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• Manuel Lavín, Chief Executive para Europa y CEO de GFT España

GFT celebra 25 años en España impulsando la modernización centrada en IA

La inteligencia artificial está dejando atrás la fase experimental para convertirse en un elemento estructural en la transformación tecnológica de las empresas. En ese contexto, GFT Technologies cumple 25 años en España reivindicando un posicionamiento que la compañía define como AI-Centric, basado en aplicar inteligencia artificial no como una capa adicional, sino como eje para replantear el desarrollo de software, la modernización del legacy y los procesos de negocio.

La evolución no es menor. De proveedor tecnológico especializado en banca, GFT ha pasado a operar como socio estratégico en proyectos complejos de transformación en sectores regulados, apoyándose en cloud, automatización, ingeniería avanzada y, cada vez más, arquitecturas agénticas.

“Estamos en un momento de fuerte disrupción para todas las compañías”, explica Manuel Lavín, Chief Executive para Europa y CEO de GFT España. “La fase de adopción inicial ya se ha superado. Ahora los clientes se plantean cómo integrar la IA en todos los niveles del negocio y cómo repensar procesos end to end en modo agéntico”.

Ese concepto —pensar en modo agéntico— atraviesa buena parte de la visión que GFT viene construyendo desde hace años. Según recuerda Lavín, la apuesta por inteligencia artificial comenzó en 2015, mucho antes del auge generativo actual, y cristalizó hace tres años en Wynxx, la plataforma agéntica de la compañía.

Wynxx como plataforma del ciclo completo de desarrollo

Más que una herramienta puntual, Wynxx se plantea como una plataforma para industrializar el ciclo completo de desarrollo. Desde el desarrollo funcional de necesidades hasta la generación de especificaciones, codificación, testing o despliegue, la propuesta busca incorporar agentes de IA a todas sus fases.

“La idea era construir un framework que cubriera todas las piezas de la IA dentro de una misma plataforma”, señala Lavín. Ese enfoque conecta con una tendencia que gana peso en el mercado: la AI Modernization, donde la modernización de sistemas heredados y el desarrollo nativo con IA convergen.

Según datos de GFT, Wynxx ha logrado incrementos de eficiencia superiores al 40% y reducciones de hasta el 90% en tareas como documentación, testing o transformación de sistemas legacy. Pero más allá de la productividad, la propuesta apunta a otro cambio más profundo: el concepto de software “evergreen”, continuamente actualizado mediante agentes y procesos automatizados, una evolución que el directivo vincula directamente con una nueva generación de DevOps.

El directivo destaca que los proyectos son cada vez más competitivos, permitiendo que las eficiencias ronden entre el 30 y el 60% con respecto a los desarrollos tradicionales. De hecho, subraya que hacer proyectos de tecnología será cada vez más asequible y requerirá de menos recursos, lo que democratizará la tecnología y permitirá una mayor especialización. “La cuestión ya no es solo cuánto código genera la IA, sino cómo gobiernas, regulas y mantienes esos sistemas”, apunta.

Del código asistido al Spec-Driven Development

Durante el encuentro llevado a cabo con los medios, también ha participado Gonzalo Ruiz de Villa, CTO de GFT Technologies, que ha señalado que ese cambio tiene un reflejo directo en cómo se construye software hoy en día. El directivo identifica una transformación radical en el rol del desarrollador: “El programador actual, ayudado por IA, puede generar entre 2.000 y 10.000 líneas de código diarias. Eso cambia completamente la dinámica de trabajo”, afirma.

Pero para Ruiz de Villa el verdadero salto no está en la generación de código, sino en metodologías como Spec-Driven Development (SDD), que sitúan la especificación técnica como núcleo del proceso y fuente única de verdad antes de delegar ejecución en agentes. “El desarrollador crea la especificación, pone a trabajar a los agentes y luego valida resultados. Eso reduce correcciones y supone un cambio de paradigma en ingeniería de software”.

El impacto, sostiene, va más allá de la productividad. Está reconfigurando equipos, perfiles y responsabilidades, y obligando a empresas intensivas en programación a revisar modelos de servicio tradicionales. “El valor se desplaza hacia la orquestación, la especialización y la integración”, concluye.

Un mercado que entra en fase de madurez

La tesis parece alinearse con el reconocimiento que está obteniendo la compañía. En 2025, Whitelane Research situó a GFT como la consultora tecnológica mejor valorada en España en satisfacción de clientes para proyectos de IA e IA generativa.

También acompaña el negocio, con unos ingresos globales de 888 millones de euros en 2025 y previsión de alcanzar 930 millones en 2026.

Pero quizá más relevante es el contexto de demanda. Según Lavín, las preguntas de los clientes ya no giran en torno a experimentar con IA, sino a cómo integrar capacidades agénticas, reducir costes, modernizar tecnología crítica o redefinir modelos operativos. “Los proyectos tecnológicos van a ser mucho más abundantes y asequibles, con menos recursos dedicados a tareas manuales, pero con mucha más especialización”, resume.

Banca, industria y defensa: IA en sectores críticos

Ese enfoque se está desplegando en verticales donde GFT tiene fuerte especialización, especialmente banca, seguros e industria. En banca, la modernización del core y la integración de IA en procesos críticos concentran buena parte de la actividad. En seguros, el foco está en automatización y personalización. Mientras, en industria, cloud, IA e IoT se combinan para optimizar operaciones.

Lavín destaca a defensa como un nuevo frente: “Existe una apuesta clara por colaborar en la modernización tecnológica de defensa a nivel europeo”, señala, en línea con una tendencia creciente en soberanía digital e infraestructuras críticas.

España como hub estratégico

En ese mapa, España ocupa un papel singular. Con 2.200 profesionales, centros de excelencia especializados y cerca del 40% de sus equipos trabajando en proyectos internacionales, el país se ha consolidado como uno de los grandes hubs tecnológicos del grupo.

“España es el segundo país por importancia para GFT y el primero a nivel beneficio. Por eso hay una apuesta decidida por seguir invirtiendo aquí”, destaca Lavín.

No es un dato menor. En un mercado donde cloud, IA y automatización están redefiniendo la cadena de valor del software, contar con hubs capaces de combinar ingeniería, talento y ejecución global se está convirtiendo en un activo estratégico.

Y es precisamente ahí donde GFT quiere situarse en esta nueva fase: no solo como integrador tecnológico, sino como actor de referencia en la modernización centrada en inteligencia artificial.

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