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La renovación de la Comisión Europea, a cuya cabeza se encuentra ahora la alemana Ursula von der Leyen, ha supuesto la renovación de la estrategia digital de la Unión Europea para el futuro inmediato. Que la Estrategia Digital Europea haya sido una de las primeras medidas en ser presentada, aparte de ser una buena noticia en general, da cuenta de las prioridades que se ha marcado la Comisión Europea hasta 2025.

Venimos de un quinquenio en el que la estrategia ha venido determinada por el Mercado Único Digital, presentado por la “Comisión Juncker” en 2015, iniciativa de la que han surgido importantes medidas cuyos efectos sólo empiezan a ser evidentes ahora, y cuya lógica consiste en adecuar la realidad digital al mercado interior. Entre las nuevas normas destaca la polémica actualización del marco del derecho de autor en el ámbito digital, por la responsabilidad que tendrán que asumir las plataformas, o la posibilidad de consumir contenidos digitales transfronterizos con mayor facilidad que hasta ahora. No es que la Estrategia Digital Europea sustituya al Mercado Único Digital, sino que más bien se trata de una estrategia más ambiciosa que lo asume como una de sus patas.

La Estrategia Digital Europea, presentada el pasado 19 de febrero de 2020, pone el foco no sólo en el derecho de autor, sino en facilitar el marco jurídico en el que se desenvolverá la transformación digital. Se trata, por ahora, de líneas maestras, puesto que la Comisión Europea no ha tenido tiempo material para concretar el contenido de los aspectos más relevantes, de los que se conoce poco. A cambio, sí se sabe que el propósito de la Unión Europea se estructura en tres grandes campos de acción. El primero, el fomento de tecnologías punteras, priorizando, por una parte, el desarrollo de la inteligencia artificial, y por otra, la extensión de servicios de acceso a internet ultrarrápidos. Por otra parte, la actualización del marco jurídico, entendido como una profundización de las normas ya conocidas del Mercado Único Digital. Y por último, en conexión con la prioridad de lucha contra el cambio climático, la consecución de un desarrollo tecnológico medioambientalmente neutro.

La renovación de la Comisión Europea ha supuesto la renovación de la estrategia digital de la Unión Europea para el futuro inmediato

Se deduce también con claridad que la inteligencia artificial va a estar en el centro de las propuestas de desarrollo de la Estrategia Digital Europea. La Comisión alega para ello que los científicos europeos son la mayor fuente de artículos científicos sobre esta materia, que más de la mitad de los fabricantes europeos aplican técnicas de inteligencia artificial en sus procesos, y que de Europa son un cuarto de los robots de carácter industrial y profesional que se utilizan en el mundo. Aunque la Comisión rehúsa establecer un marco comparativo con nuestros mayores competidores, utiliza estas cifras para justificar una atracción de inversión de alrededor de 20.000.000.000 € anuales hasta 2030 en tecnologías relacionadas con la inteligencia artificial, lo que supone un reto. Y un mensaje bastante explícito al sector tecnológico europeo, sobre todo al de algunos países como España, que no salen especialmente bien parados en el Índice de Economía Digital de 2019. Aunque el estudio constata un desarrollo mediocre, también describe un campo lleno de posibilidades y un mercado aún débilmente explorado. No por casualidad, la presentación de la Estrategia Digital Europea se ha hecho coincidir con el Libro Blanco sobre Inteligencia Artificial, un documento lleno de aspiraciones que será convertido en normas concretas y proyectos de financiación en el corto plazo.

En cuanto al marco jurídico, lo poco que se ha explicado hasta la fecha pasa por una vuelta de tuerca al Mercado Único Digital, puesto que de nuevo se habla del desarrollo de un mercado único “sin fricciones” en el que las empresas compitan en igualdad de condiciones. Se anuncia ya el desarrollo un paquete de medidas (“Digital Services Act”) que facilite el acceso el mercado único y que establezca normas más estrictas sobre la responsabilidad de las plataformas, en coherencia con la mencionada directiva de “copyright”, y la revisión y actualización de las normas recién aplicadas. Por ejemplo, hasta el día 13 de marzo de 2020 permanece abierta la consulta pública para la confección de directrices normativas para plataformas de video online.

No conviene olvidar que las medidas de carácter jurídico tienen efecto retardado, pero efectos muy profundos. De momento, es importante el impulso que la Comisión Europea quiere dar al desarrollo digital, y el carácter amplio de la estrategia que acabamos de conocer. Ahora es el momento de esperar las propuestas concretas.

Diego de la Vega, abogado de ECIJA