no fuera porque los ofrece un partner tecnológico, difícilmente los podría recibir con las máximas garantías de eficiencia, flexibilidad, disponibilidad y adaptado a las necesidades cambiantes de las empresas. Como señala desde T-Systems, “los proveedores y consultores tecnológicos nos estamos esforzando día tras día y desarrollamos estrategias para ofrecer a nuestros clientes soluciones adaptadas a su medida y espacio donde almacenar y procesar datos que, de otra manera, conllevaría un gran desembolso, no solo por la inversión en los servidores en sí, sino porque a todo esto hay que añadir mantenimiento, actualizaciones constantes, etc”. Por su parte, Cristian Alonso Aldama, Cloud Business Development de Oracle, afirma que “la nube está aportando numerosos beneficios a las empresas, independientemente de su tamaño y del sector al que pertenezcan. Además de democratizar el uso de la tecnología por su asequible precio, la utilización de aplicaciones en cloud está contribuyendo a impulsar  la transformación de los procesos empresariales, e imprimiendo una nueva visión al talento, uno de los activos más importantes de las organizaciones en nuestros días.  En suma, está abriendo vías para la innovación de los negocios y de los procesos”. La realidad es que el cloud computing interesa cada vez más a todo tipo de empresas, en un momento en el que ya se empiezan a superar ciertas reticencias relacionadas con la seguridad de los datos y el control de los sistemas.
Migrar datos
Como hemos dicho, son las pymes las que han apostado con fuerza por el modelo de servicios en cloud. En la gran cuenta esta situación no se produce a la misma velocidad, aunque bien es cierto que cada vez son más las grandes compañías que empiezan a contratar algunos servicios en la nube. La pregunta es por tanto clara: ¿Por qué, a día de hoy todavía existe reticencia a migrar datos a la nube? La nube se ha convertido en el “new normal” o nueva normalidad, desde el momento en el que empresas de todos los tamaños están desplegando nuevas aplicaciones en la nube por defecto, y preparándose para migrar todas sus aplicaciones tan rápido como sea posible. Para las empresas, la pregunta ya no es «y si», sino «¿cómo de rápido podemos movernos a la nube?» y «¿qué movemos en primer lugar?» Desde Amzon Web Services se asegura que “no existe una receta única para aquellas compañías que se están moviendo a la nube. En muchos casos son aplicaciones críticas las que se están moviendo a la nube. Por ejemplo, Conde Nast ha movido todas sus aplicaciones legales, de recursos humanos y financieras a AWS; El Banco Nacional de Holanda ha confirmado que era seguro que las compañías de servicios financieros se ejecuten sobre AWS, y permitió que Robeco, un banco de los Países Bajos, construyera toda su plataforma de banca minorista en AWS; por su parte, News UK estima que ahorrará decenas de millones de dólares al trasladar su sistema SAP ERP a AWS. Otro escenario que nos estamos encontramos es el aumento del número de empresas que están migrando por completo a AWS. Cuando Netflix anunció hace unos años que se movían por completo a AWS, fue una decisión muy audaz y valiente en ese momento. Yo diría que hoy en día no es una decisión tan atrevida; en realidad ya lo hacen muchas empresas. Además de Netflix, se puede ver cómo empresas como Dole o Suncorp se están trasladando a AWS (migrando 2.000 aplicaciones a AWS en los próximos 18 meses)”.
