alberto ruano

Llevo casi la mitad de mi vida en este sector y he conocido a muchísima gente, algunos que ya he olvidado y otros cuantos que para siempre han dejado huella en mí. Juanma es uno de ellos. Y no porque su personalidad fuera especialmente llamativa, siempre fue discreto en su hacer y estar, hasta el final, incluso en sus últimos meses de vida. Ni porque fuera extrovertido y simpático, era más bien tímido e introvertido, sino porque era un señor, un caballero, de los que lamentablemente ya no se estilan, que siempre transmitía lo que pensaba con “cierta calma“ e ironía pues la hipocresía no formaba parte de su forma de ser.

Juanma no sólo era periodista, era también empresario, y eso le obligó a conocer al detalle el sector informático, sus compañías y productos, pero también el negocio. Y por eso quizás era tan fácil hablar con él. Porque sabías que te entendía, que estaba en tu misma onda.

Y porque sabía lo que decía, se permitía ciertas licencias para con toda sinceridad hacerte una crítica, siempre constructiva y en privado. Algo que agradecemos los que estamos a este lado del negocio. Por supuesto que era un hombre agradecido, compartimos muchos momentos juntos, de trabajo y también más distendidos en algunos viajes muy especiales o en nuestras comidas navideñas, donde nos dábamos todos un poco más de tiempo para disfrutar de la sobremesa. Pero no era de los que halagan a la ligera, sólo cuando así lo creía.

Porque si algo era Juanma, era leal. Leal a sus principios, a su equipo que era su familia, a sus lectores y a sus amigos. Y valiente. Valiente para tripular durante décadas una revista en un mundo que lee las noticias en 280 caracteres. Para decirte a la cara que había cosas que podían mejorarse. Para decirme a mí, ¡qué valor!, que no sabía de fútbol…

Echaré de menos tu elegancia, tus críticas sinceras y nuestras discusiones interminables acerca de la alineación del Real Madrid, que terminaban siempre con un “dedícate a lo tuyo que es la informática porque de fútbol no tienes ni idea Alberto”. Pero sobre todo te echaré de menos porque Juanma tú fuiste, hasta el final, un valiente.

Por Alberto Ruano. Director general de Lenovo

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