bancos digitales como alternativa a la banca tradicional open banking sector financiero

Un nuevo estudio publicado hoy por Tink, la plataforma de open banking, revela que a pesar del creciente optimismo, la completa implantación del open banking aún tardará muchos años en hacerse realidad para las instituciones financieras.

La encuesta realizada a 308 directivos, de 12 países distintos, reveló que cuatro de cada diez (40%) creen que su institución tardará entre 5 y 10 años en alcanzar sus objetivos de open banking, mientras que el 37% considera que podría llevarles más de una década. Esta comedida estimación en los plazos previstos para su implementación, refleja la magnitud de la tarea. De hecho, muchas organizaciones ya se están embarcando en complejos proyectos de transformación a gran escala hacia el open banking, los cuales tardarán varios años en realizarse.

De todos los encuestados a nivel europeo, los directivos españoles son de los más optimistas en sus previsiones para la implementación del open banking, seguidos de Italia y Francia. Concretamente, más de un tercio (37%) de los ejecutivos españoles, pronostica que los objetivos de sus instituciones se pueden completar en menos de cinco años. Esto podría indicar un enfoque más limitado en las estrategias de open banking en estos mercados, centrándose en casos de uso basados en el cumplimiento de la normativa a corto plazo, en lugar de proyectos de transformación de mayor envergadura hacia el open banking.

Muchas organizaciones ya se están embarcando en complejos proyectos de transformación a gran escala hacia el open banking

Cuando se examinan los distintos sectores, los challenger banks y las firmas de gestión de patrimonios son los más optimistas en lo que respecta a los plazos. El 75% y el 74% respectivamente, creen que los objetivos de open banking de sus instituciones se pueden lograr en menos de una década. Del lado más cauteloso, sólo el 55% de los proveedores de hipotecas, el 56% de los proveedores de créditos y el 57% de los proveedores de servicios de pago, creen que pueden alcanzar la madurez del open banking en una década.

Open banking: una fuerza revolucionaria en el sector

Si bien la infraestructura heredada y los desafíos técnicos hacen que el ritmo de la transformación hacia el open banking sea relativamente lento, hay evidencia de que las instituciones financieras tienen un gran interés por aprovechar sus beneficios. Más de cuatro de cada cinco (83%) directivos financieros españoles creen que el open banking está teniendo un efecto revolucionario en la industria de servicios financieros, y la percepción positiva hacia el open banking sigue aumentando, pasando del 63% en 2019 al 73% en 2021.

Las instituciones financieras de Bélgica (87%), Países Bajos (85%) y Reino Unido (81%) son las más positivas respecto al open banking. Los tres tienen en común un ecosistema de servicios financieros competitivo e innovador, con una relación de colaboración entre los TPP y las instituciones financieras tradicionales.

Las instituciones financieras, tanto en España como en el resto de Europa, también se están dando cuenta de la magnitud de los beneficios del open banking, reconociendo las oportunidades comerciales inmediatas, a través de la mejora de la experiencia del cliente (36%), lanzando nuevos servicios digitales (35%) y aumentando los ingresos (34%).

Daniel Kjellén, cofundador y CEO de Tink ha dicho: “Como pioneros del open banking, es emocionante ver cómo nuestras predicciones se hacen realidad. La gran mayoría de las instituciones financieras europeas están ansiosas por aprovechar el verdadero potencial del open banking. Aunque sabemos que una revolución del open banking no se producirá de la noche a la mañana, y reconocemos que el ritmo puede ser lento a medida que las instituciones se enfrentan a proyectos de transformación complejos, que podrían tardar más de una década en llevarse a cabo.”

“No se debe a una falta de interés por parte de las instituciones financieras, sino a que muchas de ellas se ven frenadas por la infraestructura heredada o los desafíos tecnológicos. Aquí es donde las

alianzas con ‘fintechs’ pueden ayudar a catalizar las estrategias de open banking. Construir una infraestructura de open banking es difícil. En lugar de embarcarse en proyectos de transformación internos que pueden tardar una década en concretarse, las alianzas estratégicas pueden acortar los plazos y superar los sistemas heredados, lo que permite a las instituciones cosechar los beneficios del open banking antes de lo que imaginan.”