Antonio Rodríguez, Director de Servicios de Cloud en IBM, cree que el problema reside en que “en el mercado existe una duda razonable sobre la seguridad y privacidad de los datos una vez llevados a Cloud. Nosotros recomendamos que pregunten y entiendan donde se guardaran sus datos, qué medidas  de seguridad adopta el proveedor y el cumplimiento con toda la regulación disponible. En el caso de que la información sea sensible, nunca esta de más utilizar servicios de encriptación tanto en las comunicaciones como en el almacenamiento de la información. Desde IBM aplicamos todo nuestro conocimiento y soluciones de seguridad para asegurar que los datos de nuestros clientes están seguros y se mantienen privados”. La realidad es que algunas empresas tienen reticencias a migrar sus datos a servidores en Cloud por el miedo a la seguridad en torno a dichos datos, y en algunos casos por la pérdida de control sobre la gestión, ya que el adoptar un modelo de uso Cloud también implica que es el proveedor del servicio el que se hace cargo del mantenimiento de la plataforma donde residen los datos, las copias de seguridad, el restaurado en caso de problemas. Pero, como apunta Oscar Roncero, Arquitecto soluciones Cloud para SAP EMEA “la realidad es que las empresas tienen cada vez menos miedo al uso de soluciones Cloud donde se almacenan datos de la compañía, y de hecho una de las áreas de negocio donde más madurez existe en el Cloud es la parte de Ventas (CRM). Y qué información puede ser más delicada para una organización que las oportunidades de negocio donde está trabajando e información de las operaciones comerciales realizadas.Fabricantes y proveedores de servicio como SAP tienen unos niveles de seguridad y calidad en sus centros de datos que poquísimas empresas se podrían permitir. Además estos centros de datos no solamente son continuamente auditados por SAP sino por auditores externos como parte de las múltiples certificaciones existentes”.
La seguridad ha sido el argumento más utilizado por las compañías para justificar su reticencia al Cloud, argumentando que los datacenters en la nube son inseguros. Esta creencia está completamente injustificada, ya que la mayoría de proveedores de Cloud tiene sus plataformas en datacenters certificados Tier III ó IV y los datacenters privados de las compañías suelen consistir en habitaciones mínimamente acondicionadas. Paro hay más. Desde Ibermática se apunta que “otra razón muy manida, y también alejada de la realidad, ha sido la pérdida de control, cuando los servicios en Cloud ofrecen uno absoluto a través de paneles de control que permiten conocer todo lo que sucede en la plataforma y gestionar los accesos a ella de manera inmediata, mientras que los servicios “in house” suelen prestarse a través de soluciones sin control y en modalidad “best effort”. Por último, un aspecto que deben mejorar los proveedores es la migración y el roll-back del viaje a la nube. Los proveedores de Cloud han hecho mucho hincapié en cómo subir las aplicaciones/información a la nube, pero no en lo que pasa con lo que se queda en casa y cómo seguirá funcionando (eso no forma parte del offering estándar de los proveedores), y eso no inspira la confianza necesaria, lo que hace que las decisiones no terminen de tomarse… Además, una vez que se llevan las cosas a la nube, ¿cómo se traen de vuelta en caso de no querer continuar en ella? Los planes de migración, como hemos comentado, con sus matices más o menos están ahí, pero ¿qué hay de los de vuelta? No están nada claros, por lo que el viaje a la nube está percibido por los usuarios como un viaje sin retorno”. Para Manuel López Ordoñez, Responsable del Área de Infraestructuras en Accenture la clave de las reticencias hay qu4e buscarla en “la falta de percepción de seguridad cuanto el control de las infraestructuras es total. Se tiende a pensar que si uno administra la totalidad de elementos, el grado de control es mayor. Esto no está soportado en sí mismo por ninguna evidencia, pues la seguridad cada día es más compleja y a no ser que se tenga un nivel de madurez operativa muy elevado, la realidad es que la gestión de la seguridad y los procedimientos operativos son mucho más maduros en los proveedores de servicios cloud. Hay mucha tarea de evangelización en este punto y también de convencimiento a los reguladores, que también tienen una visión atrasada de la realidad, pues imponen una regulación muy fuerte a las compañías ya establecidas, mientras que a los nuevos entrantes no se les exige a penas ningún cumplimiento”.
Aplicaciones
Hay estudios que ponen de manifiesto la ignorancia de las empresas sobre qué tipo de aplicaciones en cloud son las más adecuadas para según qué tipo de entorno. ¿Qué se puede hacer para solucionar esta situación? ¿Qué deberían preguntarse las empresas?
