La compañía destaca la necesidad de pasar de los proyectos piloto a una estrategia estructurada que combine datos, tecnología, gobernanza y objetivos de negocio medibles
La inteligencia artificial ha dejado de ser una tecnología experimental para convertirse en una de las principales palancas de transformación de las empresas. Sin embargo, el reto para las organizaciones españolas ya no consiste únicamente en incorporar herramientas basadas en IA, sino en integrarlas de forma efectiva en sus procesos de negocio, garantizar un uso seguro y responsable y demostrar su impacto real.
Esta es la visión de h&k, compañía tecnológica especializada en el ecosistema Microsoft, que considera que 2026 está marcando un punto de inflexión en la adopción empresarial de la IA. Tras una primera etapa dominada por la experimentación y los proyectos piloto, las organizaciones están comenzando a plantearse cómo trasladar estas tecnologías a procesos críticos y cómo conseguir que la IA genere resultados sostenibles.
“Estamos pasando del hype a la adopción con criterio. Las empresas ya no quieren únicamente hacer un copiloto o desarrollar una prueba de concepto sino que necesitan seguridad, gobernanza del dato y una manera clara de medir el impacto antes de escalar”, explica Carlos Cuadrado, director general de h&k.
De los pilotos aislados a una estrategia de IA
Para h&k, uno de los principales cambios que se está produciendo es la evolución desde iniciativas aisladas hacia una visión más transversal de la inteligencia artificial. La incorporación de la IA en una organización no debería limitarse a introducir nuevas herramientas, sino que debe partir de los procesos y necesidades reales del negocio.
Automatización de tareas, análisis avanzado de información, generación de contenidos, optimización de operaciones, mejora de la productividad o asistencia a los empleados son algunos de los ámbitos en los que la IA puede aportar valor. Sin embargo, para que estas iniciativas puedan escalar, es necesario identificar previamente dónde tiene sentido aplicar la tecnología y qué objetivos empresariales se pretenden alcanzar.
“Uno de los errores más habituales es empezar por la tecnología sin repensar primero el proceso y el caso de uso. También se infravalora el dato y, en ocasiones, se olvida la dimensión humana. La IA puede amplificar las capacidades de una organización, pero para que sea sostenible necesita un Plan Director, foco, métricas y responsabilidad”, señala Cuadrado.
En este contexto, h&k considera que las empresas deben combinar iniciativas de largo plazo con proyectos capaces de demostrar resultados en un periodo reducido. La definición de un Plan Director de IA acompañado de Quick Wins permite establecer una hoja de ruta y, al mismo tiempo, generar confianza dentro de la organización a través de casos de uso concretos.
El dato, la base sobre la que construir la IA empresarial
La expansión de la IA está poniendo además de manifiesto la importancia de disponer de una estrategia adecuada de datos. La calidad, disponibilidad, gobierno y seguridad de la información condicionan directamente la capacidad de una empresa para obtener resultados fiables de sus sistemas de IA.

Por este motivo, la adopción de IA debe abordarse conjuntamente con la modernización de las infraestructuras y las capacidades de datos. En este ámbito, tecnologías como Azure, Microsoft 365, Power Platform y Dynamics, junto con las soluciones de inteligencia artificial integradas en el ecosistema Microsoft, están adquiriendo un papel cada vez más relevante en las estrategias de transformación empresarial.
Según la experiencia de h&k, actualmente existe una demanda creciente de proyectos relacionados con la modernización y migración a Azure, la productividad y seguridad asociadas a Microsoft 365, y la automatización mediante Power Platform e IA. A ello se suma el crecimiento de iniciativas que combinan datos e inteligencia artificial generativa sobre infraestructura cloud.
La compañía considera que esta convergencia permite abordar la transformación de una forma más integrada, conectando datos, aplicaciones, procesos y capacidades de IA dentro de una misma estrategia tecnológica.
Confianza, gobernanza y seguridad antes de escalar
A medida que la IA adquiere un mayor protagonismo en los procesos empresariales, también aumentan las exigencias relacionadas con la seguridad, la privacidad, el cumplimiento normativo y la gobernanza.
Para h&k, estos elementos deben incorporarse desde el inicio de cualquier proyecto de IA y no como una capa adicional una vez que la tecnología ya está implantada. Las empresas necesitan establecer quién puede utilizar determinados sistemas, con qué datos, bajo qué condiciones y con qué mecanismos de supervisión, especialmente cuando la IA comienza a intervenir en procesos relevantes para el negocio.
“2026 es el año de la confianza. Las organizaciones están entendiendo que no basta con demostrar que una tecnología funciona; también tienen que saber cómo se utiliza, qué datos emplea, qué riesgos implica y qué retorno genera. Esa confianza será la condición necesaria para pasar de los pilotos a los despliegues a gran escala”, apunta el director general de h&k.
La transformación también depende de las personas
La compañía destaca asimismo que la transformación impulsada por la IA no es exclusivamente tecnológica. La adopción de nuevas herramientas implica cambios en la forma de trabajar, en los procesos internos y en las competencias de los empleados.
La formación, la gestión del cambio y la definición de nuevas responsabilidades serán, por tanto, elementos esenciales para que las organizaciones puedan aprovechar realmente las capacidades de la inteligencia artificial.
En este sentido, h&k defiende un modelo de acompañamiento que combine consultoría de negocio y procesos con capacidades tecnológicas, de manera que la implantación de IA parta de las necesidades concretas de cada organización y pueda traducirse posteriormente en soluciones operativas.
De la IA como herramienta a la IA como parte del negocio
La evolución prevista por h&k apunta hacia una integración cada vez mayor de la inteligencia artificial en los procesos empresariales. Si 2026 representa el momento en el que las compañías comienzan a estructurar sus estrategias y a exigir resultados medibles, los próximos años estarán marcados por una mayor incorporación de la IA en las operaciones cotidianas.
“En 2027 veremos una expansión más profunda de la IA en los procesos, impulsada por el crecimiento del dato y su capacidad para generar valor. El cambio no será solamente tecnológico sino que será una nueva forma de pensar y de organizar las empresas”, concluye Carlos Cuadrado.
Para h&k, el verdadero potencial de la IA no reside, por tanto, en acumular herramientas, sino en utilizarla para transformar procesos, mejorar la toma de decisiones y generar resultados tangibles para el negocio. La ventaja competitiva estará en aquellas organizaciones capaces de combinar tecnología, datos, personas y estrategia para convertir la IA en una capacidad empresarial permanente.




