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Si hay algo en lo que España puede presumir durante esta crisis provocada por Covid-19 es por el excelente funcionamiento que han tenido las redes de telecomunicaciones. Telefónica, Vodafone, Orange y el resto de operadoras ha estado a la altura y han demostrado cómo sus inversiones deberían ser consideradas como de primera necesidad. Su labor debería ser valorada por todos.

En una época en la que el teletrabajo se ha impuesto y el consumo de datos para el ocio se ha disparado, las redes de telecomunicaciones han aguantado y ha tenido un comportamiento excelente lo que ha permitido que muchas compañías pudieran seguir trabajando. Sin embargo, los que sí han fallado han sido los servicios, según afirma el mayor operador de intercambio de Internet del mundo, DE-CIX. Tal y como ha asegurado durante un encuentro con la prensa especializada, la crisis ha probado que algunas administraciones y algunas empresas podían haber ofrecido un servicio aún mejor, con menos fisuras y más fluido, de haber reforzado sus redes. De esta forma, las empresas e instituciones deberán acelerar el proceso de transformación digital y realizar inversiones significativas en los próximos años.

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Los cambios en el uso de las redes de telecomunicaciones durante los últimos dos meses, mucho más intenso, ha supuesto una “prueba de fuego” a escala mundial para todos los actores que toman parte en la infraestructura digital de interconexión y que hacen que Internet funcione correctamente. La crisis actual se ha convertido en un inmenso motor de la digitalización acelerada y muestra lo importante que son las conexiones estables y seguras. Desde DE-CIX, se han identificado además otra serie de tendencias que se resumen en los siguientes puntos:

Las redes de telecomunicaciones han aguantado y han tenido un comportamiento excelente lo que ha permitido que muchas compañías pudieran seguir trabajando

El tráfico diario se ha disparado durante el confinamiento. El consumo de Internet se ha visto fuertemente incrementado, ya que se utiliza como vía de conexión directa con la familia, amigos o el entorno empresarial. Esto ha supuesto que el incremento del tráfico se dispare. Antes de la crisis, el tráfico diario experimentaba un crecimiento de entre el 10 y el 50% de forma anual. Sin embargo, con la crisis, el promedio de tráfico diario ha estado aumentando a estos mismos niveles, pero de forma diaria.

Picos de tráfico récord. Semanas antes de la implantación de las medidas de confinamiento y distanciamiento social, ante el auge de las medidas de teletrabajo que iban adoptando las empresas, la media de tráfico registrado en los puntos de intercambio de DE-CIX ya experimentó un aumento del 50%. Además, durante los meses más duros de la crisis, se han obtenido picos de tráfico récord en 8 ubicaciones, como en Madrid, donde se superaron los 500 Gbit por segundo y Frankfurt, que es el punto de intercambio con una mayor tasa de tráfico del mundo, de más de 9 Terabits por segundo.

Aumento extremo en el uso de herramientas digitales. Las medidas de confinamiento han hecho que la mayoría de las actividades físicas se transfieran por completo o se vean complementadas por la esfera digital. En este sentido, las aplicaciones para videoconferencias, herramientas de colaboración, plataformas de video en streaming o el gaming online y el uso de las redes sociales han visto incrementado sus servicios, lo que ha supuesto un crecimiento de un 50 % del tráfico de las grandes redes de distribución de contenido (CDN, por sus siglas en inglés).

Los usuarios se conectan ahora con mayor frecuencia y durante períodos más largos del día. Normalmente, el tráfico de datos en los nodos de Internet se mueve en forma de ola y refleja un ritmo del uso diario de Internet, comenzando a las 6 de la mañana y alcanzando su pico máximo alrededor de las 9 de la noche. En esta nueva coyuntura casi todo el mundo está en casa, por lo que las curvas de actividad se están aplanando y el tráfico de datos se distribuye a lo largo del día, con mayor volumen de media.

La infraestructura estaba preparada, pero los servicios no tanto. Como hemos dicho  a pesar del tremendo cambio de hábitos y volumen de tráfico, la infraestructura sobre la que se sustentan las redes de telecomunicaciones ha aguantado. Estaba lista para “aguantar el golpe”. Además, esto no se quedará aquí, ya que a largo plazo, los hábitos de comunicación evolucionarán obligando a complementar la vida física con la digital, tanto en el entorno privado como en el laboral.

Durante el encuentro, Ivo Ivanov, CEO de DE-CIX International ha afirmado, “Internet ha crecido de forma imparable desde los años 90, pero hasta ahora no habíamos visto un hito de esta magnitud como la crisis de la COVID-19, que ha dado la vuelta a nuestra forma de utilizar la conexión y puesto a prueba de esta manera la estabilidad de la red. La parte positiva es que la infraestructura estaba lista y ha aguantado. Sin embargo, nos ha permitido ver que aún hay camino que recorrer en materia de transformación digital y de optimización de servicios».

El máximo responsable de la compañía ha añadido que «teniendo en cuenta que el avance de la conectividad nunca se detendrá y que cada vez tenemos más desafíos, es algo que tanto el sector privado, como el público, deben tener en cuenta. Desde DE-CIX seguiremos trabajando para asegurar que el futuro digital sea sólido, a través de la creación, desarrollo y gestión de ecosistemas de interconexión neutrales, seguros, resistentes y flexibles”.