Desde Esker se afirma que “las empresas se preguntan fundamentalmente sobre su negocio, y habría que responderles en esos mismos términos. El primer acercamiento del proveedor debería ser escuchar a su cliente, entender sus necesidades específicas y sus desafíos, y en función de ello determinar qué tipo de nube  y qué servicios alojados en ella podrían mejorar su operativa y su satisfacción empresarial, haciéndole además partícipe del proceso de implantación, de manera que pueda ir viendo los beneficios de primera mano”. Por su parte en Gfi consideran que “el periodo de evangelización en España ya ha pasado. La gran mayoría de las empresas conocen qué es el Cloud y sus distintas alternativas existentes. El modelo híbrido es la solución elegida en el 86% de los casos en los que la empresa da el paso de pasar al Cloud. Las empresas deben buscar un proveedor de servicios en Internet que les facilite paneles de control sobre su infraestructura y que les permita decidir en cada momento el reparto de cargas entre la parte cloud y su CPD propio. Esto debe de poder hacerse bidireccionalmente y sin un proyecto de migración. Asimismo, debe mantenerse la seguridad y la soberanía de los datos (reglas regulatorias)”.
El universo de soluciones TI a través de la nube es inmenso. Antes de la explosión del Cloud los proveedores de soluciones no tenían acceso a los clientes y lo hacían a través del canal de distribución (mayoristas e integradores). Con la irrupción del Cloud Computing muchos proveedores han pensado que montando su propia plataforma podrían llegar al mercado de manera directa, olvidándose del canal y de los principios tradicionales del marketing que siguen vigentes, si cabe, más que nunca. La primera solución para este problema es la vuelta al canal, dejarse asesorar por expertos en soluciones de IT que puedan recomendarle lo que de verdad necesita, y sólo lo que de verdad necesita. Para el portavoz de Ibermática, “las claves en este proceso son: tener claras las necesidades (por ejemplo, contratar un servicio 24×7 suele ser un 50% más caro que un 8×5, que en muchos casos es suficiente), tener claro el offering de los proveedores (es imprescindible saber exactamente saber qué se incluye en aquello que estamos adquiriendo), tener claras las interconexiones de los servicios contratados en el Cloud con otros servicios “in-house”, y por último conocer las implicaciones legales de contratar productos en la nube según la regulación específica para cada sector de actividad (LOPD, datos financieros, etc…)”. Por su parte desde Accenture “es necesario abordar un proyecto de definición que permita “sincronizar” los distintos elementos a tener en cuenta. No sólo por el hecho en sí de tener que decidir en cuanto al mapa de aplicaciones, sino porque las operaciones de negocio deberían simplificarse y hacerse mucho más ligeras. Si simplemente cambiamos las aplicaciones sin aprovechar el rediseño de procesos habremos hecho el camino a medias. Así mismo si no tenemos en cuenta la seguridad o integración podremos encontrarnos más adelante con barreras que dificulten el avance. En general, consideramos que lo adecuado es abordar una etapa de definición que permita revisar tanto las propias aplicaciones, como el impacto de negocio, las infraestructuras, la operación y la seguridad. Es más determinante analizar de modo coordinado las implicaciones en estos planos que profundizar mucho en cualquiera de ellos, sin tener en cuenta el resto”. Por su parte, desde la compañía Colt afirman que “nuestra recomendación es tener detrás una empresa que conozca el sector y por lo tanto las aplicaciones para que, en todo momento, pueda ofrecer un asesoramiento eficaz a su partner. Las empresas siempre deben preguntarse hacia dónde quieren ir en cada momento y tener en cuenta todo lo que las aplicaciones en cloud pueden proporcionarles para mejorar su negocio. Uno de sus objetivos actuales es el ahorro, y la nube proporciona importantes oportunidades en este sentido, gracias a que te puede asegurar el pago por uso, así como no tener que realizar una inversión mayor, por ejemplo en equipamiento”. Desde T-Systems se centran en que sus servicios dinámicos ponen al alcance del cliente “la posibilidad de expandir las capacidades de sus propios servidores a infraestructuras Cloud para adaptar las necesidades de su negocio de acuerdo a las fluctuaciones de la demanda.  En las grandes empresas,  la seguridad puede ser uno de los aspectos que más preocupan porque muchas ven en las amenazas de seguridad el mayor inconveniente del Cloud. Y todo porque el empresario continúa viendo con cierto recelo dejar en manos de un proveedor la gestión de sus datos y aplicaciones. Sin embargo, en la actualidad, la seguridad es un aspecto muy controlado y estudiado a la hora de ofrecer servicios Cloud y el miedo tiene que ver con la falta de confianza.  La gran empresa que hace años apostó por CPDs ha de confiar en la posibilidad de reducir costes mediante los servicios Cloud, que a su vez son más seguros por el apoyo de un gigante tecnológico como es Deutsche Telekom, que apuesta por un tipo nube privada y está obligado con sus clientes a aislar los entornos de computación y a optimizar la calidad de servicio en este sentido”
