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Start-up: sociedad que, pese a su juventud y falta de recursos, consigue obtener resultados en el mercado y pasar a un siguiente nivel estructural. Esta es la definición que da Fundeu que , a su vez aconseja sustituir ese nombre por el de empresa emergente.

Ayer se presentó en sociedad Kyndryl, una escisión de IBM que el Gigante Azul ha intentado vender desde que la presentó en sociedad como la start-up más grande jamás constituida. Si nos atenemos a la definición que da Fundeu, sólo cumple uno de los parámetros: juventud, aunque en realidad tenga ya una historia por detrás. Con el resto no casa. ¿Falta de recursos? Habría que escuchar lo que opinan aquellos que montaron una verdadera start-up. ¿Consigue obtener resultados en el mercado? Sí, pero los que ya ingresaba IBM.

A la definición de Fundeu, falta por añadirle un punto: las start-ups apenas tienen empleados en el momento en el que se crean. La nueva firma, nace ya con 90.000 empleados, con un modelo de negocio ya establecido, con una cartera de clientes fija y lo que es más importante con 19.000 millones asegurados en ingresos provenientes de IBM… No, Kyndryl no va a convertirse en un unicornio.

Kyndryl nace ya con 90.000 empleados, con un modelo de negocio ya establecido, con una cartera de clientes fija y lo que es más importante con 19.000 millones asegurados en ingresos

Tal y como anunciaron sus directivos durante su presentación, Kyndryl sale al mercado como uno de los mayores proveedores de infraestructura tecnológica del mundo, con una propuesta que integra desarrollo, seguridad y operaciones. Concretamente ocupará el quinto lugar mundial tras Accenture, la propia IBM, DXC Technology y Tata Consulting Services.

Las cifras de la nueva compañía son abrumadoras: tiene más de 4.000 clientes, incluido el 75% de las empresas Fortune 100 y empresas líderes de todos los sectores -servicios financieros, telecomunicaciones, el comercio minorista y el sector automovilístico, etc-. En España cuenta ya con más de 250 clientes de todos los sectores económicos, entre ellos el 45% del IBEX 35, ocho de los nueve mayores bancos de España, las mayores operadoras de telecomunicaciones o tres de las cuatro principales aseguradoras, además de Mercadona.

No parece muy propio, por tanto, vender una nueva compañía como una start-up con todos esos datos. Pero a IBM, la operación le puede salir bien. De esta forma, adelgaza su elefantiásico entramado y se quita de encima la labor de gestionar a 90.000 empleados. Además, se podrá centrar en aquello que realmente le interesa ahora: el software, las soluciones, la plataforma de cloud híbrida, así como la inteligencia artificial y el big data.

IBM con un nombre extraño

Todavía falta por descubrir quién tuvo el ingenio de bautizar a la nueva empresa con ese nombre tan extraño, pero lo cierto es que, al menos en los primeros pasos que Kyndryl dé como compañía independiente, se seguirá notando la mano de IBM. La nueva firma ha venido incorporando a una gran mayoría de directivos y cargos ejecutivos procedentes del Gigante Azul, y la mayoría de empleados también proceden de allí. No es menos cierto, que tampoco ha dejado de publicar ofertas de empleo en todo el mundo, sobre todo en áreas técnicas y en ventas. Así que, de momento, crece y crece en empleados.

Esta nueva empresa emergente se centrará en la infraestructura propiedad de los clientes y les proporcionará prácticamente todo: desde el alojamiento tradicional y los servicios de red hasta los de transformación. También modernizará su infraestructura de misión crítica y la gestión híbrida y multinube para las empresas más grandes. Seguramente, IBM será el mayor cliente de Kyndryl al principio y a su vez, ésta lo será del Gigante Azul. Transcurrido un tiempo, lo lógico es que ambas compitan de tú a tú. Así que a Kyndryl se la puede definir de cualquier forma menos como una start-up.

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