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IA industrial

La IA industrial avanza, pero persiste la brecha de ejecución

Las organizaciones están incorporando tecnologías de IA a un ritmo que supera la capacidad de sus equipos para adaptarse, un fenómeno que IFS denomina, “brecha de ejecución”. Así lo revela en su nuevo informe “IFS Invisible Revolution Study 2025”, donde destaca que, en cifras, la adopción de la IA industrial casi se ha duplicado en solo un año, pasando del 32% al 59%. Pero ese crecimiento exponencial no garantiza que las empresas estén listas para aprovechar plenamente su potencial.

La realidad es que, el 52% de los líderes empresariales admite que sus equipos de gestión aún no comprenden del todo el alcance de la inteligencia artificial, y un 99% de los trabajadores necesitará una recualificación significativa para poder utilizarla de manera efectiva.

El reto de unir personas, procesos y tecnología

El informe de IFS señala un punto clave, la tecnología avanza más rápido que la cultura corporativa. La IA se ha convertido en un motor de rendimiento y competitividad, pero sin una alineación clara entre las personas, los procesos y los productos, su impacto se diluye.

“La IA es un motor fundamental para el rendimiento empresarial. Es hora de cerrar la brecha en su ejecución, uniendo personas, procesos y productos para lograr resultados tangibles”, afirma Kriti Sharma, director ejecutivo de IFS Nexus Black.

A pesar de las dificultades, los beneficios ya son evidentes. El 70% de los encuestados afirma que el retorno de la inversión en inteligencia artificial ha superado las expectativas, mientras que el 88% asegura que su rentabilidad ha mejorado desde que implementaron estas tecnologías. En países como Alemania o Estados Unidos, esas cifras alcanzan el 94% y el 92%, respectivamente.

La falta de estrategia, el verdadero obstáculo

Más de la mitad de los líderes empresariales (53%) reconoce que sus organizaciones todavía carecen de una estrategia clara en IA. Esto genera una paradoja, mientras los resultados iniciales son positivos, la ausencia de un plan estructurado frena la escalabilidad y limita el impacto de la innovación.

La investigación también muestra que, durante el próximo año, las empresas que aún se encuentran en fase de experimentación con IA caerán del 24% al 7%, lo que indica una transición hacia modelos más maduros. Sin embargo, la formación y el liderazgo serán determinantes para que ese avance se consolide.

Más de la mitad de los directivos cree que hasta el 60% de su plantilla deberá adquirir nuevas competencias, y un tercio estima que esta necesidad afectará a la totalidad de sus empleados.

La confianza en la IA, una asignatura pendiente

La velocidad de adopción contrasta con la cautela en la toma de decisiones. Solo el 29% de los líderes se siente cómodo delegando en la IA decisiones estratégicas sin intervención humana. Un 68% considera imprescindible mantener algún nivel de supervisión.

Las preocupaciones sobre sesgos y transparencia siguen presentes, especialmente en Estados Unidos, donde un 63% de los directivos manifiesta inquietud frente a un 40% en los países nórdicos. Ante este panorama, el 65% de los encuestados respalda la creación de un organismo regulador internacional independiente que refuerce la confianza en el uso de la IA.

La IA industrial redefine el modelo de negocio

Más allá de los laboratorios de innovación, la IA industrial está transformando las operaciones de primera línea. Hoy automatiza tareas de mantenimiento, predice fallos, optimiza cadenas de suministro y coordina decisiones en sectores como la fabricación o la gestión de activos.

El 54% de las empresas ya la utiliza para automatización, el 45% para predicción y el 35% experimenta con IA agencial, capaz de ejecutar decisiones autónomas en múltiples flujos de trabajo. Además, el 77% de los directivos asegura que la inteligencia artificial acelera la servitización, es decir, el paso de vender productos a ofrecer servicios basados en resultados.

“No se trata de una promesa futura, sino de una realidad”, sostienen desde IFS. “Estamos viviendo una nueva era en la que la IA redefine la creación y entrega de valor. Ya automatiza tareas complejas, predice lo inesperado e impulsa nuevos modelos de negocio. Pasamos de las tareas a la transformación, y las empresas que adopten este cambio liderarán el próximo capítulo industrial”, añade Kriti Sharma.

Un punto de inflexión en la revolución invisible

El estudio concluye que los próximos doce meses serán decisivos. Las organizaciones que consigan cerrar la brecha de ejecución no solo ganarán en eficiencia, sino que se posicionarán al frente del nuevo liderazgo industrial global.

“Estamos ante uno de los cambios más profundos en el mundo empresarial. La IA industrial ya transforma cómo funcionan, compiten y crecen los sectores. Ha llegado el momento”, concluye Sharma.

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