IaaS, SaaS, PaaS,…
El mundo as a service sigue creciendo, pero dentro de él, algunas crecen más que otras y parece que las empresas tienen claro cuáles son las tendencias por las que irá el mercado. Y la gran mayoría de todas ellas paree que van en la línea del IaaS (Infraestructure as a Service). Así desde Ibermática se afirma que la que que tiene mayores visos de crecimiento es “IaaS porque es el elemento principal de cualquier plataforma de Cloud y donde residen todos los servicios que vayan a desplegarse… De hecho, los principales estudios de mercado le dan al IaaS los mayores ratios de crecimiento (alrededor del 25%). SaaS, porque las pymes directamente quieren acceder a todos sus servicios en modo SaaS y no necesitan la capa de IaaS para la que en muchos casos no tienen el personal y el tiempo necesario para gestionar. Se estima que el 95% de los nuevos despliegues de aplicaciones se harán en pago por uso, aunque todavía quedan muchos servicios on-premise que no van a migrarse al Cloud de manera inmediata”. Y en la misma posición se sitúan Eurocloud en voz de su presidente Pedro Prestel: “Creo que está claro que el futuro es software, las plataformas IaaS a nivel de proveedores y tecnología tienen un nivel de crecimiento más constante, se nota que la oferta está consolidándose en lo que a proveedores se refiere. Ahora estamos asistiendo a un crecimiento de la oferta PaaS, aunque el crecimiento exponencial lo tiene SaaS, cada vez hay una oferta más amplia de software como servicio, aunque claro, no podría existir sin IaaS, aunque en una misma plataforma IaaS se pueden soportar multitud de soluciones SaaS”. Seguimos preguntando. En HP también apuestan por IaaS: “Por volumen y por llegar primero las estadísticas demuestran que IaaS sigue siendo líder en este tipo de servicios, pero los crecimientos progresivos de PaaS y SaaS nos indican que en un futuro cercano serán los solicitados quedando IaaS embebido en ambos. En la actualidad, la modalidad IaaS está muy extendida en la nube pública ya que permite mejorar principalmente los procesos de aprovisionamiento y seguir construyendo por encima de dicha plataforma, pero a medida que los departamentos de IT van aumentando su madurez y están menos dedicados a la operación y la dejan en manos de especialistas como HP solicitan servicios PaaS para centrarse en la construcción de los procesos de negocio, y así estar más cerca de sus líneas de negocio; otro gran habilitador de los servicios PaaS  esel mundo de la movilidad que desencadena un gran número de aplicaciones que cambian de forma dinámica, día a día. La modalidad SaaS dispone de una demanda segura y en alza. Es un modelo muy demandando por las pymes, pero todavía requiere en cambios importantes en los modelos clásicos de licenciamiento de software hacia modelos de suscripción por parte de los fabricantes de software”.
Y también Esker, aunque en este caso añaden novedades: “Atendiendo a los estudios que se publican, IDC acaba de vaticinar el crecimiento de IaaS, en concreto que este año va a crecer un 21% la inversión en sistemas cloud en las áreas de servidores, almacenamieno y redes. Por otro lado, observamos que está ganando fuerza el concepto BPaaS (Business Process as a Service) como evolución natural del SaaS. Consiste en la integración del software como servicio en los procesos corporativos a partir de servicios Cloud que incluyan software, plataformas e infraestructuras. Esta tendencia la estamos observando, por ejemplo, en los Centros de Servicios Compartidos de las empresas multinacionales, que concentran en una de las filiales del grupo una o más funciones de gestión –Recursos Humanos, Compras, Administración… El proceso se externaliza, pero el conocimiento se queda en la empresa”. Otros como es el caso de T-Systems creen que el crecimiento se encontrará en el SaaS porque “SaaS representa la opción más vendida en el mercado y la que crece más rápido, y esto es debido a que la mayoría de las aplicaciones SaaS pueden ser usadas fácilmente sin necesidad de gestionar o instalar complejas aplicaciones en sistemas locales. IaaS y PaaS irán llegando a niveles de maduración y de consumerización que facilitarán y potenciarán el crecimiento de servicios SaaS. La demanda de servicios SaaS se integra y ajusta perfectamente en las cadenas de aporte de valor de las organizaciones, sobre todo debido a la necesidad de especialización requerida, al alto grado de cambios al que la industria SaaS deberá de dar respuesta y a la inmediatez de aplicación de estas soluciones. Ofertas populares de servicios SaaS pueden incluir herramientas de colaboración, correo, CRM, etc”.
