¡Qué bueno contratar a un nuevo Presidente para que se equivoque! Y qué bueno si se equivoca, pero acierta…

Esta es la sensación que tengo, después de la más importante noticia de este verano, el anuncio por parte de HP de desmembrar su división de consumo,  o de ordenadores personales, la llamada PSG. Porque es evidente que la dirección de la compañía se precipitó al desvelar la opción sin tener todavía la solución, dando origen a un cúmulo de especulaciones innecesarias. Esto, seguramente, le ha costado el puesto al Presidente de la compañía.

Pero, puestos a intentar ver el lado positivo de la medida, tal vez se ponen los cimientos de una nueva empresa, que nace con una base financiera y tecnológica de primer nivel, con la ventaja de no estar pendientes de los avatares de un monstruo como HP.

No tengo datos para juzgar el funcionamiento a nivel internacional de la PSG de HP, pero sí doy fe de la competencia del equipo que dirige la filial española. He hablado con alguno de sus directivos y se impone la prudencia y el deseo de que se resuelva cuando antes la principal incógnita: saber si se desprende la matriz y actúa con otro nombre, o si es adquirida por algún competidor.

Deduzco que, a nivel interno, predomina el deseo de permanecer de forma independiente, para evitar los problemas de absorción que representaría la venta. En cualquier caso, el equipo de PSG está preparado para aprovechar las nuevas oportunidades que se pueden presentar con esta operación.

Cuando HP compró Compaq, escribí que me parecía un inmenso error. Desconozco si aquella adquisición le reportó los beneficios apetecidos. Si me atrevo a escribir ahora que HP, y en lo que se convierta PSG, tiene su futuro asegurado, que nadie lo dude: muchos años de experiencia, buen equipo humano y, lo más importante, tecnología punta para ofrecer a los usuarios de Informática.

Todo esto no es óbice para constatar la metedura de pata de la forma de anunciar la medida… me consta que internamente se han pedido disculpas a los empleados por este hecho…