Elegir el proveedor
No todos los proveedores de servicios están preparados 100% para ofrecer  servicios cloud de forma óptima. Sin embargo, se constata que  existe un creciente interés en lograr una mayor cualificación y capacitación en este campo, ya que supone una extraordinaria oportunidad para el crecimiento y desarrollo del negocio de muchos proveedores. El mercado está listo y con los crecimientos que se ven últimamente se espera que en los próximos meses casi la práctica totalidad de los proveedores estén preparados. Pero a pesar de todo esto es conveniente saber qué hay que hacer para elegir a un proveedor. En este sentido, Alberto Martínez de HP asegura que “lo que nos consta es que si el proveedor actual del cliente tiene demostrada capacidad cloud, entendiendo ésta como una gestión integral extremo a extremo desde la aplicación hasta la infraestructura, es el mejor partner para empezar con la transformación de su cliente. En caso contrario se tiene que analizar que el proveedor consta con experiencia en cada uno de esas capas y que cloud forma parte de su plan estratégico y de sus inversiones de I+D, vista como una plataforma abierta y no propietaria. En ese sentido HP es el principal contribuidor en OpenStack para hacer realidad el modelo híbrido. Es fundamental contar con un proveedor con un alto conocimiento y experiencia en este mercado. En este sentido, en HP contamos con profesionales con una altísima cualificación, avanzas herramientas y procesos, siendo fabricantes de tecnología (software y hardware), además de disponer del soporte de los líderes del sector en hosting”. Y desde Accenture se afirma que “Cada vez más, la oferta de calidad se está concentrando alrededor de un conjunto acotado de proveedores globales. La correcta toma de decisiones pasa por tomar un tiempo para llevar a cabo un proyecto de análisis y definición, donde se valoren todas las capacidades de nuestro IT, tanto en el plano de aplicaciones, como de información, como de infraestructura, así como el modelo operativo y las herramientas y métricas de soporte, en el contexto presupuestario deseado. Este mapa debería contrastarse frente a las opciones mercado existentes y ver qué ventajas de eficiencia, velocidad, agilidad puede conllevar un nuevo modelo de IT. A partir de ahí tomar decisiones y elaborar un plan. Como características fundamentales de este proceso, hay que plantearlo de forma pragmática, tiene que ser breve y las oleadas de transformación deberían ser mucho más cortas y con resultados objetivos medibles. El esquema es diferente al de los grandes mega-proyectos del pasado, porque las bases de construcción son distintas y porque la expectativa ha cambiado. Hay que dar respuesta a este plan para poder gobernar este proceso de cambio”. Finalmente Oscar Roncero, de SAP afirma que “en este punto nuestra recomendación sería contratar a proveedores con demostrada reputación y realizar una transición gradual, quizá empezando con aplicaciones departamentales o procesos menos críticos para el negocio para ir evolucionando y abarcar mayores áreas. Y pocas empresas tecnológicas conocen mejor que SAP las áreas de negocio de las compañías, y tienen la capacidad necesaria de evolución de dichas aplicaciones”.
 

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El reto está en ‘la orquesta’

 
Jaime Gutiérrez de Mesa. Responsable de la línea de negocio Cloud de Ibermática
Cloud ha dejado de ser algo aislado para entrar a formar parte de la estrategia de IT de las organizaciones. Aparecen en escena nuevos proveedores que no vienen a sustituir a los antiguos, sino a complementarlos, en un nuevo entorno compuesto por un universo de múltiples soluciones específicas para cada necesidad. La simplificación de ese entramado de diferentes nubes es un aspecto fundamental para las empresas. Cada una debe decidir su “mix” de Cloud más apropiado en función de sus necesidades y requerimientos, uniendo piezas de diferentes proveedores, como si se tratase de una orquesta en la que cada instrumento suma para componer la melodía perfecta.
El mercado de Cloud Computing, sobre el que se empezó a hablar hace 6 ó 7 años, ha continuado su imparable evolución y hoy en día ha alcanzado una fase de madurez suficiente para ser tenido en cuenta por las compañías como un componente más dentro de su estrategia de IT.
Esta madurez se ha concretado en una oferta de servicios muy amplia, donde encontramos soluciones para todas las necesidades, generalmente modulares, para ofrecer cierto grado de flexibilidad. Servicios que son proporcionados por empresas especializadas, que conocen en profundidad el ámbito de sus soluciones y aportan una visión renovada y muy efectiva al mercado, pero que sólo resuelven necesidades concretas.
Este avance progresivo hacia la especialización hace que la mejor solución de Cloud para una compañía sea la suma de soluciones de diferentes proveedores, donde cada una resuelve una parcela de las necesidades, y entre todas forman un entramado de servicios Cloud. Esto es posible gracias a la apertura que predomina en el mundo Cloud, donde todo puede conectarse mediante APIs (Application Programming Interfaces): un conjunto de llamadas que permiten que una aplicación o servicio se comunique con otro y pueda ser gestionado/invocado para poder trabajar unidos e intercambiar información entre componentes que ocupan una posición diferente dentro de la cadena de valor.
Además las grandes compañías añaden un elemento más a la ecuación, apostando no sólo por la utilización de las soluciones Cloud basadas en múltiples proveedores de nicho, sino también por las soluciones de Cloud privado para determinadas necesidades que puedan mantener en plataformas internas (por razones de seguridad, financieras, regulatorias y legales, etcétera). Las pequeñas compañías normalmente no apuestan por las soluciones de Cloud privado, ya que no tienen masa crítica suficiente que contrarreste los costes de inversión necesarios para desplegar una plataforma propia, especialmente teniendo la opción de contratarlo todo como un servicio.
Esta aproximación basada en múltiples proveedores hace que no exista una solución de Cloud única que pueda dar respuesta a las necesidades de cualquier compañía, ni siquiera de un sector de actividad o tamaño específico, sino que debe ser cada empresa la que decida su “mix” de Cloud más apropiado en función de sus propias necesidades y requerimientos, uniendo piezas de diferentes proveedores, como si se tratase de una orquesta en la que cada instrumento suma para componer una melodía perfecta.
Todos los estudios de mercado recientes apuntan a esta tendencia, reflejando el interés de las compañías por el Cloud, cuyas principales ventajas como la elasticidad, autoprovisión, pago por uso, etcétera, son conocidas por todos. De hecho la mayor parte valora el Cloud como un elemento clave dentro de su estrategia de IT.
¿Cómo gestiona el director de orquesta todos los instrumentos?
Ante este nuevo paradigma, el reto que afrontan las compañías es cómo navegar por este entorno de múltiples soluciones entregadas desde múltiples proveedores, cómo elegir las más adecuadas para solventar sus necesidades, y lo que es todavía más importante, una vez decididas cuáles son “las buenas”, cómo gestionar este entorno heterogéneo a nivel administrativo y operativo, y cómo conseguir que los usuarios accedan a ellas de una manera transparente, simple y sencilla, sin tener que recordar multitud de direcciones web, enlaces, nombres de usuario, contraseñas….
Llegados a este punto el reto está en la orquestación de esos servicios, en desplegar una capa superior de brokerage que pueda presentar toda la oferta de los diferentes proveedores de servicios corporativos (públicos y privados) en modelo “catálogo de servicios” y permita que los usuarios accedan a todos ellos desde un único punto, acreditándose sólo una vez en lugar de hacerlo para cada uno de los servicios en un punto diferente y con unas credenciales distintas.
Esta capa de brokerage debe comunicarse con los diferentes servicios a través de las APIs que éstos exponen. Las APIs tienen una metodología similar, pero no son comunes para todos los servicios, puesto que cada una tiene sus propias funcionalidades que deben ser invocadas. De esta manera, la capa de brokerage debe ser capaz de hablarse con cada uno de los servicios orquestados y debe tener llamadas para cada una de las funcionalidades que tienen estos servicios.
Herramientas de orquestación
La elección de una herramienta de orquestación debe hacerse teniendo en cuenta los servicios que quieren orquestarse y qué proveedor ofrece los flujos necesarios para orquestarlos. Las herramientas más potentes del mercado ofrecen ya flujos de orquestación para los principales proveedores, pero para aquellos servicios menos demandados los flujos no suelen estar disponibles y es necesario desarrollarlos.
Las plataformas de orquestación generalmente cuentan con entornos de desarrollo (SDK) donde pueden crearse y probarse los flujos de provisión para nuevos servicios. Aquí los propietarios de servicios Cloud pueden desarrollar las conectores que unen las APIs de sus servicios con las plataformas de orquestación y facilitar así que los usuarios de esa plataforma puedan adoptar su solución con un menor coste (puesto que tendrá menos gastos de implementación que si hay que hacer la integración especifica) y un menor time-to-market.
Pero no todas las tareas de provisión de servicios pueden automatizarse (especialmente para las plataformas de Cloud privado). Puede ser necesaria la intervención humana para algunas tareas, como por ejemplo para autorizar un pedido. En este caso es necesario que los orquestadores incluyan la funcionalidad de lanzar tareas a través de las herramientas de ticketing, por ejemplo, y esperar a que se realice alguna acción concreta para que la tarea avance y el flujo pueda continuar, pero todo dentro de un mismo proceso de provisión, puesto que se trata de una misma tarea dividida en sub-tareas.
Gestión de usuarios
Otro aspecto fundamental de las plataformas de orquestación es la gestión de usuarios. Estas plataformas permiten una política de gestión de usuarios única para todos los servicios, y generalmente se integra con el Directorio Activo, de manera que si un usuario deja la compañía y es eliminado del directorio activo, automáticamente está deshabilitado en todos los servicios Cloud de la compañía.
Los usuarios no son todos iguales, y en las plataformas de orquestación están caracterizados por roles en función de los privilegios que tiene cada uno o los paquetes de servicios que tiene asignados. Además la plataforma debe ser capaz de mostrar al administrador un listado de usuarios y servicios, permitiendo que éste edite los servicios que tiene asociados cada usuario.
El acceso a los servicios por parte de los usuarios debe realizarse mediante Single-Sign-On, permitiendo que una vez que los usuarios estén autenticados en la plataforma puedan acceder a cualquiera de los servicios sin necesidad de volver a hacerlo, evitando así tener que memorizar multitud de credenciales que caducan cada poco tiempo, de manera desacompasada y con formatos muy diferentes.
Por último, el catálogo de servicios unificado permite poner a disposición de los usuarios de una manera sencilla todos los servicios “corporativos” que pueden ser consumidos e incluir un precio de transferencia para que sean conscientes del coste que tiene cada uno (y que puede ser repercutido a su departamento/unidad de negocio). Este catálogo, unido a la capacidad de automatización de la provisión comentada, permite desarrollar el concepto de autoservicio, que es inherente al Cloud, pero limitado a los servicios que la compañía ha definido como “corporativos”.
Esta capacidad de autoservicio permite que los propios servicios de IT sean más ágiles, lo que constituye una de las principales demandas que el negocio suele hacer a los departamentos de IT, y contribuye a mitigar el riesgo del Shadow IT  (IT en la sombra) que viene motivado por la falta de competitividad de los departamentos de IT internos respecto a los proveedores de Cloud públicos, y que hace que en muchas ocasiones las compañías tengan múltiples servicios fuera de control, desplegados en proveedores de Cloud público directamente por las unidades de negocio, y en muchos casos, asumiendo muchos riesgos en materia de seguridad puesto que las auditorias corporativas no los tienen en cuenta.
 

Porque el precio no es lo único

Guillem Veiga, AWS Country Manager
El precio es un factor de elección importante, pero no el único. De hecho, lo bueno de la nube es que le da a empresas de cualquier tamaño acceso a almacenamiento, computación, bases de datos y otras tecnologías en un modelo de pago por uso y disponible desde cualquier lugar del mundo y en cualquier momento. Cualquier persona con unos conocimientos básicos de TI, una idea y una tarjeta de crédito, puede ir a aws.amazon.com y acceder a una cantidad casi infinita de computación y almacenamiento de manera instantánea y pagando solo por lo que se usa.
Las ventajas de la nube de Amazon Web Services se pueden resumir en seis puntos principales: No requiere inversiones de capital, permite pagar únicamente por lo que se usa, dispone de capacidad elástica, proporciona gran agilidad, y velocidad en la creación e implementación de aplicaciones,  brinda a las empresas la capacidad de centrarse en su negocio, y permite a las empresas desplegarse globalmente en apenas minutos:
 

  • No requiere inversiones de capital: esto significa que las empresas no tienen por qué invertir su capital en servidores o centros de datos.  Esto les permite traducir las inversiones de capital en gastos variables, lo que representa una gran ventaja para las empresas que no quieren invertir su capital en infraestructuras.

 

  • Pague únicamente por lo que use: el uso de la computación en nube no requiere un pago por adelantado o de entrada ni requiere contratos ni permanencias. Los clientes pagan únicamente por lo que consumen y cuentan con la flexibilidad para elegir el modelo de precios que mejor se adapte a las necesidades de su negocio.

 

  • Capacidad elástica: los clientes tienen la posibilidad de aumentar y reducir la escala de sus servicios y gracias a la nube, no tienen por qué mantener un exceso capacidad de computación que no necesitan. Normalmente las empresas se ven obligadas a invertir en  la  infraestructura necesaria para soportar los picos de demanda, lo que conlleva a no usar esa infraestructura cuando esos picos están ocurriendo y lo que es peor, pueden llegar a dar un mal servicio a los clientes cuando el pico de demanda se sobrepasa.  La nube permite a aplicaciones y negocios expandirse de forma orgánica, tan rápidamente como lo necesiten.  Cuando el cliente ya no necesite esta capacidad, podrá prescindir de ella con la misma inmediatez.

 

  • Velocidad y agilidad de implementación: en la nube, las organizaciones pueden moverse mucho más rápidamente sean cuales sean sus proyectos.  Así, las organizaciones pueden desplegar una gran capacidad de servidores en cuestión de minutos, en lugar de tener que esperar días o incluso semanas a que se los asignen, lo cual representa una gran ventaja en un mundo en el que una diferencia de milisegundos puede traducirse en una gran variación en los beneficios. Un ejemplo de una organización financiera española que se ha beneficiado de ello es Bankinter. Bankinter ejecuta simulaciones de riesgo financiero en la nube con el fin de evaluar la salud fiscal de sus clientes. Al incorporar la nube a su entorno de TI, Bankinter ha conseguido reducir el tiempo que requería para ejecutar sus simulaciones, pasando de 23 horas a tan solo 20 minutos.  Además, Bankinter estima que el uso de la nube ha permitido a la compañía gastar una centésima parte del gasto que habría tenido que realizar en hardware.

 

  • La capacidad para centrarse en su negocio: al valerse de la nube, las empresas en vez de enfocar sus recursos de ingeniería en mantener operativas sus infraestructuras, algo que no es parte de su misión como empresa, pueden enfocar esos recursos en proyectos que aporten valor a sus clientes y permitan a las empresas diferenciarse frente a sus competidoras.
  • Desplegarse globalmente en minutos: Otras compañías prefieren la nube porque les permite desplegarse globalmente en minutos. De hecho, AWS tiene el concepto de Región, que son localizaciones físicas que están alrededor del mundo donde agrupamos centros de datos en agrupaciones lógicas. A cada agrupación lógica de centros de datos lo llamamos Zona de Disponibilidad. Con AWS, los clientes pueden aprovecharse de 11 Regiones, 29 zonas de disponibilidad y 53 ubicaciones de borde y no pensamos para aquí. Estamos ampliando constantemente nuestra infraestructura global para ayudar a nuestros clientes a lograr una menor latencia y mayor rendimiento, y para garantizar que sus datos residen sólo en la Región que han especificado. Mientras nuestros clientes sigan haciendo crecer sus negocios, AWS continuará proporcionando la infraestructura que satisfaga sus necesidades globales.